viernes, 28 de diciembre de 2012

lectio SAGRADA FAMILIA

LA SAGRADA FAMILIA. (ciclo C).
 
Texto del Evangelio de San Lucas 2, 41-52.
 
Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén para las festividades de la Pascua. Cuando el niño cumplió doce años, fueron a la fiesta, según la costumbre. Pasados aquellos días, se volvieron, pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que sus padres lo supieran. Creyendo que iba en la caravana, hicieron un día de camino; entonces lo buscaron, y al no encontrarlo, regresaron a Jerusalén en su busca.
Al tercer día lo encontraron en el templo, sentado en medio de los doctores, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que lo oían se admiraban de su inteligencia y de sus respuestas. Al verlo, sus padres se quedaron atónitos y su madre le dijo: "Hijo mío, ¿por qué te has portado así con nosotros? Tu padre y yo te hemos buscado llenos de angustia". Él les respondió: "¿Por qué me andaban buscando? ¿No sabían que debo ocuparme en las cosas de mi Padre?" Ellos no entendieron la respuesta que les dio. Entonces volvió con ellos a Nazaret y siguió sujeto a su autoridad. Su madre conservaba en su corazón todas aquellas cosas.
Jesús iba creciendo en saber, en estatura y en el favor de Dios y de los hombres.
 
(Léelo serena y tranquilamente, ahora que estas de vacaciones, junto con tu Familia, una o varias veces hasta desentrañar parte de su estructura, personajes y organización).
 
Lectura (Lectura de lo que dice el texto en sí mismo para entenderlo mejor): El Evangelio narrado por san Lucas acerca de la infancia de Jesús, para ayudarnos a entender a las primeras comunidades, estas lecturas bajo la luz de la muerte y resurrección de Cristo, y no tanto en la descripción de los hechos. Aquí intervienen muchos personajes: Jesús, María José, las gentes de Jerusalén, de la caravana, los doctores de la ley, la gente de Nazaret. El motivo es ir a Jerusalén para las festividades de la Pascua que cumplían cada año "cuando el niño cumplió doce años fueron a la fiesta". Al volverse "el niño se quedó en Jerusalén sin que sus padres lo supieran". "Al tercer día lo encontraron en el Templo" donde Jesús da una respuesta a sus papás, "que se quedaron atónitos" y no entendieron la respuesta que les dio: "¿no saben que debo ocuparme en las cosas de mi Padre?". Termina el relato diciendo: "volvió con ellos a Nazaret" y también cómo era Jesús. Y la actitud de su madre María delante de todas aquellas cosas.
 
Meditación (Reflexión personal y profundización sobre la palabra, lo que me dice ahora en mi familia, vida y circunstancias): La narración de este Domingo dedicado a contemplar, imitar y alabar a la Sagrada familia, nos ayuda a encontrar algunos temas de meditación. Es una Familia que pone como primera cosa, dar la centralidad de Dios en sus vidas, "iban a celebrar la Pascua". La misma actitud de Jesús que hace ver que lo interesa es dar su dedicación total al Padre: "no saben que debo ocuparme de las cosas de mi Padre". Es una Familia que se dedica a la educación del Hijo, en todos sus aspectos "y Jesús iba creciendo en saber en estatura y a favor de Dios y de los hombres". Es una Familia que contemplaba todo lo que sucedía, contemplaban el el grande misterio de Dios y lo hace Dios, que es la actitud del que cree: como María, que "conservaba, contemplaba, todas esas cosas en su corazón", y de José, que su mismo silencio es más elocuente, custodiando siempre a Jesús.
 
Oración (Lo que le digo, desde mi vida, al Dios que me habla en su Evangelio. Le respondo): (Les invito a que hagan por escrito una oración, delante de este relato de san Lucas. Después podrían rezarlas en un determinado momento de su vida familiar. Compartiendo lo que ha sido tu oración).
 
Contemplación (Hago silencio, me lleno de gozo, me dejo iluminar, adoro y tomo decisiones para actuar de acuerdo a la Palabra de Dios en mi vida ordinaria, personal, familiar, social,
¿que puedo hacer por la Familia?
 
Que el Niño Dios que viene a nosotros y por nosotros, llene con su Gracia, sus corazones y de toda la Familia en esta Navidad y Año Nuevo 2013, y nos conceda aumentar nuestra Fe en Él. Nacho, SDB.
 
FELIZ NAVIDAD.
 
Señora de Belén,
Señora de la Noche más buena y esperada,
Señora del silencio y de la luz,
Señora de la Paz,
La Alegría y la Esperanza,
Señora de la sencillez de los pastores
Y de la caridad de los ángeles que cantan:
"Gloria a Dios en el cielo.
Paz en la tierra a los hombres, a los hombres que Dios ama".
Señora de los pobres y de los niños.
Señora de los que no tienen nada, de los que sufren soledad
Porque no encuentran comprensión en ninguna alma.
Gracias por habernos dado al Señor esta noche.
Gracias por habernos entregado el Pan que faltaba.
Gracias por habernos hecho ricos
Con tu promesa y tu fidelidad de esclava.
Gracias por tu silencio que recibe y rumia
Y engendra en nosotros la Palabra.
Nos sentimos felices esta noche
Con ganas de contagiar esta dicha a muchas personas.
De gritar a los hombres que se odian:
Que Dios es Padre y los ama.
De gritarles a los que tienen miedo: "no temáis",
Y a los que tienen el corazón cansado:
"adelante. Que Dios nos acompaña".
Señora de Belén.
Señora de la noche y de la mañana:
Señora de los campos que despiertan porque Jesús ha nacido.
Señora de los que peregrinan,
Como tú, sin hallar tampoco una posada.
Enséñanos a ser pobres y pequeños.
A no tener ambición por nada.
A desprendernos y entregarnos.
A ser mensajeros de la Paz y la Esperanza..
Que el amor sustituya a la violencia.
Que haya justicia entre los hombres y los pueblos.
Que en la verdad, la justicia y el Amor,
Se haga la verdadera Paz cristiana. Que esta noche Jesús nazca en nosotros
Y que al volver después a nuestra casa,
Podemos decirles a los hombres,
Que viven inseguros y sin esperanza:
"No teman. Les traemos la Buena Noticia,
La gran Alegría para todo el pueblo:
Hoy en la ciudad de David, les ha nacido el Salvador,
El Mesías, el Señor".
Así sea.                                          (Oración del Card. Eduardo Pironio)
 
La Paz con ustedes.


jueves, 27 de diciembre de 2012

lectio SAGRADA FAMILIA

LA SAGRADA FAMILIA. (ciclo C).
 
Texto del Evangelio de San Lucas 2, 41-52.
 
Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén para las festividades de la Pascua. Cuando el niño cumplió doce años, fueron a la fiesta, según la costumbre. Pasados aquellos días, se volvieron, pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que sus padres lo supieran. Creyendo que iba en la caravana, hicieron un día de camino; entonces lo buscaron, y al no encontrarlo, regresaron a Jerusalén en su busca.
Al tercer día lo encontraron en el templo, sentado en medio de los doctores, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que lo oían se admiraban de su inteligencia y de sus respuestas. Al verlo, sus padres se quedaron atónitos y su madre le dijo: "Hijo mío, ¿por qué te has portado así con nosotros? Tu padre y yo te hemos buscado llenos de angustia". Él les respondió: "¿Por qué me andaban buscando? ¿No sabían que debo ocuparme en las cosas de mi Padre?" Ellos no entendieron la respuesta que les dio. Entonces volvió con ellos a Nazaret y siguió sujeto a su autoridad. Su madre conservaba en su corazón todas aquellas cosas.
Jesús iba creciendo en saber, en estatura y en el favor de Dios y de los hombres.
 
(Léelo serena y tranquilamente, ahora que estas de vacaciones, junto con tu Familia, una o varias veces hasta desentrañar parte de su estructura, personajes y organización).
 
Lectura (Lectura de lo que dice el texto en sí mismo para entenderlo mejor): El Evangelio narrado por san Lucas acerca de la infancia de Jesús, para ayudarnos a entender a las primeras comunidades, estas lecturas bajo la luz de la muerte y resurrección de Cristo, y no tanto en la descripción de los hechos. Aquí intervienen muchos personajes: Jesús, María José, las gentes de Jerusalén, de la caravana, los doctores de la ley, la gente de Nazaret. El motivo es ir a Jerusalén para las festividades de la Pascua que cumplían cada año "cuando el niño cumplió doce años fueron a la fiesta". Al volverse "el niño se quedó en Jerusalén sin que sus padres lo supieran". "Al tercer día lo encontraron en el Templo" donde Jesús da una respuesta a sus papás, "que se quedaron atónitos" y no entendieron la respuesta que les dio: "¿no saben que debo ocuparme en las cosas de mi Padre?". Termina el relato diciendo: "volvió con ellos a Nazaret" y también cómo era Jesús. Y la actitud de su madre María delante de todas aquellas cosas.
 
Meditación (Reflexión personal y profundización sobre la palabra, lo que me dice ahora en mi familia, vida y circunstancias): La narración de este Domingo dedicado a contemplar, imitar y alabar a la Sagrada familia, nos ayuda a encontrar algunos temas de meditación. Es una Familia que pone como primera cosa, dar la centralidad de Dios en sus vidas, "iban a celebrar la Pascua". La misma actitud de Jesús que hace ver que lo interesa es dar su dedicación total al Padre: "no saben que debo ocuparme de las cosas de mi Padre". Es una Familia que se dedica a la educación del Hijo, en todos sus aspectos "y Jesús iba creciendo en saber en estatura y a favor de Dios y de los hombres". Es una Familia que contemplaba todo lo que sucedía, contemplaban el el grande misterio de Dios y lo hace Dios, que es la actitud del que cree: como María, que "conservaba, contemplaba, todas esas cosas en su corazón", y de José, que su mismo silencio es más elocuente, custodiando siempre a Jesús.
 
Oración (Lo que le digo, desde mi vida, al Dios que me habla en su Evangelio. Le respondo): (Les invito a que hagan por escrito una oración, delante de este relato de san Lucas. Después podrían rezarlas en un determinado momento de su vida familiar. Compartiendo lo que ha sido tu oración).
 
Contemplación (Hago silencio, me lleno de gozo, me dejo iluminar, adoro y tomo decisiones para actuar de acuerdo a la Palabra de Dios en mi vida ordinaria, personal, familiar, social,
¿que puedo hacer por la Familia?
 
Que el Niño Dios que viene a nosotros y por nosotros, llene con su Gracia, sus corazones y de toda la Familia en esta Navidad y Año Nuevo 2013, y nos conceda aumentar nuestra Fe en Él. Nacho, SDB.
 
FELIZ NAVIDAD.
 
Señora de Belén,
Señora de la Noche más buena y esperada,
Señora del silencio y de la luz,
Señora de la Paz,
La Alegría y la Esperanza,
Señora de la sencillez de los pastores
Y de la caridad de los ángeles que cantan:
"Gloria a Dios en el cielo.
Paz en la tierra a los hombres, a los hombres que Dios ama".
Señora de los pobres y de los niños.
Señora de los que no tienen nada, de los que sufren soledad
Porque no encuentran comprensión en ninguna alma.
Gracias por habernos dado al Señor esta noche.
Gracias por habernos entregado el Pan que faltaba.
Gracias por habernos hecho ricos
Con tu promesa y tu fidelidad de esclava.
Gracias por tu silencio que recibe y rumia
Y engendra en nosotros la Palabra.
Nos sentimos felices esta noche
Con ganas de contagiar esta dicha a muchas personas.
De gritar a los hombres que se odian:
Que Dios es Padre y los ama.
De gritarles a los que tienen miedo: "no temáis",
Y a los que tienen el corazón cansado:
"adelante. Que Dios nos acompaña".
Señora de Belén.
Señora de la noche y de la mañana:
Señora de los campos que despiertan porque Jesús ha nacido.
Señora de los que peregrinan,
Como tú, sin hallar tampoco una posada.
Enséñanos a ser pobres y pequeños.
A no tener ambición por nada.
A desprendernos y entregarnos.
A ser mensajeros de la Paz y la Esperanza..
Que el amor sustituya a la violencia.
Que haya justicia entre los hombres y los pueblos.
Que en la verdad, la justicia y el Amor,
Se haga la verdadera Paz cristiana. Que esta noche Jesús nazca en nosotros
Y que al volver después a nuestra casa,
Podemos decirles a los hombres,
Que viven inseguros y sin esperanza:
"No teman. Les traemos la Buena Noticia,
La gran Alegría para todo el pueblo:
Hoy en la ciudad de David, les ha nacido el Salvador,
El Mesías, el Señor".
Así sea.                                          (Oración del Card. Eduardo Pironio)
 
La Paz con ustedes.

lunes, 24 de diciembre de 2012

FELIZ NAVIDAD

NAVIDAD ES JESUS
FELIZ NAVIDAD
les deseo Nacho, SDB
 
La Paz con ustedes.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

lectio 4 DAdv C

4º Domingo de Adviento, ciclo C.
Texto del Evangelio según San Lucas 1, 39-45.
 
En aquellos días, María se encaminó presurosa a un pueblo de las montañas de Judea y, entrando en la casa de Zacarías, saludó a Isabel. En cuanto ésta oyó el saludo de María, la criatura saltó en su seno.
Entonces Isabel quedó llena del Espíritu Santo y, levantando la voz, exclamó: "¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a verme? Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno. Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor".
 
El Adviento corresponde a las cuatro semanas que anteceden a la fiesta de Navidad. En el actual calendario litúrgico, las tres primeras semanas del Adviento alimentaron en nosotros el deseo de la llegada gloriosa del Señor; en esta última semana hacemos memoria histórica del nacimiento del Señor en Belén.
 
Lectura (lee detenida y serenamente el texto cuantas veces sea necesario para desentrañar su estructura y personajes y poder comprender lo que dice en sí mismo):
En este cuarto domingo de Adviento, el evangelio de este día se acostumbra llamar "de la visitación de María a Isabel", y nos muestra la visita de María a su prima Isabel, que también estaba embarazada y a punto de dar a luz a Juan, el Bautista. Pertenece a los relatos de la infancia de Jesús. Y Lucas nos narra no cómo sucedieron los hechos sino una relectura de los hechos a la luz de la muerte y resurrección de Jesús, para ayudar a las primeras comunidades cristianas. Las dos mujeres, llenas del Espíritu Santo, están reunidas y llenas de gozo por el fruto bendito del vientre de María: Jesús. Hay que hacer notar algunas actitudes de María y de Isabel. María lleva en su seno al Hijo de Dios y corre presurosa a servir a su prima y este servicio, más que significar la ayuda proporcionada, es acercar al mismo Hijo de Dios. Por parte de Isabel encontramos la sencillez, gratitud y acogida de quien se reconoce indigna de tal gracia, de tal visita. Además, llama bendita a su prima por el fruto que lleva en el vientre, la reconoce como la madre del "Señor". Es una escena donde se muestra que Dios se muestra a los pobres y hace de ellos su morada. Son significativos los mismos nombres: Jesús (Dios que salva), Juan (Dios es misericordioso), Zacarías (Dios se acordó), Isabel (Dios es plenitud) y María (la amada). Puesto son aquellos que proclaman la misericordia de Dios que se acuerda de ellos y viene a morar con ellos porque los ama y les trae plenitud y salvación. Finalmente hay una afirmación que pone al centro al Dios de la fe de María: "dichosa tú que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor". El anunciado es Jesús, el Hijo de Dios.
 
Meditación (trata de ver qué es lo que la palabra te dice a ti en tu vida y circunstancias ordinarias):
La palabra nos invita a meditar y a detenernos y profundizar en varios puntos:
Que desde que has entrado, en la historia y en la vida como hombre, en el seno de María, eres "la buena noticia de Dios".
Que quien cree en ti como Buena Nueva del Padre te lleva en el centro de la vida y lo muestra en el amor solidario hecho servicio.
Que María es la mujer creyente en el Hijo de Dios, es la atenta y disponible a la voluntad del Padre y eso la hace mensajera de la buena noticia.
Que el mejor modo de vivir es atender a Dios que nos habla y servir con alegría y prontitud al Dios recibido y al prójimo necesitado.
Que aprendemos de Isabel, como aquella que es capaz de reconocer la presencia del Señor, sobretodo en reconocer que es el Señor Dios para quien todo es posible.
El meditar la Palabra del Señor, nos invita a alegrarnos por Jesús Salvador que nacerá y, también, por las vidas nacidas y las vidas por nacer.
Que el Señor que nos ha buscado para amarnos y salvarnos, nos invita a ir en busca de los necesitados; y que hace saltar de alegría las vidas cuando saben del fruto bendito de su vientre; porque ambas mujeres, expresan el gran valor de creerle a Dios.
 
Oración (Desde la palabra y desde tu vida alaba, bendice y da gracias al Señor que te habla):
Padre bueno, Dios del amor y de la vida, te alabamos y te damos gracias porque quisiste salvarnos con el regalo de Jesús, tu Hijo.
Señor Jesús, Hijo del Padre,  te alabamos y te damos gracias por haberte hecho hombre, para vivir entre nosotros y por mostrarnos al amor y ser el camino que lleva al Padre.
Espíritu Santo, te alabamos y te damos y gracias por fecundar con el amor de Dios el seno de María Virgen.
María, madre de Dios y madre nuestra, bendita seas por creer lo que te anunció el Señor; bendita seas por decir sí, a su invitación; bendita eres por llevar a Jesús dentro de tu vientre; bendita eres por darnos al Hijo de Dios, el único Salvador. Nosotros, como Isabel, reconocemos que no somos dignos de que venga a vernos la madre de mi Señor, pero enséñanos a creer y a recibir el fruto de tu vientre; y así se llenará de alegría y del Espíritu Santo nuestra vida. Amén.
 
En estos días de adviento quien mejor nos enseña a recibir a Jesús es su misma madre. María: atenta a la palabra y a la voluntad de Dios, en un silencio interior de oración y vida ofrecida al Señor, en un servicio solidario que busca a los necesitados para darles al Dios que lleva y así alegrar sus vidas.
Como regalo en esta Navidad pide el mejor de todos los regalos: al hijo de Dios, Jesús, donado por María. Él alegrará y llenará de luz tu vida, y amarás a todos como El nos enseña.  Navidad en el Año de la Fe: la alegría de creer en Jesús.
 
Navidad es Jesús. Feliz Navidad, para todos.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
La Paz con ustedes.

jueves, 13 de diciembre de 2012

lectio 3 DAdv C

Tercer domingo de adviento. Ciclo C
 
Del Evangelio según san Lucas 3, 10-18:
 
"En aquel tiempo, la gente le preguntaba a Juan el Bautista: "¿Qué debemos hacer?" El contestó: "Quien tenga dos túnicas, que dé una al que no tiene ninguna, y quien tenga comida, que haga lo mismo".
También acudían a él los publicanos para que los bautizara, y le preguntaban: "Maestro, ¿qué tenemos que hacer nosotros?" El les decía: "No cobren más de lo establecido". Unos soldados le preguntaron: "Y nosotros, ¿qué tenemos que hacer?" El les dijo: "No extorsionen a nadie, ni denuncien a nadie falsamente, sino conténtense con su salario".
Como el pueblo estaba en expectación y todos pensaban que quizá Juan era el Mesías, Juan los sacó de dudas, diciéndoles: "Es cierto que yo bautizo con agua, pero ya viene otro más poderoso que yo, a quien no merezco desatarle las correas de sus sandalias. El los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego. El tiene el bieldo en la mano para separar el trigo de la paja; guardará el trigo en su granero y quemará la paja en un fuego que no se extingue".
Con éstas y otras muchas exhortaciones anunciaba al pueblo la buena nueva".
 
Lo que dice el texto: el pasaje de Lucas nos habla del testimonio de Juan Bautista, el precursor. Su predicación impresiona tanto al pueblo que la gente se acerca para preguntarle de modo sincero para entrar en el camino de la conversión a Dios: "¿Qué debemos hacer?" (v.10), eso deja ver que han comprendido el mensaje, perciben que el bautismo de Juan no es sólo rito con agua, sino que exige un comportamiento diverso, una vida cambiada. También la respuesta de Juan es sincera y personalizada: a quienes tienen dos signos elementales de la vida como son vestido y comida, les pide que aprendan a compartir (vv. 10-11); a quienes ejercen cargos públicos en el orden de la administración les pide que cobren lo justo (vv. 12-13); a quienes les toca ver por el orden y la justicia en la sociedad les pide que no roben ni levanten falsos y se conformen con su sueldo (v. 14). Estas y otras indicaciones tan profundas y transparentes que invitan a la conversión hacen que la gente se pregunte si Juan es el Mesías, pero él responde dejando en claro su misión de precursor: "viene otro más poderoso que yo, a quien no merezco desatarle las correas de sus sandalias. El los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego" (v. 16), y este es ya un anuncio claro del Mesías que separará lo que vale de lo que no vale, que purificará y transformará las vidas con su juicio.
 
Lo que dice hoy Dios a nuestra vida desde el texto: este domingo se denominó tradicionalmente domingo "gaudete", o de alegría. El Evangelio pretende que el oyente de la Palabra de Dios se convierta, es decir, que su conducta y su comportamiento sea acorde a las exigencias del evangelio y del Reino. La buena noticia entraña una exigencia nítida: los que tienen bienes o poder deben compartirlos con los que no tienen nada o son más débiles. "¿Qué debemos hacer?" lo preguntamos quienes tenemos bienes, dinero, cultura, poder... porque la exigencia básica, según el evangelio, es compartir con quien no tiene. Por eso la conversión es un cambio de conducta y no sólo de ideas; es la transformación de una situación vieja en una situación nueva. Según el Bautista, la conversión exige separar el trigo de la paja; con nuestra conducta discernimos lo que nos acerca de aquello que nos aleja del Señor. Hoy Dios separará el trigo de la paja que hay en nuestra vida. ¿Qué debemos hacer? La respuesta de Juan Bautista es directa y nada teórica: hechos, acciones concretas de justicia, respeto, solidaridad y coherencia cristiana en la vida ordinaria de cada uno. Hay que dejar purificar el corazón por el fuego del Espíritu de Dios, liberarnos de las ataduras del egoísmo, de la mentira, del robo, del fraude y de la prepotencia y disponernos con alegría, con esperanza y entusiasmo a decir con hechos: ¡venga a nosotros tu Reino, Señor! ¡Ven pronto, Señor!
 
Lo que le decimos hoy a Dios desde nuestra vida iluminada desde el texto: Señor, ¿Qué tengo que hacer yo esposo o esposa, hijo o hija, hermano o hermana, patrón o empleado, sacerdote o laico, maestro o alumno, comerciante o comprador, para convertirme y acercarme a ti? ¿Qué es lo que de mi vida particular tiene que purificar y separar el fuego del Espíritu Santo para que te pueda esperar y recibir? ¿Qué es lo que tengo qué compartir? Ilumíname, Señor, para poderte responder, y dame fuerza y constancia, Señor, para ponerlo en práctica y vivirlo.
 
Hago silencio y en mi interior, gozo la presencia amorosa de Jesús y le pregunto: ¿Yo, en mi vida de todos los días, qué tengo que hacer?; movido por el Espíritu Santo le respondo con hechos y lo adoro desde l o más hondo de mi persona.
 
Que tengas un buen fin de semana. Prepárate, inspirado por el evangelio, a la Navidad, porque Navidad es Jesús.
 
 
La Paz con ustedes.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

lectio 1 DAdv C

1 Domingo de Adviento. Ciclo C.
 
Evangelio según san Lucas: 21, 25-28. 34-36
 
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Habrá señales prodigiosas en el sol, en la luna y en  las estrellas. En la tierra, las naciones se llenarán de angustia y de miedo por el estruendo de las olas del mar; la gente se morirá de terror y de angustiosa espera por las cosas que vendrán sobre el mundo, pues hasta las estrellas se bambolearán. Entonces verán venir al Hijo del hombre en una nube, con gran poder y majestad.
Cuando estas cosas comiencen a suceder, pongan atención y levanten la cabeza, porque se acerca la hora de su liberación. Estén alerta, para que los vicios, el libertinaje, la embriaguez y las preocupaciones de esta vida no entorpezcan su mente, y aquel día los sorprenda desprevenidos; porque caerá de repente como una trampa sobre todos los habitantes de la tierra.
Velen, pues, y hagan oración continuamente, para que puedan escapar de todo lo que ha de suceder y comparecer seguros ante el Hijo del hombre".
 
Lectura: Lo que dice en sí mismo el texto: hoy Jesús nos introducirá con su palabra a un tipo de espera y esperanza diverso al que mantiene la sociedad. Hoy abre la puerta a una espera dinámica, orante y vigilante para recibirle resucitado y glorioso al final de los tiempos. La comunidad cristiana de San Lucas parece que comenzaba a perder la esperanza en su retorno glorioso y comenzaba a vivir en el tedio de la rutina que no alcanza a ver más allá de lo que tiene enfrente y prefiere poner los ojos y la vida en las cosas tocables, superficiales y perecederas. Con este texto San Lucas exhorta a la comunidad a mantenerse fiel a Jesús y a prepararse para esa segunda venida levantando la cabeza porque, definitivamente, esa será la hora de la gran liberación. San Lucas describe, de manera metafórica, los acontecimientos que precederían a esa segunda venida e invita a los discípulos a mantenerse fieles y vigilantes, de pie (fieles) y seguros ante el Hijo del Hombre. En los versículos anteriores Lucas hablaba del asedio a Jerusalén (21,20-23). Ahora, alude a la segunda venida de Jesús que en lenguaje técnico llamamos parusía. El discurso de Jesús es apocalíptico y adaptado a la cultura de su tiempo (apocalipsis no significa catástrofe, como tendemos a pensar, sino revelación), y nosotros tenemos que releer esas señales del mundo natural en el mundo de la historia, que es el lugar en que el Espíritu se manifiesta. La segunda venida del Señor revelará la historia y manifestará lo definitivo; la verdad que estaba oculta aparecerá a plena luz, todos llegaremos a conocernos en Dios. Pero hay que estar atentos, no sea que los vicios, el libertinaje, la embriaguez y las preocupaciones de esta vida entorpezcan nuestra mente y endurezcan nuestro corazón.
Meditación. Lo que nos dice hoy Dios desde el texto: Este primer domingo de adviento sirve de puente entre el tiempo ordinario y el tiempo de adviento. El tiempo ordinario termina reflexionando sobre la segunda venida de Jesús, sobre los acontecimientos del fin de los tiempos. En esta medida el primer domingo del adviento se inaugura con el tema del final de los tiempos, y nos va a introducir en el tiempo de la espera y de la esperanza. El adviento es tiempo de preparación y de espera. Ahora ya no esperamos su nacimiento, sino que lo celebramos. En cambio esperamos que Él vuelva resucitado y glorioso a juzgar. Es ese momento el que esperamos, es Él a quien esperamos para que con su juicio haga plenas nuestras vidas en el amor, la justicia, la verdad y la paz, y nos acerque de modo definitivo al Padre. Por eso hay que "estar alerta", tener el corazón libre de vicios y de ídolos internos y sociales, para hacernos dóciles al Espíritu y poder ver a Cristo que viene; hay que "estar despiertos y orando". La esperanza es una realidad dinámica de la vida que por la fe sabe lo que viene pero tiende a veces a olvidarse, y por eso hay que nutrirla con la oración y la vigilancia. La Esperanza cristiana se hace de fe trabajada en el amor, así las promesas comienzan a hacerse realidad en nuestras vidas, en nuestras familias y en nuestra sociedad.
Nadie puede negar que en nosotros existen la angustia y el miedo, tal vez causados por "las señales en el sol, la luna y las estrellas", pero sobre todo por las crisis económicas, por los conflictos sociales, por el abuso del poder, por la falta de pan y trabajo, por la frustración, la enfermedad... que solo podrán ser removidas y tendrán sentido por el paso -del amor de Dios y su justicia- en el corazón del ser humano.
El mensaje de Jesús no nos evita los problemas ni la inseguridad, sino que nos enseña a afrontarlos. El discípulo de Jesús tiene las mismas causas de angustia que el no creyente, pero tiene una actitud y reacción diferentes: no teme a Jesús sino que lo espera y le pide en la oración y la caridad vigilantes que venga; prepara y provoca su venida gloriosa de modo realista y entusiasta. La actitud de vigilancia que nos pide el adviento aleja de la tentación del desánimo de nuestras vidas para estar alerta y descubrir a "Cristo salvador que viene" en las situaciones actuales y en lo ordinario de nuestras vidas.  
 
Oración: Lo que le respondemos a Dios desde la vida iluminada por el texto: Señor Jesús, con la Iglesia te decimos y te pedimos: ¡Ven!, resucitado y glorioso, a salvarnos; con los hermanos de comunidad, con la familia, con la Iglesia local te decimos que te esperamos en acción y en oración y en caridad vigilantes para acercar tu venida; danos tu Espíritu para discernir los signos de los tiempos y ver que vienes a liberarnos y a salvarnos; no permitas que los vicios, el libertinaje, la embriaguez y las preocupaciones de la vida ordinaria entorpezcan nuestra mente o el corazón, déjanos ver tu rostro, Señor. Amén.
 
Hago silencio y en mi interior gozo la mirada gloriosa de Jesús y la presencia misericordiosa de Dios Padre; movido por el Espíritu Santo le adoro y me dejo llenar de su amor y de su paz impulsado a vivir en esperanza y en oración, en caridad y en donación a los demás.
 
Que este Adviento en el Año de la Fe nos acerque a Jesús que viene para salvarnos. Confíate en el Señor que es tu presente, tu futuro, tu vida entera. Conmemora la Navidad fuera del consumo y espera la Parusía en la vida diaria.
 
 
 
La Paz con ustedes.




lectio 2 DAdv C

Segundo Domingo de ADVIENTO, C.
 
Texto del Evangelio de San Lucas 3, 1-6  
 
En el año décimo quinto del reinado del César Tiberio, siendo Poncio Pilato procurador de Judea; Herodes, tetrarca de Galilea; su hermano Filipo, tetrarca de las regiones de Iturea y Traconítide; y Lisanias, tetrarca de Abilene; bajo el pontificado de los sumos sacerdotes Anás y Caifás, vino la palabra de Dios en el desierto sobre Juan, hijo de Zacarías.
Entonces comenzó a recorrer toda la comarca del Jordán, predicando un bautismo de penitencia para el perdón de los pecados, como está escrito en el libro de las predicciones del profeta Isaías:
Ha resonado una voz en el desierto: Preparen el camino del Señor, hagan rectos sus senderos. Todo valle será rellenado, toda montaña y colina, rebajada; lo tortuoso se hará derecho, los caminos ásperos serán allanados y todos los hombres verán la salvación de Dios.
 
 
Lectura: En este evangelio San Lucas nos ubica históricamente. Es una característica de su evangelio. Señala rápidamente el tiempo y las divisiones geográficas y políticas. Da a conocer los personajes con poder político y religioso. De ese modo queda claro que Dios eligió ese espacio y ese momento de la historia para dirigir su palabra a Juan, el hijo de Zacarías, primero, que vivía en el desierto y, segundo, que predicaba junto al Jordán. Así hace de él, su profeta, el precursor de su Hijo que para esas fechas andaba arriba de los treinta años.
Después de ubicarnos nos ofrece el contenido de la predicación de Juan: bautizaba pidiendo un cambio de vida para el perdón de los pecados. Los profetas anteriores a él también pedían la conversión personal y del pueblo. San Lucas alude y hace referencia al cumplimiento de lo predicado hacía muchos años por Isaías: la conversión de la vida. De ese modo "llegará la salvación de Dios y todo mortal la contemplará".
 
Meditación: Nos ayuda a meditar que el Señor, en un  tiempo y lugar determinados de la historia, eligió a Juan como profeta, le dirigió su Palabra para que fuera el precursor de su Hijo, para que anunciara al Salvador esperado. En medio del desierto, de la aridez y escasez de tu palabra resuena una voz que invita a la conversión. A todos aquellos que experimentaban la ausencia de Dios en sus vidas se les invitaba a cambiar, a disponerse al Dios que venía, nadie sería excluido, Él haría que todos vieran su salvación. También ahora, en el desierto en que vivimos, donde la ausencia de sentido y de palabra de Dios gana campo y se le excluye, resuena la palabra de Juan: "conviértanse", cambien los rumbos del pensamiento, de la acción, de los afectos, para dirigirnos todos y con todo, al Dios que viene. El mensaje de Juan Bautista pretendió preparar a sus contemporáneos para la llegada del Mesías. Nos enumera datos precisos para fundamentar nuestra fe en El. Porque Jesús no aparecería así como de la nada; puesto que sus padres  pertenecieron a familias concretas que vivían en determinados pueblos; y en tiempo debidamente determinados.  Juan Bautista nos ayudó a establecer cómo hacer y qué tenemos que hacer. Y cuando llegase la Salvación de Dios, por medio de su Encarnación. Y fue motivo de esperanza para todos los pueblos. Para esto es necesario prepararse...
Al contemplar al Precursor y al escuchar su predicación podemos seguir dos pistas para nuestra reflexión:
La primera nos lleva a buscar en Juan Bautista un modelo de imitación: su manera de vivir, su coherencia, su austeridad. Sobretodo nos invita a ser como él: anunciadores de Cristo, dar a conocer a los hermanos al Salvador que llega;
Y una segunda, es el volvernos a su mensaje  que con diversas expresiones nos llama a la preparación, quiere decir a la conversión: "preparar el camino del Señor, enderezar senderos tortuosos, aplanar obstáculos..."; con esta forma de decir las cosas nos indica cómo debemos mejorar en el interior, en el fondo de corazón, tanto de las comunidades como de las personas; así de esta manera nos prepararemos para encontrar al Señor. Esta llamada a la conversión lo repite la Iglesia, en especial en este tiempo del año litúrgico
 
Oración: Señor, gracias por dirigir en un tiempo y espacio determinados tu palabra a Juan y hacer de él tu profeta, el precursor y anunciador de tu Hijo. Señor, gracias por querer que llegue tu salvación a todas las gentes, por querer incluirnos a todos en el amor y la alegría de tu fiesta, en la comunión contigo; Señor, quisiéramos que nuestro mundo fuera diferente, que las todas las divisiones cayeran y dejaran paso y espacio a tu salvación entrando en un camino allanado de conversión donde el centro de todo fueras Tú y allí nacieran la verdad y la justicia, el amor y la paz, la solidaridad y la comunión. Señor, no podemos por nosotros mismos, ayúdanos a enderezar lo torcido de nuestras intenciones, a rebajar las asperezas de nuestros comportamientos y a cubrir los vacíos de nuestras vidas.
 
Contemplación: (Guardo silencio y gozo la presencia de Dios en mi vida, contemplo sus maravillas, lo bendigo, lo alabo y lo adoro) La liturgia de este Domingo nos invita a preparar el camino que nos conducirá al encuentro con Jesucristo: lo que vivimos en Navidad y el encuentro definitivo en el "día del Señor". Es este el sentido de la predicación de Juan Bautista con la llamada a esta preparación.
El Adviento que vivimos es el tiempo de vivir en la esperanza, de saber estar a espera; la semana pasada se nos invitó a la vigilancia; en esta semana se nos invita a la preparación. Preparémonos entonces.
 
Que la Virgen Inmaculada, María de Guadalupe, sea nuestra madre, maestra y guía, durante este adviento de su Hijo.
 
La Paz con ustedes.