miércoles, 28 de agosto de 2013

lectio 22 DOrd C

22º DOMINGO ORDINARIO, C.
Texto a meditar y orar del Evangelio de San Lucas  14, 1.7-14.
 
Un sábado, Jesús fue a comer en casa de uno de los jefes de los fariseos, y éstos estaban espiándolo. Mirando cómo los convidados escogían los primeros lugares, les dijo esta parábola:
"Cuando te inviten a un banquete de bodas, no te sientes en el lugar principal, no sea que haya algún otro invitado más importante que tú, y el que los invitó a los dos venga a decirte: 'Déjale el lugar a éste', y tengas que ir a ocupar, lleno de vergüenza, el último asiento. Por el contrario, cuando te inviten, ocupa el último lugar, para que, cuando venga el que invitó, te diga: 'Amigo, acércate a la cabecera'. Entonces te verás honrado en presencia de todos los convidados. Porque el que se engrandece a sí mismo, será humillado; y el que se humilla, será engrandecido".
Luego dijo al que lo había invitado: "Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos; porque puede ser que ellos te inviten a su vez, y con eso quedarías recompensado. Al contrario, cuando des un banquete, invita a los pobres, a los lisiados, a los cojos y a los ciegos; y así serás dichoso, porque ellos no tienen con qué pagarte; pero ya se te pagará, cuando resuciten los justos"
 
Lectura (Lectio): Busca leyendo (¿Qué te dice el texto en sí mismo) lee atentamente varias veces el texto evangélico y descubre todos los detalles, personajes,  actitudes y relaciones.
El texto nos recuerda que Jesús fue invitado a una comida y observa el comportamiento de los invitados  y de él toma pie para su enseñanza. Con esta parábola, Jesús no pretende dar una lección de buenas costumbres, sino aprovechar la anécdota para exponer las normas que deben regir las relaciones entre los hombres. Y descubre así la malicia de un comportamiento que busca el honor propio antes que la honra de Dios y el respeto al prójimo. En el modo como se comportan los invitados, todos ellos hombres de bien, descubre el modo como se comportan los buenos con Dios. La parábola se refiere en realidad a la relación del creyente con Dios. El hecho observado le sirve de excusa para corregir la tentación de los buenos de creerse mejores, más dignos, sólo porque hay otros peores, menos honrados.
 
Meditación: (Meditatio) "…y encontrarás meditando". (Qué te dice a Ti el texto). Reflexiona y profundiza la Palabra.
Jesús ante lo que observa, señala que "el que se engrandece,  a sí mismo, será humillado; y el que se humilla, será engrandecido". Nunca se puede pretender el primer puesto ni destacar, por el honor, sobre los otros. La vida verdadera no se gana por ganar un simple honor; ni un hombre es grande cuando busca simplemente su grandeza.  Haber sido convidados a la fiesta es ya un honor y es el más grande honor cuando ha sido Dios que nos invita al banquete.
Te doy para que me des; te invito  porque espero que me invites: ésta actitud convierte al mundo de los negocios. Frente a ello el mundo de Jesús está centrado en el amor que ofrece libremente y especialmente a los más pobres y que no tienen con qué pagar.
 
Oración: (Oratio) "Llama orando" (¿Qué le digo yo a Dios).
Señor, hoy tu Palabra muestra la tentación  de creernos buenos, de creernos mejor, más dignos de estar en el mejor lugar, y con eso a lo mejor de pensar que hay otros peores. Ser convidados al Banquete por Ti es un honor suficiente. Tenerte a Ti como anfitrión es bastante ya para vivir contentos y satisfechos; que Tú hayas pensado en nosotros, dándonos un puesto en tu fiesta, ha de bastar para calmar la necesidad de gloria y poder. Además, no satisfecho con pedirnos que nos contentemos con lo recibido, Tú, Señor, nos exiges que demos a los más necesitados sin esperar ningún reconocimiento.
Te damos gracias, Señor, porque eres Tú quien nos haces buenos, invitándonos a gozar de tu compañía y de tu mesa. Ayúdanos a sentirnos amados por Tí  y liberarnos de la vanagloria y de la envidia, de las ambiciones, de los privilegios.
 
Contemplación (Contemplatio): "…y se te abrirá por la contemplación"  Dedícale un tiempo en silencio y adora, alaba a Dios, déjate consolar e iluminar por Él y toma una propósito, en relación con éste Evangelio, para tu vida en esta semana.
 
Esta Palabra de Dios nos ayuda a pensar en nuestro México, en buscar el Bien de nuestro Pueblo.
La Paz con ustedes.

miércoles, 21 de agosto de 2013

lectio 21 DOrd C

21 Domingo Ordinario, C.
 
Texto del Evangelio de San Lucas 13, 22-30 (Léelo serena y tranquilamente una o varias veces hasta desentrañar parte de su estructura, personajes y organización)
 
En aquel tiempo, Jesús iba enseñando por ciudades y pueblos, mientras se encaminaba a Jerusalén. Alguien le preguntó: "Señor, ¿es verdad que son pocos los que se salvan?"
Jesús le respondió: "Esfuércense en entrar por la puerta, que es angosta, pues yo les aseguro que muchos tratarán de entrar y no podrán. Cuando el dueño de la casa se levante de la mesa y cierre la puerta, ustedes se quedarán afuera y se pondrán a tocar la puerta, diciendo: '¡Señor, ábrenos!' Pero él les responderá: 'No sé quiénes son ustedes'.
Entonces le dirán con insistencia: 'Hemos comido y bebido contigo y tú has enseñado en nuestras plazas' Pero él les replicará: 'Yo les aseguro que no sé quiénes son ustedes. Apártense de mí todos ustedes los que hacen el mal'. Entonces llorarán ustedes y se desesperarán, cuando vean a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, y ustedes se vean echados fuera.
Vendrán muchos del oriente y del poniente, del norte y del sur, y participarán en el banquete del Reino de Dios. Pues los que ahora son los últimos, serán los primeros; y los que ahora son los primeros, serán los últimos".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
 
Lectura (Lectura de lo que dice el texto en sí mismo para entenderlo mejor): El relato nos recuerda que Jesús se encaminaba a Jerusalén e iba enseñando por ciudades y pueblos. Enseñaba la palabra de vida, la palabra de salvación. Y también forma parte el escándalo de la 'Cruz'. Entonces alguien le preguntó: "¿Es verdad que son pocos los que se salvan? Y Jesús le explica que el dueño de la casa se levantará del banquete para cerrar la puerta,  y entrarán al banquete sólo los que se han esforzado en entrar por la puerta, al Reino de Dios, que es angosta; en cambio se quedarán fuera todos los que hayan hecho el mal. Termina con unas frases ya escuchadas y repetidas en los Evangelios: primeros y últimos; es decir, los últimos entrarán, no por ser últimos, sino porque se esforzaron, fueron buenos, no hicieron el mal, no se creían que tenían privilegios de ser primeros. Son imagen del pueblo de Israel que se negaba a entrar por la puerta estrecha; se le cerraba el Reino; en vano protestaba. Vendrán extranjeros a ocupar un lugar junto a los patriarcas y profetas. La 'puerta estrecha' es parte importante para el evangelista Lucas. La salvación es para todos; pero, es necesario acoger el mensaje de salvación.
 
Meditación (Reflexión personal y profundización sobre la Palabra, lo que a mí me dice ahora en mi familia, vida y circunstancias): También me hago esa misma pregunta ¿cómo salvarse? Se nos habla de dos temas: el esforzarse y el de ser buenos, porque la puerta es estrecha y angosta. Y así Jesús explica el cómo salvarse. Él para salvarnos acepta dirigirse a Jerusalén, que es el lugar donde entregará su vida por nosotros, al sufrir su pasión, muerte y re3surrección. Después de que el dueño de la casa cierra la puerta, los que se quedaron fuera, pensaron que por tocar, o ser insistentes o por haber comido con él; como pensando que les bastarían los privilegios; les dice: "ustedes los que hacen el mal" no entrarán; y sí entrarán los que se hayan esforzado por entrar por la puerta que es angosta, estrecha, y entrarán porque "hacen el bien".
 
Oración (Lo que lo digo, desde mi vida, al Dios que me habla en su Evangelio. Le respondo): Señor, delante de la pregunta "¿Es verdad, que son pocos los que se salvan?" se nos muestra el tema, más serio de la existencia humana. Señor, Tú nos dices que todos han sido llamados a vivir con el Señor, y que no hay puestos adquiridos por privilegios o por adelantado; nos dices que hay que esforzarse y ser buenos siempre, para poder participar en el Reino de Dios. Señor, que descubramos este grande regalo de tu bondad y nos empeñemos en ser buenos, para así entrar por tu puerta angosta, estrecha, aceptando tus condiciones. Gracias, Señor.
 
Contemplación: Hago silencio, me lleno de gozo, me dejo iluminar, adoro y alabo, y tomo decisiones para actuar de acuerdo a la Palabra de Dios en mi vida ordinaria, personal, familiar, social, laboral, social, escolar.
 
Feliz comienzo de clases, en compañía de la familia.
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La Paz con ustedes.

viernes, 16 de agosto de 2013

lectio 20 DOrd C

 
 
20 DOMINGO ORDINARIO, C.
 
Texto a meditar y orar: Lucas  12, 49-53.
 
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "He venido a traer fuego a la tierra ¡y cuánto desearía que ya estuviera ardiendo! Tengo que recibir un bautismo ¡y cómo me angustio mientras llega!
¿Piensan acaso que he venido a traer paz a la tierra? De ningún modo. No he venido a traer la paz, sino la división. De aquí en adelante, de cinco que haya en una familia, estarán divididos tres contra dos y dos contra tres. Estará dividido el padre contra el hijo, el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra".
Palabra del Señor.
 
Lectura (Lectio): (lee atentamente y cuantas veces sea necesario el texto evangélico y descubre su estructura, sus personajes,  sus actitudes, sus relaciones. Busca lo que dice la Palabra de Dios en sí misma).
El evangelio de hoy nos presenta tres dichos de Jesús. Y nos hace pensar en ese camino que Jesús está haciendo hacia Jerusalén. Nos dice de la Pasión que sufrirá, cuando habla del bautismo que recibirá. Y que necesitamos educarnos a la verdadera Paz, aquella que es la Paz de Jesús.
El primer dicho de Jesús se relaciona con la misión de Jesús: "He venido a traer fuego a la tierra ¡y cuánto desearía que ya estuviera ardiendo! Ese fuego habla de purificación. Es un fuego como el del fundidor, como el de la lejía de los que lavan. Purificará como al oro y a la plata. Sólo así ofrecerán una oblación justa. Ese fuego será como el del bautismo del Espíritu o el de Pentecostés. El segundo dicho se refiere al bautismo que Jesús recibirá y estará angustiado hasta que no se haya cumplido. Él está hablando del bautismo de su pasión: "¿Podrán beber el cáliz que beberé?"  Y el tercer dicho de Jesús, nos presenta que su venida es causa de división, Con la afirmación: "No he venido a traer la paz, sino la división". Jesús toma posición sobre aquella paz fantasiosa de los falsos profetas que engañan. Jesús anuncia la paz verdadera aquella que es un don de Dios y que es acogida mediante la fe con obras. Y Jesús es el portador de esa paz como dice en varias ocasiones: "Tu fe te ha salvado, ve en paz". "Paz a esta casa". "Si comprendieras el camino de la paz". Jesús mismo ya resucitado dice: "Paz a ustedes". Porque Jesús no es portador de falsos mesianismo. Siempre será "signo de contradicción" Así entendemos las siguientes palabras de Jesús: "Serán traicionados hasta por su familiares…" Y esa división sucederá porque éstos anuncian solo propuestas de la tierra, con manipulaciones demoniacas y justificaciones que conducen a errores y son fruto de la maldad humana por una falsa religiosidad…, que son totalmente diferentes a los valores que presenta el evangelio y dichos Jesús.
 
Meditación (Meditatio): (descubre lo que la Palabra de Dios te dice ahora a ti en tu vida ordinaria, en tus circunstancias).
Son muchos los estímulos que nos presenta la lectura de la Palabra: lo que significa la 'sequela Christi', el seguimiento de Cristo. La tentación de abandonar y de dejar a Jesús está siempre latente. Y es quizá lo más grave, el de abandonar al Señor. Porque el seguimiento de Jesús es para todos. O sea, que significa que cada uno está llamado a darse totalmente, o el 100 por ciento, o el sesenta o el diez por ciento, pero nunca el esconderlo y no hacerlo, según la capacidad de cada uno. En ese seguimiento de Jesús se necesita el espíritu de fortaleza, el de saber soportar sin espavientos, el ser constante y perseverante. Son las actitudes que propone e invita el relato del evangelio. Y poder pasar por el mismo bautismo de Jesús en su pasión y muerte juntamente con Él. Como también somos invitados a vivir la vida santa. El decidir  con fuerza un itinerario, capaz de dominarse para mostrarse que se es discípulo de Cristo; no obstante que los familiares fueran en contra de los criterios de Cristo Jesús.
 
Oración (Oratio): (desde lo que dice la Palabra en sí misma y desde lo que te dice para la vida respóndele, háblale, dialoga con Él).
Señor Jesús, concédenos perseverancia en seguir la voluntad del Padre, que nos haga capaces de llevar adelante las persecuciones, con fe y abandono en su amor. Que seamos capaces de tener la mirada bien fija en Cristo Jesús ya que Él siempre escogió siempre la cruz y no la gloria. Que el fuego ardiente que Jesús ha venido a traer nos encienda para quitar la hipocresía y cumplir plenamente la voluntad del Padre. Auméntanos la fe para que podamos creer en su fidelidad, y sigamos a Jesús todos los días. Amén.
 
Contemplación (Contemplatio): haz silencio, adora, alaba y bendice, déjate consolar e iluminar y toma una decisión que construya tu vida familiar, laboral, escolar, social para la siguiente semana...
 
 
 
 
La Paz con ustedes.


jueves, 15 de agosto de 2013

lectio 20 DOrd C

20 DOMINGO ORDINARIO, C.
 
Texto a meditar y orar: Lucas  12, 49-53.
 
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "He venido a traer fuego a la tierra ¡y cuánto desearía que ya estuviera ardiendo! Tengo que recibir un bautismo ¡y cómo me angustio mientras llega!
¿Piensan acaso que he venido a traer paz a la tierra? De ningún modo. No he venido a traer la paz, sino la división. De aquí en adelante, de cinco que haya en una familia, estarán divididos tres contra dos y dos contra tres. Estará dividido el padre contra el hijo, el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra".
Palabra del Señor.
 
Lectura (Lectio): (lee atentamente y cuantas veces sea necesario el texto evangélico y descubre su estructura, sus personajes,  sus actitudes, sus relaciones. Busca lo que dice la Palabra de Dios en sí misma).
El evangelio de hoy nos presenta tres dichos de Jesús. Y nos hace pensar en ese camino que Jesús está haciendo hacia Jerusalén. Nos dice de la Pasión que sufrirá, cuando habla del bautismo que recibirá. Y que necesitamos educarnos a la verdadera Paz, aquella que es la Paz de Jesús.
El primer dicho de Jesús se relaciona con la misión de Jesús: "He venido a traer fuego a la tierra ¡y cuánto desearía que ya estuviera ardiendo! Ese fuego habla de purificación. Es un fuego como el del fundidor, como el de la lejía de los que lavan. Purificará como al oro y a la plata. Sólo así ofrecerán una oblación justa. Ese fuego será como el del bautismo del Espíritu o el de Pentecostés. El segundo dicho se refiere al bautismo que Jesús recibirá y estará angustiado hasta que no se haya cumplido. Él está hablando del bautismo de su pasión: "¿Podrán beber el cáliz que beberé?"  Y el tercer dicho de Jesús, nos presenta que su venida es causa de división, Con la afirmación: "No he venido a traer la paz, sino la división". Jesús toma posición sobre aquella paz fantasiosa de los falsos profetas que engañan. Jesús anuncia la paz verdadera aquella que es un don de Dios y que es acogida mediante la fe con obras. Y Jesús es el portador de esa paz como dice en varias ocasiones: "Tu fe te ha salvado, ve en paz". "Paz a esta casa". "Si comprendieras el camino de la paz". Jesús mismo ya resucitado dice: "Paz a ustedes". Porque Jesús no es portador de falsos mesianismo. Siempre será "signo de contradicción" Así entendemos las siguientes palabras de Jesús: "Serán traicionados hasta por su familiares…" Y esa división sucederá porque éstos anuncian solo propuestas de la tierra, con manipulaciones demoniacas y justificaciones que conducen a errores y son fruto de la maldad humana por una falsa religiosidad…, que son totalmente diferentes a los valores que presenta el evangelio y dichos Jesús.
 
Meditación (Meditatio): (descubre lo que la Palabra de Dios te dice ahora a ti en tu vida ordinaria, en tus circunstancias).
Son muchos los estímulos que nos presenta la lectura de la Palabra: lo que significa la 'sequela Christi', el seguimiento de Cristo. La tentación de abandonar y de dejar a Jesús está siempre latente. Y es quizá lo más grave, el de abandonar al Señor. Porque el seguimiento de Jesús es para todos. O sea, que significa que cada uno está llamado a darse totalmente, o el 100 por ciento, o el sesenta o el diez por ciento, pero nunca el esconderlo y no hacerlo, según la capacidad de cada uno. En ese seguimiento de Jesús se necesita el espíritu de fortaleza, el de saber soportar sin espavientos, el ser constante y perseverante. Son las actitudes que propone e invita el relato del evangelio. Y poder pasar por el mismo bautismo de Jesús en su pasión y muerte juntamente con Él. Como también somos invitados a vivir la vida santa. El decidir  con fuerza un itinerario, capaz de dominarse para mostrarse que se es discípulo de Cristo; no obstante que los familiares fueran en contra de los criterios de Cristo Jesús.
 
Oración (Oratio): (desde lo que dice la Palabra en sí misma y desde lo que te dice para la vida respóndele, háblale, dialoga con Él).
Señor Jesús, concédenos perseverancia en seguir la voluntad del Padre, que nos haga capaces de llevar adelante las persecuciones, con fe y abandono en su amor. Que seamos capaces de tener la mirada bien fija en Cristo Jesús ya que Él siempre escogió siempre la cruz y no la gloria. Que el fuego ardiente que Jesús ha venido a traer nos encienda para quitar la hipocresía y cumplir plenamente la voluntad del Padre. Auméntanos la fe para que podamos creer en su fidelidad, y sigamos a Jesús todos los días. Amén.
 
Contemplación (Contemplatio): haz silencio, adora, alaba y bendice, déjate consolar e iluminar y toma una decisión que construya tu vida familiar, laboral, escolar, social para la siguiente semana...
 
 
 
 
La Paz con ustedes.

jueves, 8 de agosto de 2013

lectio 19 DOrd C

19 DOMINGO ORDINARIO, C.
 
Texto a meditar y orar: Lucas  12, 32-48.
 
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "No temas, rebañito mío, porque tu Padre ha tenido bien darte el Reino. Vendan sus bienes y den limosnas. Consíganse unas bolsas que no se destruyan y acumulen en el cielo un tesoro que no se acaba, allá donde no llega el ladrón, ni carcome la polilla. Porque donde está su tesoro, ahí estará su corazón.
Estén listos, con la túnica puesta y las lámparas encendidas. Sean semejantes a los criados que están esperando a que su señor regrese de la boda, para abrirle en cuanto llegue y toque. Dichosos aquellos a quienes su señor, al llegar, encuentre en vela. Yo les aseguro que se recogerá la túnica, los hará sentar a la mesa y él mismo les servirá. Y si llega a medianoche o a la madrugada y los encuentra en vela, dichosos ellos.
Fíjense en esto: Si un padre de familia supiera a qué hora va a venir el ladrón, estaría vigilando y no dejaría que se le metiera por un boquete en su casa. Pues también ustedes estén preparados, porque a la hora en que menos lo piensen vendrá el Hijo del hombre".
Entonces Pedro le preguntó a Jesús: "¿Dices esta parábola sólo por nosotros o por todos?" El Señor le respondió: "Supongan que un administrador, puesto por su amo al frente de la servidumbre, con el encargo de repartirles a su tiempo los alimentos, se porta con fidelidad y prudencia. Dichoso este siervo, si el amo, a su llegada, lo encuentra cumpliendo su deber. Yo les aseguro que lo pondrá al frente de todo lo que tiene. Pero si este siervo piensa: 'Mi amo tardará en llegar' y empieza a maltratar a los criados y a las criadas, a comer, a beber y a embriagarse, el día menos pensado y a la hora más inesperada, llegará su amo y lo castigará severamente y le hará correr la misma suerte que a los hombres desleales.
El servidor que, conociendo la voluntad de su amo, no haya preparado ni hecho lo que debía, recibirá muchos azotes; pero el que, sin conocerla, haya hecho algo digno de castigo, recibirá pocos.
Al que mucho se le da, se le exigirá mucho, y al que mucho se le confía, se le exigirá mucho más".
 
Lectura (Lectio): (lee atentamente y cuantas veces sea necesario el texto evangélico y descubre su estructura, sus personajes,  sus actitudes, sus relaciones. Busca lo que dice la Palabra de Dios en sí misma).
El evangelio de hoy une el tema de las riquezas, tocado el domingo anterior, con el de la llegada del Reino y la venida repentina del Hijo del Hombre, además marca las actitudes para recibirlos adecuadamente.
Primero de un modo tierno y cariñoso Jesús asegura a sus discípulos que el Padre ha querido darles el Reino como la más grande riqueza e invita a poner el corazón en él y no en los bienes efímeros. El Reino de Dios vale la pena, vale la vida.
Luego, por medio de tres parábolas (la espera del patrón, el cuidado para que la casa no sea asaltada por el ladrón y los siervos fieles)  indica las actitudes necesarias para esperar al Hijo del Hombre: hay que estar vigilantes y atentos, en espera activa y fieles a lo encomendado. Una pregunta de Pedro centra la atención directamente sobre los discípulos que conocen a Jesús y viven con Él: si mucho se les ha dado y confiado, mucho se les pedirá y exigirá.
 
Meditación (Meditatio): (descubre lo que la Palabra de Dios te dice ahora a ti en tu vida ordinaria, en tus circunstancias).
Jesús, con mucha ternura nos asegura a quienes creemos en Él que el Padre quiere llenar nuestro corazón con el regalo del Reino y nos invita a no distraernos apegándonos a cosas pasajeras que sólo brillan un momento y no sostienen la vida en su plenitud. Por eso nos dice que donde está nuestro tesoro allí está nuestro corazón. Nos invita a poner todo lo que somos y tenemos en Dios, a invertirlo en Él y no en cosas que se acaban porque si eso hacemos nos acabaremos rápido, del mismo modo que las cosas que elegimos. Si Dios y su Reino son los elegidos y en ellos ponemos nuestro corazón vigilante, atento, fiel, no tendremos un final de cosa, sino la trascendencia y eternidad de Dios mismo y su Reino. Por otra parte la vigilancia, servicio y fidelidad al Reino de Dios trae un premio seguro desde el mismo momento en que lo elegimos. Sale lógico que si se nos ha dado y confiado mucho también se nos pida y exija mucho.
 
Oración (Oratio): (desde lo que dice la Palabra en sí misma y desde lo que te dice para la vida respóndele, háblale, dialoga con Él).
Señor Jesús, enséñanos a valorar el Reino dado por tu Padre más que a todas las cosas y vivir eligiendo y haciendo todo aquello que lo haga llegar y crecer. Enséñanos a poner nuestro corazón en tu Padre como lo pusiste con tanta confianza tú. Enséñanos a estar siempre listos y preparados, con la lámpara de la fe, la esperanza y la caridad encendida. Enséñanos a ser prudentes, fieles y generosos en lo ordinario de la vida y en todo aquello que nos has encomendado en la sociedad, en la Iglesia y en la familia para hacer de ti nuestro tesoro y nuestro premio desde ahora y vivir contigo en plenitud después.
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Contemplación (Contemplatio): haz silencio, adora, alaba y bendice, déjate consolar e iluminar y toma una decisión que construya tu vida familiar, laboral, escolar, social para la siguiente semana...
 
 
 
La Paz con ustedes.