viernes, 9 de julio de 2010

15º domingo ordinadio, C (11 julio 2010)

Texto a meditar y orar:

Lucas 10,21-37.

En aquel tiempo, se presentó ante Jesús un doctor de la ley para ponerlo a prueba y le preguntó. “Maestro, ¿qué debo hacer para conseguir la vida eterna?” Jesús le dijo: “Qué es lo que está escrito en la ley? ¿Qué lees en ella?” El doctor de la ley contestó: “Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu ser, y a tu prójimo como a ti mismo”. Jesús le dijo: “Has contestado bien; si haces eso, vivirás”.
El doctor de la ley, para justificarse, le preguntó a Jesús: “¿Y quién es mi prójimo?” Jesús le dijo: “Un hombre que bajaba por el camino de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos ladrones, los cuales lo robaron, lo hicieron y lo dejaron medio muerto. Sucedió que por el mismo camino bajaba un sacerdote, el cual lo vio y pasó de largo. De igual modo, un levita que pasó por ahí, lo vio y siguió adelante. Pero un samaritano que iba de viaje, al verlo, se compadeció de él, se le acercó, ungió sus heridas con aceite y vino y se las vendó; luego lo puso sobre su cabalgadura, lo llevó a un mesón y cuidó de él. Al día siguiente sacó dos denarios, se los dio al dueño del mesón y le dijo: ‘Cuida de él y lo que gastes de más, te lo pagaré a mi regreso’.

¿Cuál de estos tres te parece que se portó como prójimo del hombre que fue asaltado por los ladrones?” El doctor de la ley le respondió: “El que tuvo compasión de él”. Entonces Jesús le dijo: “Anda y haz tú lo mismo”.

Lectura (Lectio): lee atentamente y cuantas veces sea necesario el texto evangélico y descubre su estructura, sus personajes, sus actitudes, sus relaciones. Busca lo que dice la Palabra de Dios en sí misma.
El evangelio de hoy está construido en una serie de preguntas que llevan a unas respuestas contundentes. A una primera pregunta maliciosa, para ponerlo a prueba, de un maestro de la ley que sabía todo sobre la escritura “¿Qué debo hacer para conseguir la vida eterna?”, Jesús opone con transparencia otras para que se responda a sí mismo atinadamente “¿Qué está escrito en la Escritura? ¿Qué lees en ella?”. La respuesta "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y amarás a tu prójimo como a ti mismo", es aprobada por Jesús que le dice: "haz eso y vivirás". El doctor de la ley, queriendo justificarse, vuelve a preguntar: ¿Y quién es mi prójimo? A esta Jesús responde con un hecho de profundo mensaje, que es conocido como la parábola del ‘buen samaritano’, y una nueva pregunta que orienta en un sentido diverso del que se esperaría, la respuesta: "Según tú: ¿Cuál de estos se portó como prójimo?". Con la respuesta del doctor de la ley: "el que se mostró compasivo con el herido", Jesús lo implica: "entonces, haz tú lo mismo".

Meditación (Meditatio): descubre lo que la Palabra de Dios te dice ahora a ti en tu vida ordinaria, en tus circunstancias.
De una pregunta hecha con mala intención Jesús saca un mensaje, lleno de significado, que toca nuestra vida entera. Deja en claro que centro del hombre son Dios, su prójimo y él mismo. Primero Dios amado con todo el afecto, deseado con todo el espíritu, buscado con toda la inteligencia, acogido con toda la voluntad, amado con todo lo que uno es. Luego, y al mismo tiempo y con todo lo que uno es, el amor al prójimo como a uno mismo provocado por la experiencia de amor de Dios. Quedarse supuestamente sólo en Dios es evadir la realidad; quedarse sólo en uno mismo es arder en el egoísmo y enredarse en la confusión sin saber de dónde venimos y para quién somos; quedarse sólo en el prójimo es no tener identidad ni saber desde dónde amamos. Jesús es nuestro maestro y él nos enseña cómo amar a Dios, a uno mismo y a los demás haciéndose prójimo. Ante la misma realidad uno puede ver la presencia de Dios que llama y otros no, uno quiere hacerse prójimo del otro y otros no, uno puede encontrarse con uno mismo y otros no. Es necesario hacer como Jesús.

Oración (Oratio): desde lo que dice la Palabra en sí misma y desde lo que te dice para la vida respóndele, háblale, dialoga con Él.
Señor Jesús, nos pasa como al doctor de la ley, estamos tan cerca y tan lejos de ti y de los demás. Sabemos lo que es bueno y lo que es malo, lo que hay qué hacer y lo que no hay qué hacer, pero nos enredamos en nuestro egoísmo y orgullo, no somos firmes en nuestra voluntad, ni hay humildad en nuestro corazón para pedirte que nos enseñes a vivir como tú: amando a Dios con todas las fuerzas del corazón, del alma, de la inteligencia y de la voluntad, y al prójimo como a nosotros mismos. Danos tu Espíritu para que haga nuestro corazón sensible, disponible, generoso y capaz de actuar como prójimo de quien tenga necesidad de ayuda, de apoyo, de comprensión, de perdón, de escucha, de afecto. Señor, así como tú eres con nosotros haz que seamos con los demás, porque tú siempre te haces prójimo nuestro.

Contemplación (Contemplatio): haz silencio, adora, alaba y bendice, déjate consolar e iluminar y toma una decisión que construya tu vida familiar, laboral, escolar, social para la siguiente semana...


Feliz Domingo,


La Paz con ustedes. 
Nacho SDB

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