jueves, 10 de diciembre de 2015

Sta. María de Guadalupe / 4o Adviento C

12 / 20 diciembre de 2015

[versión disponible en PDF, disponible hasta 27.12.2015]



1er Lectura: Is 7, 10-14; 8, 10    /    Miq 5, 1-4
2a Lectura:  Gal 4, 4-7    /    Heb 10, 5-10
Salmo: Salmo 66, 2-3.5.7-8    /    79, 2-3.8-9.18-19
Evangelio: Lc 1, 39-48a [+48b-55]

39Levantándose pues María en aquello días fue a la serranía con  premura hacia una ciudad de Judá 40y entró a la casa de Zacarías y saludó a Isabel. 41Y sucedió que como escuchó Isabel el saludo de María, el niño saltó en su seno e Isabel fue llena de Espíritu Santo 42y exclamó a gran voz y dijo: "Bendita eres tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno. 43¿De dónde esta cosa a mí para que la madre de mi Señor venga a mí? 44He aquí que como fue la voz de tu saludo a mis oídos, el niño saltó con gran gozo en mi seno. 45Sea bendita la que ha creído porque será cumplida a ella los dichos de parte del Señor."
46Entonces dijo María: "Engrandece mi alma al Señor, 47y proclama mi espíritu en Dios, mi salvador. 48Porque se ha fijado en la humildad de su sierva. [He aquí, pues, desde ahora todas las generaciones me declararán bienaventurada, 49pues el Poderoso ha hecho grandezas en mí, su nombre es santo 50y su misericordia es de generación en generación con los que lo temen. 51Hizo poder con su brazo, dispersó a los arrogantes en pensamiento y corazón. 52Desbancó a los poderosos de los tronos y elevó a los humildes. 53A los desposeídos ha llenado de bienes y a los ricos los despide vacíos. 54Acogió a Israel su hijo habiéndose recordado misericordia, 55según ha dicho a nuestros padres, a Abraham y su descendencia por los siglos."]                                 
       ¡Gloria a ti, Señor, Jesús!

LECTIO Busca leyendo…
María se levanta y va presuorsa, es la misma actitud que tendrán las mujeres en la mañana de la resurrección (Mc 16, 2; Lc 24, 1; Jn 20, 1). Algo hay de nuevo que comienza, la inserción del Salvador en la historia, ya presente en las entrañas de María. La región montañosa de Judá es la zona de Jerusalén, un lugar cercano a la morada de Dios. El salto del niño en el vientre expresa una sensación de fuerte conmoción, la misericordia divina se expresa con un movimiento en las entrañas (Jr 31, 20; Os 11, 8). Aquí es una vida nueva, una nueva generación que se mueve por la llegada del Salvador en el vientre de María. Isabel queda llena de Espíritu Santo, las palabras que dirá serán pues inspiradas, actuando a la par de los profetas (Jue 6, 34; 11, 29; 13, 25; 1Sm 10, 6;  Is 61, 1; Ez 2, 2): lo dicho por Dios será cumplido.
El cántico de respuesta de María tiene un antecedente famoso, el cántico de Ana, madre de Samuel, que agradece el ser bendecida sobre su esterilidad (1Sm 2, 1-10). Hay quien dice que María expresa doblemente el canto: como buena israelita agradece con las palabras de la Escritura la acción divina en su pariente y alaba a Dios en su nombre, o también anuncia una profecía sobre sí misma en un mismo movimiento espiritual, estando ella previamente llena del mismo Espíritu (Lc 1, 35). Son potentes las repeticiones de algunas palabras: los humildes, las generaciones, la misericordia. La respuesta de alabanza parte de una acción de Dios: mirado fijamente, ha hecho maravillas, su nombre es santo y su misericordia se muestra por generaciones. Se trata de la misma dinámica liberadora del éxodo (Ex 3, 7.15.20). El cambio de las suertes de los humildes y hambrientos nos muestran que no es el esfuerzo humano, sino la potencia divina la que actúa; mientras que con los ricos y arrogantes – de pensamiento y corazón –, nos muestra el destino de los confiados en sí mismos. La misericordia se extiende por generaciones en virtud del recuerdo de Dios a su promesa, Él acoge a Israel como hijo, como siervo, Él abarca a la descendencia de Abraham dentro de todo el arco del tiempo. Sólo un requisito: temer al Señor (Prov 1, 7; 9, 10; Salmo 111, 10).

MEDITATIO … y encontrarás meditando...
Dejémonos mirar por Dios para ver como Dios.
Dios se muestra solícito a socorrer con misericordia a quienes claman a él, y les responde con signos potentes y magníficos, especialmente a través de los humildes, de los pequeños. ¿Acaso Dios desprecia  a los grandes y poderosos? Ciertamente Él es Padre amoroso de todos los hombres, pero muestra el poder de su brazo en la humildad de quienes lo temen porque son éstos quienes están abiertos a su acción, a su Palabra, sólo el humilde es capaz de conmoverse (Is 66, 2). El rico, el arrogante de pensamientos y sentimientos, es incapaz de abrirse a la Misericordia, porque confiado en su autosuficiencia se niega al don gratuito. Creyéndonos merecedores, desmerecemos.
María se muestra humilde en el servicio; Isabel en su esterilidad reconoce la mano potente de Dios – y es signo para María de la Misericordia Divina para la cual nada es imposible (Lc 1, 36-37) – y así ellas se pueden dejar llenar por el Espíritu Santo. Se cumple así lo dicho: los hambrientos, los humildes serán llenados de bienes; los ricos y arrogantes regresan vacíos. 
La reticencia a reconocernos humildes delante de Dios se acentúa al constatar que si nos dejamos ver por Él, nos descubriremos siempre y cada vez más, inmerecedores de toda gracia. Esta mirada fija de Dios sobre nuestra humillación se vuelve nuestra; pero la fe nos lleva a pasar de esta mirada "objetiva" a una "subjetiva", no ver sólo lo que somos, sino lo que Él nos ama Dios. Pasar y releer nuestra vida a la luz de sus promesas. Y descubrimos que que todo es Gracia, que somos benditos, bienaventurados, porque nos acoge como hijos. Mas este don de Dios no se da en solitario, se de generación en generación, su Misericordia nos constituye como una familia. Así el gozo pasa de padres a hijos y de hijos a padres, como pasa la promesa de Abraham a su descendencia, como pasa el gozo del niño a Isabel.

ORATIO … llama orando...
Salmo 135:La oración litánica con un continuo repetir de un estribillo, une y sintetiza tantos motivos de oración. Así hace este salmo, invitándonos a contemplar nuestra historia "de generación en generación" y descubrir la acción salvífica de Dios en ella, "porque eterna es su misericordia". Hagamos oración con este salmo, pero no se agotan los motivos de alabanza en él, añadamos motivos, dejémonos conmover por su presencia en nuestras propias vidas, por ejemplo:
- Él nos envió a su Hijo hecho carne, porque es eterna su Misericordia.
- Él me ha dado consuelo en mis dificultdes, porque es eterna su misericordia.
- Etc., porque es eterna su misericordia.
 Amén.

CONTEMPLATIO … y se te abrirá por la contemplación!
     Contemplar desde la imagen. El logotipo del Jubileo de la Misericordia, hecho por el P.Iván Rupnik, presenta un hermoso juego con la mirada de Dios y la mirada del hombre, compartiendo un solo ojo. Se hace uno solo por la cercanía. Observo, contemplo y me contemplo desde este juego de miradas. ¿Qué siento? ¿Qué descubro? ¿Qué me pide Dios? ¿Cómo respondo a esta petición?
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jueves, 3 de diciembre de 2015

II domingo de adviento, C (no lectio)

A motivo de trabajos finales de la escuela, esta semana no hay lectio. Mil disculpas.

jueves, 26 de noviembre de 2015

I domingo Adviento, C

29 noviembre de 2015

[versión en PDF disponible hasta el 06.12.2015]

1er Lectura: Jr 33, 14-16
2a Lectura:  1 Tes 3, 12-4, 2
Salmo: Salmo 24, 4bc-5ab.8-9.10.14
A ti, Señor, levanto mi alma

Evangelio: Lc 21, 25-28.34-36
25Habrá signos en el sol, en la luna y en las estrellas y sobre la tierra  angustia de los pueblos , en  perplejidad del rugido del mar y de las olas, 26desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de lo que viene sobre el mundo, pues las potencias de los cielos serán sacudidas.      27Y entonces verán al hijo del hombre viniendo en una nube con poder y gran gloria. 28Cuando comiencen a suceder estas cosas, álcense y levanten sus cabezas porque se acerca su liberación. [...]
34 Atiendan a ustedes mismos para que no se haga pesante su corazón en borrachera y bebedera y por las ansiedades de la vida, y  venga sobre ustedes de improviso aquel día 35como una red, pues vendrá sobre todos los que residen sobre la faz de toda la tierra. 36Velen, pues, en todo tiempo, pidiendo para que sean fortalecidos para escapar de todas estas cosas que están por suceder y estar de pie delante del hijo del hombre.
¡Gloria a ti, Señor, Jesús!

LECTIO Busca leyendo…
De frente otra versión apocalíptica de la venida del Hijo del hombre, el evangelio de Lc a diferencia de Mc, acentúa más lo improviso del día que el desconocimiento de la hora precisa. Una diferencia sutil, pero que remarca la responsabilidad de estar vigilantes. También a diferencia de Mc, Lc no propone los signos después de una gran tribulación, sino que los mismos signos causan ansiedad en los pueblos, y añade los signos del mar y de las olas. Aparece una doble postura ante los signos que aparecen: los hombres de las naciones desmayan, mientras se pide a los destinatarios del mensaje que se alcen. Para poder mantenerse en pie, se pedirá estar atentos, mantener ligero el corazón – sin cargas de "desorden" como el alcohol, pero también de las cosas "ordinarias" de la vida – y a través de pedir, de orar.  No obstante lo que se anuncia es la liberación, el creyente debe de responder con esa actitud de mantenerse firme.
Se puede intuir una sutil diferencia entre los destinatarios del mensaje y el resto de los hombres de todos los pueblos, de todos los residentes de toda la tierra, pero si leemos atentamente, también los destinatarios del mensaje, los creyentes, están insertos en la misma angustia de todos sus coetáneos. La diferencia entre unos y otros se obtiene por la propia vigilancia, remarcada con ese reflexivo: pongan atención a ustedes mismos,
La finalidad es estar de pie ante el Hijo del hombre. La postura de pie, delante de alguien que viene con tan gran poder, es la postura de dignidad delante de aquel que es por mucho superior a él.  Mantenerse en pie, escapar de las ansiedades y tribulaciones, es una lucha continua, pero que se hace de cara a Él.
La versión que escucharemos en la liturgia, no contiene los vv. 29-33 que corresponden al ejemplo de la higuera, en la cual se anuncia la cercanía del verano al contemplar sus brotes.

MEDITATIO … y encontrarás meditando...
Cuidar (preparar) de nosotros mismos.
Las contrariedades que continuamente vemos como signos aterradores en nuestro tiempo nos revelan la necesidad que tenemos de mantenernos en pie, con nuestra fe, en medio de un mundo que desfallece ante los horrores de la corrupción, la violencia, el terrorismo, las políticas no sólo injustas sino inhumanas de mercado, etc. El desfallecer, el perder toda esperanza, hacen que no veamos al Señor delante de nosotros, como juez, pero también como ayuda para nuestro camino.
Es interesante ver que se habla de un corazón ligero, no pesado. Un corazón pesado se asemeja a un corazón de roca, insensible; es un corazón que se le dificulta vivir y sentir, porque se "emborracha" o se "agobia con lo ordinario". El alcohol no es la única cosa que hace pesado el corazón, tantas evasiones de la vida con que tratamos de acallar nuestra ansiedad: compras, drogas, viajes, fiestas. Todo ello podría estar en función nuestra, pero cuando estas cosas se adueñan del corazón, no permiten ver los signos delante de nosotros, mucho menos al Señor que está delante como salvador. El otro, el agobio de las cosas ordinarias, una vida monótona, desencantada, más preocupada de sobrevivir que de dar sentido a la vida; también ésta nos aleja del apreciar los signos y la salvación que parecen tan lejanas. Cuando vivimos así, nos caerá el fin sin darnos cuenta, impreparados, y vacíos. 
No estamos ajenos al drama de los demás seres humanos. Vemos tanta desgracia, mas comúnmente la sentimos lejana, hasta que no la vivimos en carne propia podemos comprender su gravedad. Estar preparados es cuidar de nosotros mismos, estar atentos a los movimientos de nuestros propios corazones, abrirlos a la esperanza y a la lucha por mantenernos en pie – ayudando a otros a hacerlo – para poder huir de la ansiedad y de todas estas cosas. Pero para ello, es necesario alzar la cabeza, ver delante de quién estamos. La salvación, el Hijo del hombre, nos espera delante, para guiar nuestros pasos. Poner atención es revisar y evaluar continuamente nuestro proyecto de Vida, para redirigirlo cada vez al Señor.

ORATIO … llama orando...
Ante un mundo fragmentado y sin esperanzas,
Señor, mantén mi corazón entero y vigilante en el temor de tu nombre;
ante un mundo embriagado en el éxito individual,
mantén mi corazón ligero para amar, para servir, para perdonar;
ante un mundo temeroso de sus propios horrores y autodestrucción,
mantén mi corazón capaz de mantenerse en pie para mostrar la belleza tu Rostro.
Que no desfallezca en mostrar a mis hermanos la gran dignidad del ser humano,
porque Tú, siendo Dios, quisiste ser Hijo del hombre.
 Amén.

CONTEMPLATIO … y se te abrirá por la contemplación!
¿Qué sentimientos y pensamientos rondan mi cabeza ante los signos de nuestro tiempo? ¿Cómo manejo la ansiedad que nos traen: evado, asumo con agobio, les veo con esperanza? ¿Cómo hago concreta y operante mi esperanza?
¿Qué cosas hacen pesado mi corazón y no me dejan ponerme en pie delante del Señor que está delante de mí?
¿Dedico tiempo a la oración y me preparo para juzgar desde mi fe las situaciones? ¿Qué podrá cambiar el mundo si algo cambia en mí?


sábado, 21 de noviembre de 2015

Jesucristo, rey del universo, B


22 noviembre 2015

versión en PDF [disponible hasta 29.11.2015)

1er Lectura: Dn 7, 13-14
2a Lectura: Ap 1, 5-8
Salmo: 92, 1ab.1c-2.5 El Señor reina, vestido de majestad.
Evangelio: Jn 18, 33b-37

33Pilato llamó a Jesús y le dijo: "¿Eres tú el rey de los judíos?" 34Jesús le respondió: "¿Por ti mismo dices esto, u otros te han hablado sobre mí?" 35Respondió Pilato: "¿Acaso soy yo judío?, tu pueblo y los sumos sacerdotes te han entregado a mí, ¿qué has hecho?" 36Jesús respondió: "El reino mío no es de este mundo. Si de este mundo fuera el reino mío, mis súbditos habrían luchado para que no fuese entregado a los judíos. Ahora pues, el reino mío no es de aquí." 37Le dijo entonces Pilato: "Así que, ¿tú eres rey?" Jesús respondió: "Tú dices que soy rey. Yo para esto he sido generado y para esto he venido al mundo, para que yo dé testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz." [38Pilato le dijo: "¿Qué es la verdad?"]
¡Gloria a ti, Señor, Jesús!

LECTIO Busca leyendo…
El encuentro entre Jesús y Pilato gira en torno a la pregunta: "¿Eres rey?" Repetida  dos veces y cuya afirmación es evadida por Jesús. En la primer respuesta Jesús hace otra pregunta sobre la fuente de este título en labios del procurador romano. Jesús ha sido llamado rey en varios momentos  (Mt 2, 2; Jn 1, 49; Lc 19, 38), algunos movidos por rumores, otros movidos por la fe. Pilato responde con otra pregunta: "¿Acaso soy yo judío?", se declara excluido del pueblo elegido, su ignorancia sobre las promesas a Israel lo sitúan como antípoda de Natanael, un verdadero israelita (Jn 1, 49). Pilato no se mueve por la fe, sino por las presiones políticas del pueblo y las autoridades religiosas.
Ante la ignorancia de Pilato, Jesús explica que su reino no proviene de este mundo. Jesús al hablar de su relación con este reino usa una aposición (el reino [el] mío), en vez de un simple adjetivo posesivo (mi reino); no afirma su dominio sobre el reino, lo cualifica con su propia persona; entre todos los reinos, este reino se identifica con Jesús. No nos encontramos ante un rey como los de los hombres que son criticados por Jesús (Lc 22, 25), tal vez por ello evade el ser llamado "rey", y prefiere declararse testigo de la verdad. 
El título de "rey" en Israel evoca la crisis religiosa e el paso de los jueces a la monarquía (1 Sm 8, 7); el rey originario sólo es Dios, al punto que en las formas de oración él es llamado "rey del universo". Así, el que Jesús sea llamado rey no sólo connota un elemento político, sino también religioso. De ahí el escándalo ante el título escrito sobre la cruz de Jesús (Jn 19, 19-22) y el doblez de las autoridades religiosas judías que declaran no tener otro rey que el césar (Jn 19, 15).
Jesús menciona que si su reino fuera de este mundo sus súbditos lucharían a muerte por él para que no cayera él en manos de los judíos, no se trata de una impotencia suya en este mundo, sino una diferencia de criterios.
Al presentarse como testigo de la verdad, lo hace evocando a su origen y a su venida a este mundo; esto nos lanza al prólogo del cuarto evangelio (Jn 1, 1-18). En esto vemos un contraste, Jesús que es la luz, aquí es presentado casi a la par de Juan: testigo. Pero al mismo tiempo Jesús usa el mismo signo del Buen Pastor, de quien se conoce la voz (Jn 10, 14-16). En el AT encontramos que Dios es llamado el Pastor de Israel, y que el prototipo de rey – David – era también un pastor. En la lectura litúrgica se omite el v. 38. La última pregunta de Pilato que queda sin respuesta: "¿Qué es la verdad?" El Evangelio nos dice que la Verdad no es una idea, sino que tiene un rostro; y que ésta no se posee, sino que implica una relación: Jesús (Jn 1, 9; 14, 6; 17,17ss; 20, 35).

MEDITATIO … y encontrarás meditando...
Un reino diferente: vivir en la Verdad.
El título de rey, según los criterios del mundo evoca dominio absoluto. La palabra "monarca" que usamos como sinónimo nos expresa "un único principio de orden", de aquí podemos entenderlo como tiranía política, o si lo ponemos en el plano de la existencia como el principio en torno al cual todo tiene inicio, todo está ordenado. Vemos en el diálogo entre Jesús y Pilato una diferencia entre ambas comprensiones. Jesús es "rey" en la segunda acepción de monarca: él es la Verdad. Mientras que los reyes del mundo dominan, él ofrece la libertad (Jn 8, 32), la vida (Jn 1, 4; 14, 6), la santificación (Jn 1, 12;  17, 19). Por tanto el Reino de Cristo no se impone a la fuerza de ejércitos, sino que se testimonia con la Verdad. 
El mundo, nosotros mismos, seguimos preguntando como Pilato: "¿Qué es la Verdad?" En la manera en que seamos como Nicodemo – sin ningún doblez, como ha dicho Papa Francisco: "pecadores sí, corruptos no"*– podremos reconocer a Jesús: "Maestro, tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel". Nuestra Iglesia vive una época de mártires, de testigos de la Verdad (Ap 6, 9-11; 7, 9ss.); el triunfo de Cristo (Ap 19, 11-16) está presente en cada uno de ellos; que así venza él en nuestro corazones, que podamos vivir en la libertad de los hijos de Dios. 

ORATIO … llama orando...
"Reine Jesús por siempre, reine su corazón."
Dios, Padre bueno, que en la etapa final de la historia, 
enviaste a tu Hijo como testigo de tu Verdad en medio nuestro, 
para redimirnos del pecado y de la muerte, 
y derramaste el Espíritu, para hacer de nosotros, 
llamados de entre todas las naciones un solo pueblo nuevo, 
haz que tengamos como meta, tu reino, 
como estado, la libertad de tus hijos, 
como ley, el precepto del amor. 
Que seamos capaces de rechazar cuanto desdiga del nombre de cristianos, 
siendo dignos de nuestros hermanos y hermanas mártires de le fe y la caridad. 
¡Que viva Cristo Rey!
 
Amén.

CONTEMPLATIO … y se te abrirá por la contemplación!
     ¿Qué sentimientos suscita en mí ver un "rey frágil" apresado? ¿Me siento de verdad parte del pueblo de Dios, de su Reino? 
     ¿Qué cosas veo en el mundo y en mi manera de vivir que no son concordes con la Verdad?
     ¿A qué cosas he de renunciar para acoger el Reino como experiencia de libertad? ¿Cómo escuchar la voz de Jesús y reconocerle como "principio ordenador" de todos los ámbitos de mi existencia (humana, espiritual, socialmente)?

miércoles, 11 de noviembre de 2015

XXXIII Domingo Ordinario, B

15 noviembre 2015

Versión en PDF (disponible hasta el 19.11.2015)

1er Lectura: Dn 12, 1-3
2a Lectura: Hb 9, 24-28
Salmo: 145, 7.8-9a.9bc-10. Alaba, alma mía al Señor
Evangelio: Mc 12, 38-44

24Mas en aquellos días después de aquella tribulación, el sol será oscurecido y la luna no dará su brillo y 25las estrellas serán precipitadas desde el cielo y las potencias en los cielos serán sacudidas. Entonces 26se verá al Hijo del hombre viniendo en las nubes con gran poder y gloria. 27Y entonces enviará a los ángeles a reunir a sus elegidos desde los cuatro puntos desde el extremo de la tierra  hasta el extremo del cielo.
     28Aprendan de la parábola de la higuera, cuando su rama se hace ya tierna y broten las hojas, conocen que el verano está cerca. 29De esta manera, ustedes, cuando vean que estén sucediendo estas cosas, conocerán que está cerca a las puertas. 30En verdad les dijo que no pasará esta generación antes que todo esto suceda. 31El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.
     31Nadie conoce acerca de aquel día y hora, ni los ángeles en el cielo ni el hijo, si no el Padre.
¡Gloria a ti, Señor, Jesús!

LECTIO Busca leyendo…
El discurso de Jesús asume un tipo de narración apocalíptica – tantas veces confundido con un estilo críptico o fatalista – que no pretende detallar una sucesión de hechos, sino a través de figuraciones dar una mensaje profundo de la soberanía divina.
Primero se enuncia una tribulación – un momento de crisis profunda para la comunidad – que podría identificarse históricamente con la persecución a manos del imperio, pero queda abierta a las posteriores hasta las hoy actuales persecuciones, La tribulación no es cualquier peligro o situación difícil, sino aquella que produce una gran angustia, que después de ella no se puede ver claro el futuro, porque se piensa que este no existirá. Simplemente, hablar de un después de la tribulación es un signo de algo más grande que esa situación que va más allá de nuestras propias fuerzas. Es una tribulación y un día inciertos, señalados como "aquella, aquellos". 
     Los signos apocalípticos están restringidos al ámbito celeste: el sol y la luna se vuelven tiniebla. Este signo que nos evoca la noche y el fin, también es el mismo signo del origen, antes de la creación; aún en ella, está presente Dios. 
     Las estrellas que caen y las potestades – fuerzas que designan los ejércitos: podrían tratarse de otros astros, ángeles, etc. – que  se sacuden nos muestran que esta tribulación no es sólo una realidad humana, sino cósmica, y la realidad natural y sobrenatural, también son afectadas, no son indiferentes al sufrimiento del hombre. 
     Estos signos no tienen más función que una introducción para el momento central: la venida del Hijo del Hombre. El evangelista retoma una visión de Daniel, que ha sido objeto de variadas interpretaciones, la lectura cristiana ha visto en este una figuración de Cristo. En el NT el título es usado sólo por Jesús para designarse a sí mismo. Entendido como título mesiánico liga a Jesús con la humanidad, un concepto más amplio que "Hijo de David" que hacer referencia a Israel.  Su venida, sobre las nube con gloria y poder lo revelan como el juez mesiánico universal. 
     El ejemplo de la higuera hace ver los signos con la simplicidad de los ciclos anuales, de vida y renovación. Los signos vistos preparan a reconocer la inminencia de lo que vendrá. Sin embargo, la hora y el día exactos no son conocidos, sino sólo por el Padre. Aparece de nuevo el Hijo, él como signo y actor queda también en esta tensión de expectación. Los referentes temporales: ver los signos de inminencia y el desconocimiento del día y la hora, enmarcan una declaración de Jesús, introducida por "en verdad les digo": la promesa que no pasará esta generación sin que sucedan estas cosas, pero que su palabra no pasará.  Frente a esta generación y esta promesa, el cielo y la tierra, sí pasarán. 

MEDITATIO … y encontrarás meditando...
Tantas veces creemos tener el control sobre nuestras vidas, nos sentimos seguros en la medida en que podemos dominar todas situaciones. Cuando los problemas de la vida – naturales o provocados por un mal ejercicio de la libertad humana – rompen esta situación de control, sufrimos. Cuando este control nos orilla a situaciones que nos ponen en el límite de nuestras fuerzas, sentimos que es el final. El futuro se ve oscuro, un callejón sin salida. Así como nosotros experimentamos esta aflicción en lo personal, también lo experimentamos como comunidad, y también lo experimenta la creación entera. Pero eso no es el final, le vemos así por nuestra incapacidad de ver más allá, porque el final sólo está en las manos de Dios. Después de la tribulación, del momento de crisis, se reestructura la vida y la existencia de una manera diversa; la figura del Hijo del Hombre nos recuerda que Cristo Jesús, Dios y Hombre verdadero, es el criterio para esta nueva configuración. Él congrega a sus elegidos, para que en él encuentren punto de unidad, ya no estaremos dispersos por el mundo, no se sufre en solitario, no se salva en solitario. Nuestra fe nos empuja a la esperanza, a reconocer que más allá de nuestra oscuridad está la vida en Dios, El signo que se compara con esta oscuridad – la higuera – es un signo de vida, de fruto, no de destrucción.
     Desde los primeros tiempos, hasta hoy, han existido milenaristas, que aguardan el fin de los tiempos, de una manera caótica. ¿Por qué tarda tanto en llegar ese día? San Pablo pensaba en su inminencia, Pedro dice que la espera es tiempo de misericordia para nuestra conversión. Lo que Jesús nos recuerda es que pasará este mundo, pero nuestra generación y sus palabras no pasarán. No se vive para lo que pasa, lo que pasa ayuda sólo a vivir. Nuestra generación permanecerá porque está marcada por la Palabra de Dios. El destino de la humanidad – en el cual la Palabra se hizo carne – va más allá de la tierra y del cielo: nuestro destino es Dios.

ORATIO … llama orando...
Oremos con el salmo 138: Señor, tú me sondeas y me conoces.
5Me estrechas por detrás y por delante, apoyas sobre mí tu palma. 6Tanto saber me sobrepasa, es sublime y no lo alcanzo.
     7 ¿Adónde me alejaré de tu aliento?, ¿adónde huiré de tu presencia? 8Si subiera al cielo, allí estás tú; si me acostara en el abismo, allí estás; 9si me remontara con las alas de la aurora para instalarme en el confín del mar, 10aun allí me guiaría tu izquierda y tu derecha me aferraría. 11Si dijera: Que me encubra la tiniebla y la luz se haga noche en torno a mí, 12ni la tiniebla es tenebrosa para ti, aun la noche es luminosa como el día: la tiniebla es como la luz del día.
      17¡Qué insondable me resultan tus pensamientos, oh Dios, qué incalculable su suma! 18Si los cuento, son más que granos de arena; y aunque terminara aún me quedarías tú. 
Amén.

CONTEMPLATIO … y se te abrirá por la contemplación!
     ¿Cuáles son mis tribulaciones? ¿Dónde pongo mi confianza, en quién? ¿Verdaderamente me abro a la venida del Señor, o aún gestiono mi vida según "mis tiempos y mis criterios"? ¿Qué lugar tiene la Palabra de Dios en mi vida? Al leer los signos de los tiempos que veo en las noticias, ¿me lleno de temor, o refuerzo mi esperanza? ¿Cómo hacer operante esta esperanza?

viernes, 6 de noviembre de 2015

32 domingo ordinario, B

8 de noviembre 2015

Versión en PDF (disponible hasta el 12.11.2015)
https://dl.dropboxusercontent.com/u/63327868/Scirpsi/2015_11_08_32ordB.pdf 

1er Lectura: 1 Re 17, 10-16
2a Lectura: Hb 9, 24-28
Salmo: 145, 7.8-9a.9bc-10. Alaba, alma mía al Señor

Evangelio: Mc 12, 38-44

38Y en su enseñanza decía: "Guárdense de los escribas que están deseando pasear en largas túnicas, los saludos en las plazas, 39los primeros asientos en las sinagogas y los lugares de honor en los banquetes, 40los que devoran las casas de las viudas, a pretexto de largas oraciones. Éstos recibirán una condena abundante.
41Y sentándose en frente de la caja de las ofrendas, veía como la multitud echa dinero en la caja de ofrendas. Muchos ricos echaban mucho, 42pero venida una viuda pobra echó dos monedillas de cobre lo que es un cuadrante. 43Entonces, llamando a sus discípulos les dijo: "En verdad les digo que esta viuda pobre ha echado mucho más que todos los que echan a la caja de ofrendas. 44Pues todos de su abundancia echaban, mas esta de su pobreza echó todo lo que tenía, su completo sustento".
¡Gloria a ti, Señor, Jesús!

LECTIO  Busca leyendo…
Este pasare inicia con la "enseñanza" de Jesús, mostrándolo como un maestro. Esta palabra aparece pocas veces en los evangelios, siendo Marcos quien más la utiliza para mostrar la eminencia y poder del mensaje de Jesús (cf. Mc 1,22.27; 4,2; 11,18). En esta enseñanza no habla de alguna teoría, sino de una advertencia. 
     En el texto podemos encontrar dos escenas, una esta enseñanza, y otra la experiencia del cepo del templo, en ambos momentos aparecen verbos relacionados con el ver ("guárdense", "viendo").
     Son presentados dos grupos de poder, en la primer parte los escribas, en la segunda los ricos. Los primeros son acusados de ostentaciones vanales, tanto en el ámbito civil (plazas, banquetes) como en el religioso (sinagogas, largas oraciones). No se habla de su enseñanza, sino de su acción. Los ricos, no son acusados de hacer algo malo, pero son superados por la generosidad de una viuda en su promesa. Los dos grupos están marcados por la "abundancia", los escribas en la condena que recibirán, los ricos en la abundancia de la que dan una parte de limosna. 
     En ambas escenas aparece la figura de la viuda – un tipo importante en la Biblia para hablar de la misericordia, dada su situación de desamparo en una sociedad patriarcal – en la primera parte como víctimas teóricas de la avaricia de los escribas; en la segunda, con el gesto concreto de generosidad que desencadena la reflexión de Jesús. 
     Esta limosna al templo parece ser una ofrenda a mano alzada, más que una tasación determinada como el impuesto o el diezmo, dada la espontaneidad de los gestos representados. Podría tratarse de una ofrenda a mano alzada, destinada para la manutención del culto.
 
MEDITATIO … y encontrarás meditando...
Jesús, presentado como un maestro, no se trata de aquel que enseña desde una silla o con teorías rebuscadas, es el maestro que sabe ver, que reflexionando de la experiencia, llega a desenmascarar incluso las actitudes de aquellos que tienen por la mano la ley.  Con su capacidad de observación, no pasan desapercibidos los pequeños grandes gestos de amor como el de aquella viuda. Mas no sólo ve, comunica lo que ve, la enseñanza que de la experiencia puede ayudar a los discípulos a comprender, a ver con los ojos de Dios.
     De los escribas no se ataca su enseñanza – que por demás no podría ser suya, pues la palabra era intocable – sino sus actitudes, al ser ensalzados en medio de la comunidad civil y religiosa, se han puesto ellos mismos en el centro y no la palabra. En otro momento, Jesús invitará a hacer lo que ellos dicen, mas no imitar sus obras. ¡Cuántas veces podemos presumir de estar "cerca de Dios", pero tener nuestro corazón vacío de él! La condena para ellos será abundante, especialmente porque han atentado contra el patrimonio de las viudas, que quedando indefensas en vez de recibir ayuda se les quitaban sus bienes, esto es inadmisible en el pensamiento de Dios. 
     A los ricos no se les condena, pero se les evidencia como superados en la generosidad por la viuda. También ellos están marcados por la abundancia, mientras que la viuda por la completez de su don. La mujer da más que todos porque ha dado todo. No hay medida para la generosidad, porque no hay medida para el amor, que significa la donación total. La viuda que aparece en el relato evangélico, que bien podría ser objeto de caridad, se hace sujeto de ella, rompiendo la lógica de nuestra limosna – tantas veces asistencialista – que no logra ver más allá. Jesús logró descubrir que era todo su sustento, y aún así lo confía, se confía en el Señor. Recordamos ese lema usado por la Cáritas: "Nadie es tan pobre que no pueda dar, ni tan rico que no pueda recibir". 

ORATIO … llama orando...
Señor, tantas veces me siento satisfecho con lo que tengo, 
otras tantas deseoso de tener más.
Mas no es el mucho tener, ni el mucho carecer donde se encuentra la felicidad,
porque Tú amas sin condición.
Tantas veces me siento importante y centro de atención; 
otras tantas, marginado y menospreciado.
Pero no son los reflectores los que te hacen importante,
porque tú me observas, hasta en lo más pequeño que hago.
Por ello, que no me asuste el hacer poco, el rezar poco, el lograr poco,
y que ante esto no ceje en mi esfuerzo de hacerlo todo, y todo por amor,
porque tú no quieres "mucho", tú me quieres "todo". ¡Aquí estoy!
Amén.

CONTEMPLATIO … y se te abrirá por la contemplación!
     ¿Qué sentimientos nacen de mi encuentro con esta palabra, y con las situaciones entre las que hoy vivo mi fe? ¿Me siento una persona capaz de observar a fondo, o me dejo llevar por el qué dirán, o lo que dicen los medios de comunicación?
     ¿Cómo he usado mis bienes – tanto materiales como personales – en relación con Dios? ¿Baso mi confianza en él o más en mis propias capacidades y/o posición social?
     ¿Cómo viviré – concretamente con alguna acción sencilla – mi fe como donación? ¿Cómo escucharé la voz de Dios, observando las situaciones de mi vida y las necesidades de mis hermanos?

miércoles, 28 de octubre de 2015

Solemnidad de Todos los Santos

Todos los Santos, B
1 noviembre 2015
1er Lectura: Ap 7, 2-4.9-14
2a Lectura: Hb 5, 1-6
Salmo: 23, Bienaventurados los limpios de corazón porque verán a Dios
Evangelio: Mt 5, 1-12

En esta ocasión haremos ejercicio con la primer lectura, del cap. 7 del Apocalipsis:

2Y viendo otro ángel que bajaba desde donde nace el sol, teniendo el sello del Dios viviente, y gritó con potente voz a los cuatro ángeles a los que les fue dado arruinar a la tierra y al mar, 3diciendo: "No arruinen la tierra ni el mar, ni tampoco los árboles hasta que hayamos sellado a los siervos de nuestro Dios sobre sus frentes". 4Y escuché el número de los sellados, ciento cuarenta y cuatro mil, los sellados eran de todas las tribus de los hijos de Israel.
     9Después hube visto estas cosas, he aquí una inmensa muchedumbre, que no podía ser contada por nadie, estaban de pie delante del Trono y delante del Cordero. Se les vistieron estolas blancas y palmas en sus manos 10y gritaban con voz potente: "La salvación a nuestro Dios que está sentado en el Trono y al Cordero". 
     11Y todos los ángeles que habían estado de pie circundando el Trono, y de los ancianos y de los cuatro vivientes se postraban delante del  Trono sobre sus rostros y alababan a Dios 12diciendo: "En verdad, la bendición y la gloria, y la sabiduría y la acción de gracias, y el honor, el poder y la fuerza son para nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amén".
     13Y uno de los ancianos se dirigió hacia mí diciendo: "¿Quiénes son estos que han sido vestidos de estolas blancas y de dónde han venido?" Y yo le respondí: "Señor, tú lo sabes". 14Él me dijo: "Estos son los que han venido de la gran tribulación y han lavado sus estolas y las han blanqueado en la sangre del Cordero".
¡Te alabamos, Señor!

LECTIO  Busca leyendo…
La visión que Juan contempla nos abre a contemplar la apertura de la salvación, del pueblo de Israel a todas las naciones de la tierra. La actuación de los ángeles nos muestra la acción directa de Dios sobre la historia, tanto para preservar, como para arruinar. El destino de la historia está en manos del Señor. El ángel que porta el sello viene del oriente, lugar del nacimiento del sol, signo de renovación, de un nuevo día.  El sello indica la pertenencia a Dios, el pueblo que él se ha elegido y marca como propio. La marca será en la frente, lugar visible para los otros, pero también recuerdo al pensamiento de quien porta el sello, tal como el pueblo de Israel lleva las palabras del Señor "entre sus ojos". La suma de los que son sellados nos refleja el signo de la abundancia y refrendo de la elección del pueblo de Israel. El número 12 simboliza la elección (tanto las tribus de Israel, como los apóstoles se ajustarán a este número) y el número 1000 habla de abundancia (12x12x1000). Los preservados son escogidos de Dios, elegidos de entre los hijos de Israel – podría hablarse o no de una totalidad del pueblo – y esta elección constata la fidelidad de Dios a su Alianza. La presencia de estos justos detiene el mal que se cierne sobre la tierra, el mar y la vida – representada en los árboles –, lo que nos recuerda el episodio de la intercesión de Abraham por Sodoma y Gomorra.
     Después de esta visión, se abre el horizonte a una visión aún más grande: una muchedumbre incontable. Los números que en los escritos de Juan (Jn y Ap) juegan un papel importante, aquí son indefinidos. Los números en su valor simbólico determinan y definen un grupo, aquí la multitud acoge a todos las etnias, pueblos, lenguas, tribus... y su indeterminación es agudizada con la pregunta: "¿Quiénes son estos?" Lo incontable expresa no sólo la abundancia – ya expresada en los 144,000 – sino la sobre-abundancia de la salvación. Lleva así el cumplimiento de Dios no sólo de su Alianza con Israel, sino de la promesa hecha a Abraham.
     Entonan un canto de alabanza a la salvación efectuada por Dios y por el Cordero, y ante el triunfo de esta salvación en beneficio de los hombres, los ángeles del cielo también entonan su canto de adoración. No sólo adoran la majestad de Dios, sino que circundan también a los vivientes y los ancianos; los circunda, como protegiendo y enmarcando la comunión celeste entre Dios y los hombres.
     Los que vienen de la gran tribulación, son un grupo que podría relacionarse con aquellos degollados debajo del altar (Ap 6, 9-11), los perseguidos por el Dragón (12, 17) y/o los que acompañan al Cordero (14, 14; 19, 14). Resulta paradójico: "blanquear en sangre", pero esta sangre no es la propia.

MEDITATIO … y encontrarás meditando...
La celebración que hoy hacemos de conmemorar a todos los santos, es al igual que la victoria aquí celebrada – y que aparece en el libro antes del juicio y victoria definitivas de Dios –, una anticipación de lo que nos aguarda.
     Vivimos en nuestro mundo y en nuestro tiempo – como lo han vivido tantos de nuestros hermanos y hermanas, en su momento y en su lugar concretos – la gran tribulación. Siempre tentados por la desesperanza delante del mal del mundo, de la persecución e incluso de todo lo que arruina nuestro cosmos. Sin embargo, en medio de nuestras tribulaciones, podemos constatar la fidelidad de Dios a su Alianza (en la cual tenemos una parte de observar) y a su Promesa (que depende de su total gratuidad).  Dios es fiel más allá de las limitaciones humanas, y manifiesta su fidelidad en la elección que hace de nosotros. Mas esta elección no es extrínseca, no nos es indiferente ni lejana: se lleva en la carne – como el sello – y se lava en la sangre del Cordero. 
     Los santos son al igual que nosotros, elegidos por Dios. Estos hermanos y hermanas nuestras – partícipes de nuestra misma fe, y también aquellos que en la inescrutable Providencia de Dios, son partícipes de su proyecto – son esa garantía que detiene el mal que acecha al mundo, ya que en ellos refulge la sangre no desaprovechada del Cordero, son signos de su salvación, y por ello les veneramos – no por ellos, sino porque en ellos es patente la acción salvífica de nuestro Dios. ¿Y nosotros, hasta cuándo participaremos de esta elección, de esta consagración, de esta santidad? No sea que – como en Sodoma, no se hallen siquiera 10 justos entre nosotros, y continuemos a ver amenazada la vida, la tierra, el mar. Recordamos lo que decía León Bloy: "Solo existe una tristeza, la de no ser santo".      


ORATIO … llama orando...
Oremos con el Evangelio (Mt 5, 3-12), dejando un espacio de silencio en medio de la bienaventuranza para recordar a los testigos de ésta (Santos, Beatos, Venerables, Siervos de Dios... y demás cristianos auténticos que conocemos)

3Bienaventurados los pobres en espíritu, [...] pues de ellos es el reino de los cielos. 
4Bienaventurados los que lloran, [...] pues ellos serán consolados.
5Bienaventurados los humildes, [...] pues ellos heredarán la tierra.
6Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, [...] pues ellos serán saciados.
7Bienaventurados los misericordiosos, [...] pues ellos recibirán misericordia.
8Bienaventurados los de limpio corazón, [...] pues ellos verán a Dios.
9Bienaventurados los que procuran la paz, [...] pues ellos serán llamados hijos de Dios.
10Bienaventurados aquellos que han sido perseguidos por causa de la justicia, [...] pues de ellos es el reino de los cielos. 11Bienaventurados serán cuando los insulten y persigan, y digan todo género de mal contra ustedes falsamente, por causa de mí. 12Regocíjense y alégrense, porque su recompensa en los cielos es grande, porque así persiguieron a los profetas que fueron antes que ustedes.


CONTEMPLATIO … y se te abrirá por la contemplación!
     ¿Qué siento al contemplar a mis hermanos y hermanas glorificados?
¿Me siento llamado(a) a la santidad? ¿Qué significa para mí el ser elegido(a) por Dios para esta gran y cotidiana empresa? ¿Cuál puede ser mi "marca" que me recuerde y recuerde a los demás que le pertenezco? ¿Abro horizontes de la salvación a mis hermanos, o sólo me conformo con "no ser malo"?
     ¿Cómo alentar a mis hermanos y hermanas que viven la gran tribulación? ¿Cómo dejarme lavar en la sangre del Cordero?

miércoles, 21 de octubre de 2015

XXX Domingo Ordinario, B

25 octubre 2015

1er Lectura:Jr 31, 7-9
2a Lectura:Hb 5, 1-6
Salmo:125. El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres.
Evangelio: Mc 10, 46-52


46Y entonces llegaron a Jericó. Y cuando salía de Jericó con sus discípulos y una gran multitud, el hijo de Timeo, Bartimeo, ciego mendicante, estaba sentado junto al camino.      47Cuando escuchó que era Jesús el Nazareno, comenzó a gritar y decir: "Hijo de David, Jesús, apiádate de mí". 48Y muchos lo reprendían para que callase, pero él gritaba mucho más: "Hijo de David, apiádate de mí". 
     49Se paró Jesús y dijo: "Llámenlo". Y llamaron al ciego diciéndole: "¡Anímate, álzate!, él te llama". 50Entonces, arrojando su manto se puso en pie y fue hacia Jesús. 51Jesús le replicó y le dijo: "¿Qué quieres que haga por ti?" El ciego le dijo: "Maestro mío,  que yo vea". 52Y Jesús le dijo: "Ve, tu fe te ha salvado", e inmediatamente volvió a ver y  y le seguía por el camino.
¡Gloria a ti, Señor, Jesús!


LECTIO  Busca leyendo…
Jericó es considerada la ciudad más antigua de Israel, célebre por ser la región por donde cruza el pueblo del éxodo para entrar en la Tierra prometida y por ser sometida con el sonido de las trompetas en tiempo de Josué (Jos 4, 19; 6, 1ss; Heb 11, 30). Su ubicación, cercana a Jerusalén, la presenta como antesala de la ciudad santa. Jesús que pasa por ahí en su camino hacia Jerusalén, es saludado por el ciego con el título mesiánico de "Hijo de David". Sabe de quien se trata, aunque no puede verlo. Su fe hará caer su ceguera, como la fe de Josué hizo caer las murallas de Jericó. 
Tanto el nombre de Josué, como el de Jesús, significan: "salvación"; mientras que el nombre de Timeo, tiene raíz con el temor, no tanto ligado al miedo, sino al honor debido a Dios y a los padres. Bartimeo significaría entonces "hijo del temor reverente".
La actitud de la gente cercana al ciego mendicante es contradictoria, primero lo reprenden para que calle y una vez que interviene Jesús con su autoridad, ellos le animan a acercarse a él. Esta multitud cambiante podría ser la misma que acompañará a Jesús en su entrada triunfal en Jerusalén.
Jesús, como en otras curaciones, dice "Vete, tu fe te ha salvado" (Mc 2, 5; 5, 34; Lc 7, 50; Mt 9, 29; 15, 28). La fe, unida a la súplica de misericordia,  están presentes como una especie de criterio para obtener la salvación.   




MEDITATIO … y encontrarás meditando...
El pasaje de Bartimeo es uno de los textos más amados para el camino del catecumenado en el tiempo de cuaresma, interpretando la fe en Cristo como la luz que nos permite ver verdaderamente. La fe está presente en el discurso de Jesús y en la fuerte confianza y osadía del ciego. La fe que consiste ante todo en "reconocer" a Dios. El ciego descubre desde su oscuridad la presencia divina en aquel que va pasando, conociendo las promesas mesiánicas del "hijo de David", lo reconoce en Jesús y es así como sus ojos se abren a la luz. ¡Cuántas veces pasa Dios a nuestro lado y no somos capaces de reconocerlo!
Bartimeo, ciego, sentado y mendicante nos muestra el retrato de un hombre pasivo y acabado. Está cerca del camino, pero no camina por él. Sin embargo, su fuerza interna, su búsqueda de la luz le hace gritar y clamar misericordia, aún cuando la gente – de cuyas limosnas depende y de quienes está marginado – le reprenda. En nuestros tiempos muchos hombres y mujeres claman por la fe, sus gritos contrastan con un mundo que pretende mantener un orden donde la caridad es limosna y no promoción de la persona; ¿cómo abrir los ojos a la luz de la fe? Se necesita una conversión, como Bartimeo ponernos en pie, dejando atrás el manto de nuestras propias seguridades. La misericordia que se clama nos pide la audacia de la fe, y Dios por su misericordia nos abre a la luz plena de la fe, pero esta misericordia hemos de pedirla con insistencia. A estos nos ayuda el "temor de Dios", que los consideramos un don del Espíritu Santo, un temor que nos hace reconocer, honrar y amar a Dios, un temor que no excluye la familiaridad sino que la fortifica con el respeto.
Como Iglesia hemos vivido un Año de la Fe, y ahora viviremos un Jubileo de la Misericordia, que no seamos de aquellos que acallan la voz del que clama misericordia, al contrario, que en la medida en que nosotros podamos hacer obras de misericordia, podamos hacer que brille la luz de la fe ante los ojos del mundo.     

ORATIO … llama orando...
En las iglesias orientales existe la tradición de rezar la "oración del corazón de Jesús" , llamada así porque nos abre el corazón poco a poco a los mismos sentimientos del corazón de nuestro Señor. Y esta oración es la repetición insistente de la oración de Bartimeo que contemplamos en este pasaje, oración muy semejante a la del publicano arrepentido que se acerca al templo (Lc 18, 13). Puedes tomar las cuentas del rosario y repetir pausadamente y meditando en cada una de ellas las siguientes palabras:
 "Jesús, hijo de Dios, ten misericordia de mí, pecador". 
No se trata de una repetición mecánica y acelerada, no hay un número de repeticiones que completar, hay que  dejar fluir desde el corazón estas palabras hasta que se llena de paz y tus ojos se abran a la confianza en Dios. Puedes rezarla en momentos de tristeza, en momentos de tentación, en momentos de gran alegría, o simplemente mientras esperas el autobús. Reconocernos necesitados de misericordia y pedirla reconociendo al Señor, es el primer paso para llegar a la audacia de la fe.

 CONTEMPLATIO … y se te abrirá por la contemplación!
     ¿Ante la misericordia de Dios, qué sentimientos se anidan en mi corazón?
     ¿Cuáles podrían ser las cegueras que me impiden ver claramente la voluntad de Dios en mi vida? ¿Tengo la audacia para pedirle a Dios que me haga ver? ¿Qué cosas tengo que dejar para poder acercarme con presteza ante él?
     ¿Y la misericordia cómo la vivo? ¿Soy capaz de escuchar los gritos de quienes buscan fe y misericordia, y conmoverme con ellos? ¿Qué obras de misericordia puedo hacer para que mi fe en Dios sea en verdad luz para mi vida y para los  de otros?
     ¿Cómo viviré el Jubileo de la Misericordia que se acerca?

martes, 13 de octubre de 2015

XXIX Domingo Ordinario, B

XXIX Domingo Ordinario, B
18 octubre 2015
1er Lectura: Is 53, 10-11
2a Lectura: Hb 4, 14-16
Salmo: 32,  Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros como lo esperamos de ti.
Evangelio: Mc 10, 35-45

35Se acercaron a él Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, diciéndole: "Maestro, queremos que lo que te pidamos, hagas por nosotros". 36Les dijo: "¿Qué quieren que haga por ustedes?". 37Le dijeron: "Concédenos que, uno a tu derecha y uno a tu izquierda, nos sentemos en tu gloria". 38Jesús les dijo: "No saben lo que piden. ¿Podrán beber el cáliz que yo bebo, o ser bautizados en el bautismo en que yo soy bautizado? 39Le dijeron: "Podemos". Jesús les dijo: "El cáliz que yo bebo, beberán, y el bautismo en que soy bautizado serán bautizados. 40Mas el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no está en mí darlo, sino que es para quienes está preparado". 
     41Entonces, escuchando los diez, empezaron a molestarse contra Santiago y Juan. 42Jesús, llamándolos, les dijo: "Les es conocido que los supuestos para regir los pueblos se enseñorean de ellos y sus grandes  mandan sobre ellos. 43Mas no es así entre ustedes, al contrario si uno quiere convertirse en  mayor de ustedes, sea de ustedes servidor; 44y si uno de ustedes quiere ser el primero, sea siervo de todos. 45Pues el hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate de muchos."
¡Gloria a ti, Señor, Jesús!
 LECTIO Busca leyendo…
Estamos después de la tercera vez que Jesús anuncia su pasión camino a Jerusalén. Dos de los discípulos que ya gozan de cierta preferencia de Jesús se acercan a él. A diferencia de Mt en que viene la madre intercediendo con humildad, aquí son ellos quienes piden, usando una condición que busca coaccionar – como lo hacen los niños pequeños – para obtener el favor. Ellos quieren flanquear a Jesús, pero a diferencia de Mt que habla del Reino, en Mc hablan de sentarse en su gloria. Estos discípulos, junto con Pedro, ya han visto previamente un destello de la Gloria del Reino en la Transfiguración. 
     Jesús corrige sus deseos, recordándoles lo que apenas ha anunciado: su pasión. Ellos han de compartir también la cruz para llegar a la gloria. El pasaje de la Transfiguración en Mt recuerda este diálogo sobre la pasión en medio de la luz de la gloria.
     Las imágenes que Jesús usa para el compartir su pasión son dos: 1) el cáliz – que nos enlaza con la experiencia de aceptación de la voluntad del Padre en la oración del Getsemaní (Mt 26, 39; Lc 22, 42) – y 2) el bautismo – que nos habla de la gran ansiedad que Jesús experimenta.
     Los discípulos – al igual que Pedro en la Transfiguración (Mc 9, 6) – no saben lo que dicen, lo que piden. Los tres más cercanos a Jesús, son los tres que no saben, que no conocen del todo el Plan del Padre. Este verbo de conocer volverá después cuando Jesús pone el ejemplo de los potentes del mundo, ellos sí son conocidos por los discípulos. El nivel de conocimiento  humano y divino aparecen como dos formas de pensamiento que no se conjugan, los discípulos tendrán que salir del pensamiento meramente humano para conocer el plan divino. Los celos que se despiertan en torno al resto de los otros diez discípulos son también parte de este pensar según los hombres. Mc usa una palabra para designar a los que han de gobernar: supuestos, pensados. Éstos están también dentro de los pensamientos humanos, son los jefes de los pueblos, pero puede entenderse de los pueblos paganos. 
     Jesús en cambio, llama de nuevo a sí, renueva la vocación para sus doce discípulos y les exhorta no con un deseo "no sea" sino con una afirmación "no es así entre ustedes". Pone el criterio desde el plan de Dios: ser servidor, ser siervo. El primero como un servicio, el segundo como una condición de vida. Pero ambos enfocados a romper la lógica de los poderosos. Jesús  a sí mismo se pone como ejemplo, que no ha venido a ser servido, sino a servir.

MEDITATIO … y encontrarás meditando...
Nuestra lógica humana piensa a la gloria sin pensar mucho en el sufrimiento que la alcanza y merece. Vivimos un mundo light e inmediatista, donde podemos perder el horizonte de los otros para conseguir nuestros fines. La comodidad, el éxito, el poder, la riqueza de algunos, conlleva la fatiga, el desánimo, la fragilidad, la pobreza, la enfermedad y el hambre de muchos. No es alarmismo, es la triste realidad de la manera en como hemos construido el mundo. Nos enseñoreamos y aún sin darnos cuenta podemos pisar en nuestra ambición algo tan vital como las relaciones humanas, el verdadero y grande valor ante los ojos de Dios. Juan y Santiago han tenido esta tentación de tener un puesto de honor. No saben lo que piden, deslumbrados con la gloria que han visto, se olvidan de sus 10 compañeros. Jesús les reprende y les dice el precio de esa gloria, el sufrimiento que deberán sobrellevar. Ellos aceptan, pero su vista aún está centrada en obtener la gloria para sí, aún sin ver a los otros. Recordamos cuantos en nuestro tiempo también se sacrifican para llevar adelante una carrera universitaria, para lograr un cuerpo fuerte y deportivo, para obtener un puesto de trabajo bien remunerado. Ciertamente han fatigado, han logrado un éxito, pero tantas veces sigue siendo meramente humano.
     Jesús llama de nuevo, convoca otra vez a la comunidad de sus discípulos; ha de restituir la unidad dañada por las ambiciones y los celos. Y propone de nuevo el seguimiento en otros términos: servicio. Aquellos que beberán del cáliz, aquellos que serán bautizados, lo hacen porque el Maestro ha bebido primero de él, porque él será bautizado en su propia sangre para dar testimonio del Amor del Padre. Y él ofrece el camino del servicio. Todo está en referencia al rescate de muchos, no al propio rescate. El servicio implica una entrega libre. Por ello, a diferencia de aquellos dos que piden – casi exigiendo – él propone para acoger en libertad un camino para ser el mayor y el primero, haciéndose servidor y siervo. La gloria de Dios no es ajena al sufrimiento del hombre. La gloria de Dios se manifiesta donde una lágrima es secada, donde un hermano o hermana es ayudado. Esta es la dignidad, la gloria del hijo del hombre – de todo hombre y de toda mujer – que no ha venido a ser servido, sino a servir.

ORATIO … llama orando...
Señor, que no me encandilen las luces de los reflectores,
que no me vea al espejo como Narciso,
que no pierda de vista el mundo real – ese del sufrimiento de mi hermano –.
¡Qué vanos son los honores del mundo y
que vanos son los honores del cielo si son privos de caridad!
Dame la fuerza, el poder necesario para beber del cáliz de la voluntad de tu Padre,
para dar testimonio de mi bautismo que me hace llamarme cristiano, 
pero no para engrandecerme con ese título,
sino para reconocerme servidor de mis hermanos, 
siervo de la verdad y de la justicia.
Señor, anhelo tu cielo y tu Gloria, porque sé que es distinta a la del mundo,
tu gloria no es la de uno solo encumbrado sobre otros, 
sino la de vernos todos reunidos como hermanos. 
Amén.

 CONTEMPLATIO … y se te abrirá por la contemplación!
     ¿Cómo me siento al constatar la diferencia entre los planes humanos de grandeza y los de Dios de servicio? ¿Realmente tocan mis aspiraciones? 
     ¿Qué cosa le pido a Dios en la oración? ¿Cómo se lo pido? ¿Busco mi propia gloria, o busco de verdad la Gloria del Señor? ¿Mis acciones son motivo para dar gloria a Dios? ¿Veo el servicio como un auténtico camino de relación con los demás?
     ¿Estoy dispuesto a beber del cáliz, me siento capaz? Si no es así, ¿pido al Señor que me de la fuerza necesaria? ¿Cómo puedo vivir el servicio evangélico en lo cotidiano, que aún en lo pequeño  trastoca con decisión los criterios del mundo?
Paco

martes, 6 de octubre de 2015

XXVIII domingo Ordinario, B

XXVIII Domingo Ordinario, B
11 octubre 2015

1er Lectura:Sb 7, 7-11
Salmo: 89,  Sácianos de tu misericordia, Señor, y toda nuestra vida será alegría
2a Lectura: Hb 4, 12-13
Evangelio: Mc 10, 17-30

17Y cuando salía al camino, vino uno que corriendo y arrodillándose ante él le preguntaba: "Maestro bueno, ¿qué haré para que yo herede la vida eterna?" 18Mas Jesús le dijo: "¿Por qué me llamas bueno?, nadie es bueno sino uno, Dios. 19Conoces los mandamientos: No asesines, no cometas adulterio,  no robes, no testimonies en falso, no estafes, honra a tu padre y madre". 20Le dijo: "Maestro, todas estas cosas las he guardado desde mi juventud". 21Entonces, Jesús, mirándolo fijamente, lo amó y le dijo: "Te falta una cosa, ve y vende todo cuanto tienes y da a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo, y ven y sígueme". 22Se entristeció sobre esta palabra y se fue afligido, pues era poseedor de muchos bienes.
     23Jesús, viendo alrededor dijo a sus discípulos: "¿Cómo entrarán difícilmente al Reino de Dios los que son poseedores de las riquezas?" 24Los discípulos se asombraron ante sus palabras, mas Jesús respondiéndoles de nuevo les dice: "Hijos, ¡¿cómo es difícil entrar en el Reino de Dios?! 25Es más fácil a un camello pasar a través del orificio de una aguja que a un rico entrar en el Reino de Dios". 26Ellos aún más se asombraban y decían entre ellos: "¿Quién puede ser salvado?" 27Viéndolos fijamente, Jesús dice: "Para los hombres, imposible; pero no para Dios. Pues todo es posible para Dios".
     28Comenzó a decirle Pedro: "He aquí que nosotros hemos dejado todo y te hemos seguido". 29Dijo Jesús: "En verdad les digo, no hay uno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o madre, o padre, o hijos, o campos a causa mía y a causa del evangelio, 30que no reciba centuplicado ahora en este momento casas, y hermanos, y hermanas, y madres, e hijos, y campos, junto de las persecuciones, y en el siglo que viene, la vida eterna.
¡Gloria a ti, Señor, Jesús!

LECTIO Busca leyendo…
Jesús sale al camino, se dirige hacia Jerusalén, ya ha anunciado su destino: la cruz. Aparece un personaje que le sale al encuentro bruscamente: corre hacia él y se arrodilla, un acto que indica una petición de una gran gracia, unido al reconocimiento de la grandeza ante quien se está.
     Jesús es llamado "Maestro", un título con el que viene identificado como cabeza del grupo de discípulos, a este se le aúna el calificativo "bueno".  Jesús pone un reparo ante este calificativo, dirigiendo a Dios el único principio de bondad. Esto recuerda la profesión de fe que hace Israel con el Shemá, todos los días, recordando la unicidad y el primado de Dios. Al corregir la pregunta del joven, Jesús más que negar su propia bondad, explica que no es la sabiduría humana la que desentraña y arrebata misterios ocultos, sino que el principio de la salvación es la revelación de la misericordia de Dios, la bondad que viene sólo de Él. Así se entiende el "ya conoces los mandamientos", porque el reconocimiento de Dios en el Shemá, antecede y recuerda la observancia de los mismos.
     El joven tiene una buena conciencia de que la Vida Eterna no se "gana", sino que se recibe en herencia. Israel es la parte de la herencia del Señor, y el Señor es la parte de la herencia de Israel. La herencia no implica sólo un acto jurídico de repartición de bienes post-mortem; es el patrimonio mismo. Este hombre quiere ser partícipe del patrimonio eterno. Mas este patrimonio son los mismos mandamientos que no son un "requisito para", sino un "camino hacia" Dios.
     La custodia de los mandatos guardados por el joven desde muy temprana edad despiertan la mirada y el amor de Jesús. La observancia de los mandamientos por parte de los jóvenes, como en los casos de Samuel y Daniel, son signo de una gracia especial de Dios, de una predilección que antecede y acompaña el buen obrar de los elegidos.
     Hay un juego de miradas de Jesús: al muchacho fijamente, luego un mirar vago y después otra vez fijamente a los discípulos. La mirada de amor es el primer paso de la salvación ejecutada por Dios. Otras tantas veces la mirada de Dios conlleva también una misión, una elección.
     Falta una cosa al joven, no como un error de lo que ya ha hecho, sino algo que perfeccionará lo que ya ha logrado, es una oferta para la "herencia" de un tesoro en el cielo: vender todo y dar a los pobres. Se vende el propio patrimonio para ser capaz de acoger el patrimonio de Dios. No se especifica que lo vendido se de a los pobres, simplemente se dice "da", no hay un límite de donación hasta quedarse sin nada, aún terminados los bienes se puede seguir dando, es una expresión que permite una continuidad.
     Ven y sígueme, implica un doble movimiento, primero de atracción hacia Jesús, y segundo de compañía detrás de él por el camino. El joven, en su primer movimiento ya ha ido corriendo hacia Jesús, pero falta el seguimiento, que no logrará, y al contrario se va entristecido. Su movimiento es contrario al entusiasmo con el cual ha llegado.
     Jesús también queda pasmado, su mirar vago y la repetición de su discurso parece que primero piensa en voz alta y después declara a sus discípulos. La célebre comparación del paso de un camello por el ojo de una aguja muestra la gran dificultad – no la imposibilidad – de que un rico entre al Reino de Dios. Algunos creen que la aguja era un hueco pequeño en los muros de la ciudad, custodiado por vigías, para entrar de noche. Esto implicaría que un camello tendría que ser despojado de sus carga y sus arreos para pasar con una enorme dificultad. Un rico debería despojarse de todos sus apegos para poder entrar por tan estrecha puerta. 
     Para el hombre es imposible la salvación, pero no para Dios. Encontramos otra profesión de fe: si Dios es uno y bueno, también es omnipotente. 
     Pedro comienza a hablar de todo aquello que ha dejado por seguir a Jesús. La respuesta de Jesús es la promesa de un ciento por uno en este tiempo, que conlleva las persecuciones. El camino a la cruz está cercano, y seguir al maestro será negarse y tomar la propia cruz. Pero en el siglo venidero se recibirá la vida eterna, la herencia por la que preguntaba el joven. Es interesante ver que la mayor parte de las renuncias y de lo que se centuplica no son tanto bienes materiales sino relaciones familiares.

MEDITATIO … y encontrarás meditando...
El seguimiento del Señor implica ciertamente algunas o muchas renuncias. Pero tristemente como el joven que nos presenta el evangelio, podemos tener nuestra mirada puesta sólo en aquello que renunciamos, y no en aquello que ganamos. Sabemos que la capacidad de renunciar es parte constitutiva e indispensable de nuestra libertad. La libre opción implica renunciar a tantas miles opciones que no necesariamente serían malas, pero hay que optar, hay que renunciar. Y sobre esta capacidad de renunciar se funda precisamente el amor, el negarse a sí mismo para entregarse sin reservas a la persona amada. Jesús ya ha anunciado su pasión, se ha negado a sí mismo, está dispuesto a entregar su vida… Jesús está listo para el amor. Con esta disponibilidad de amar, mira y acoge la persona del joven que ha cumplido los mandamientos.
     Desde este punto de vista, cumplir los mandamientos no es tanto una renuncia a no hacer determinadas acciones, es necesario apuntar el horizonte a algo más profundo. Ésta es la invitación de Jesús. Lo que falta al joven es la libertad para dar, para darse. Seguir a Jesús no es sólo cumplir leyes, manteniendo un estado de "santidad" sino lanzarse caminar con aquel que me ama y que quiero amar. ¿Cuál es la ganancia? El joven quería ganar la vida eterna, poseer a Dios, al mismo nivel que poseía otras tantas cosas. Pedro también quiere poseer algo, pero al prometérsele el ciento por uno, se le antecede el requisito de haber dejado previamente. La renuncia por Dios no es para retomar lo que se ha dejado, sino para acoger en libertad la grandeza del amor en sus multiformes expresiones – aún la misma persecución – y así es como se abre la posibilidad de la vida eterna.

ORATIO … llama orando...
Señor, quiero ser libre para poder amar. 
Dame la libertad sobre lo que tengo, 
pero también sobre lo que deseo tener; 
sobre lo que soy y lo que anhelo ser. 
Que esta libertad me haga ver la vida no tanto como una renuncia, 
sino como una gran ganancia; 
que esta libertad – precio del amor – me enseñe a dar y a darme a los pobres. 
Así, que mi tesoro en el cielo seas tú, 
que mi recompensa en la tierra sean mis hermanos y hermanas 
– no obstante las persecuciones e incomprensiones –. 
Dame Señor esa mirada que me revele que soy amado y que eso me baste. 
Amén.

CONTEMPLATIO … y se te abrirá por la contemplación!
Más que contemplar a Dios, hoy quiero dejarme contemplar por él. 
     ¿Cómo me mira Jesús? ¿Qué sentimiento me despierta su mirada? ¿alegría, confusión, tristeza, paz?
     ¿Realmente guardo los mandamientos del Señor? ¿Los vivo como una pesada carga? ¿como un motivo de orgullo al cumplirlos?, o ¿como un camino de liberación?
     ¿Qué resolución puedo tomar ante Jesús que me invita a dar, a liberar mi relación con él? Mi renuncia se basará en mi fuerza o en la gracia de Dios. ¿Cómo vivir la renuncia como un proceso de libertad y de ganancia en medio de un mundo medido por un éxito basado en el poseer y el dominio?

jueves, 26 de marzo de 2015

lectio DOMINGO DE RAMOS

Evangelio del Domingo de Ramos "De la Pasión del Señor"
Algunas aclaraciones de tipo litúrgico y práctico previo para meditar y vivir el evangelio:
1. Con la celebración del último domingo de cuaresma llamado de palmas "de Ramos" de la Pasión del Señor comenzamos la semana "mayor" o semana santa en la que recordamos y entramos para participar en el centro y fundamento de nuestra fe cristiana: la pasión, muerte y resurrección de Jesús. No en todas las misas se hace el recuerdo con una procesión larga y solemne, pero en todas se hace memoria del hecho y se bendicen ramos y palmas y se lee la pasión, por esto el color litúrgico es rojo. Se trata del reconocimiento anticipado del triunfo de Cristo.
2. Lo primero que se proclamó, gritó y escribió de los evangelios fue la resurrección y con ella la pasión y muerte del Señor Jesús. El hecho vergonzoso de la pasión y muerte de Jesús sólo pudo ser superada con la certeza de su resurrección.
3. Para los escolares y para las familias comienzan también las "vacaciones de semana santa". Es recomendable que no se olvide el centro de la fe y que busquen celebrarla en cualquier parte donde se encuentren. Que con la ausencia de deberes y compromisos escolares y laborales no se relaje la fe ni venga a menos la maduración espiritual.
4. Muchas personas, especialmente jóvenes, se van de "misiones", hacen retiros, jornadas, encierros y pascuas de adolescentes o jóvenes. ¡Felicidades por ellos! Ojalá que testimonien a fondo lo que creen y celebran y que su fe se vea acrecentada, su esperanza fortificada y su caridad encendida.
5. Por último, se recomienda que en esta semana leamos despacio y con espíritu de reflexión el texto del Evangelio de Marcos sobre la Pasión y Muerte de Jesús. Ojalá lo puedan comentar en familia ahondando el significado. Y si pueden ver alguna película sobre Jesús o la película de la Pasión, nos ayudará a estar en este clima.
Texto a meditar y contemplar: Marcos 14,1-15,47.
Lectura (Lectio): lo que dice la palabra de Dios en sí misma. La entrada triunfal de Jesús en Jerusalén marca, el comienzo de la Semana Santa, la semana de la pasión del Señor. Hoy Jesús hace su entrada en la ciudad santa para cumplir todo lo que había sido anunciado por los profetas. Jesús entra sentado sobre un asno que le habían prestado, para que se cumpliera la profecía de Zacarías: "Digan a la hija de Sión. Mira que tu rey viene hacia ti, humilde y montado sobre un asna, sobre la cría de un animal de carga".
Entonces la gente que también se traslada a Jerusalén con motivo de las fiestas, y que había escuchado las palabras de Jesús y había visto los milagros que realizaba manifiesta su fe mesiánica gritando: "¡Hosanna al hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!"
Este día, llegaron a su punto culminante las expectativas de Israel con respecto al Mesías. Eran expectativas alimentadas por las palabras de los antiguos profetas y confirmadas por Jesús de Nazaret con su enseñanza y, especialmente, con los signos que había realizado.
Meditación (Meditatio): lo que a mí me dice la palabra de Dios. Al entrar en Jerusalén, Jesús sabe, sin embargo, que el júbilo de la multitud lo introduce en el corazón del "misterio" del dolor y la muerte. Es consciente de que va al encuentro de la muerte y no recibirá una corona real, sino una corona de espinas.
Aunque no todos los hombres conozcan una muerte como la de Cristo, la pasión, como peripecia humana, es en cierto modo la historia de todo hombre. Es igual a la historia de millones de hombres. Y es inevitable. Por ese lado, no habría nada que celebrar. Pero en ese mundo, opaco y duro, ha entrado libremente Jesucristo. Y ha entrado hasta la soledad del sufrimiento, hasta la traición y el abandono de los amigos, hasta el juicio con testigos falsos, la condena y el suplicio, injustos, la fiebre de la tortura y el frío de la muerte. Así consumó la Encarnación, abrazando hasta el final la condición humana, sin condiciones y sin límites.
La entrada en Jerusalén fue una entrada triunfal no sólo porque las masas, al igual que cada uno de nosotros y casi por definición, son volubles, manipulables, arbitrarias. La entrada en Jerusalén fue triunfal también porque desde aquella pasión del Hijo de Dios, la pasión del hombre ya no es la hora de la derrota, sino la hora misteriosa del triunfo: el triunfo del amor infinito de Dios sobre el infierno y la soledad del hombre.
Este misterio de dolor y de amor lo propone el apóstol Pablo en la carta a los Filipenses: "Cristo, por nosotros, se sometió incluso a la muerte, y una muerte de cruz". Y en la vigilia pascual añadiremos: "Por eso, Dios lo levantó sobre todo, y le concedió el nombre sobre todo nombre".
Oración (Oratio): lo que le digo a Dios desde su palabra y desde mi vida. Enséñanos, Señor, a hacer silencio en estos días, para escuchar tu palabra y meditar en tu Misterio de Amor; para aprender a escuchar como discípulos que van en camino, de tu mano, animados por el Espíritu descubriendo la voluntad de tu Padre. Enséñanos a orar como tú, Señor. Llamando Papá a Dios, confiándonos en sus manos, buscando sus caminos, pidiendo con fuerza y coraje que venga el Reino de Vida, que llegue la Justicia prometida, que haya Pan para todos. Ayúdanos a orar para conocer lo que Dios quiere, lo que nos pide, lo que sueña para nosotros. Enséñanos Señor a aceptar la cruz del seguimiento, pues no se siguen tus huellas sin caminar hacia la entrega y sin vivir la renuncia. Ayúdanos a tomar tu cruz cada día, para morir a nuestros egoísmos y bajezas. Tu Palabra nos invita a seguir tus pasos, abandonarnos en el Dios de la vida; desde el silencio, la oración, el servicio y la cruz, caminamos, Señor, para aprender a convertirnos.
Contemplación (Contemplatio): hago silencio para adorar, alabar, agradecer y bendecir a Dios Cada uno somos un personaje importante en la narración de la Pasión, porque por cada uno entregó la vida Jesús. Vivámosla con el respeto de quien oye la narración del Amigo que da su vida por mí.
 
 
 
La Paz con ustedes.

miércoles, 18 de marzo de 2015

lectio 5 Domingo de Cuaresma B

 
5 Domingo de Cuaresma, B.
Lectura Orante de la Palabra de Dios del Evangelio de San Juan 12, 20-33
Entre los que habían llegado a Jerusalén para adorar a Dios en la fiesta de Pascua, había algunos griegos, los cuales se acercaron a Felipe, el de Betsaida de Galilea, y le pidieron: "Señor, quisiéramos ver a Jesús".
Felipe fue a decírselo a Andrés; Andrés y Felipe se lo dijeron a Jesús y él les respondió:
"Ha llegado la hora de que el Hijo del hombre sea glorificado. Yo les aseguro que si el grano de trigo, sembrado en la tierra, no muere, queda infecundo; pero si muere, producirá mucho fruto. El que se ama a si mismo, se pierde; el que se aborrece a si mismo en este mundo, se asegura para la vida eterna. El que quiera servirme, que me siga, para que donde yo esté, también esté mi servidor. El que me sirve será honrado por mi Padre. Ahora que tengo miedo, ¿le voy a decir a mi Padre: 'Padre, líbrame de esta hora'? No, pues precisamente para esta hora he venido. Padre, dale gloria a tu nombre".
Se oyó entonces una voz que decía: "Lo he glorificado y volveré a glorificarlo".
De entre los que estaban ahí presentes y oyeron aquella voz, unos decían que había sido un trueno; otros, que le había hablado un ángel.
Pero Jesús les dijo: "Esa voz no ha venido por mí, sino por ustedes. Está llegando el juicio de este mundo; ya va a ser arrojado el príncipe de este mundo. Cuando yo sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí".
Dijo esto, indicando de qué manera habría de morir.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús,
 
Lectura (lo qué nos dice el texto)
El presente texto se ubica después de la resucitación de Lázaro y de la conspiración judía para matar a Jesús, y antes del inicio de su pasión comenzada con la última cena. Jesús está en Jerusalén en la fiesta de la Pascua judía y es normal que haya gente de todas partes del mundo conocido, incluidos los griegos que se acercan a Felipe porque quieren ver a Jesús. Al requerimiento, Jesús responde de un modo, en apariencia, extraño: primero dice que ha llegado la hora en que el Hijo del Hombre va a ser glorificado, aludiendo con esto a su propia muerte, no tanto como un fracaso y un fin, sino como un hecho de victoria. Para ayudar a entender el valor salvador de su muerte, habla del grano de trigo que tiene que morir para dar fruto abundante, de ese modo Él ha de morir para dar la vida a todos, por eso invita a sus discípulos a hacer lo mismo en favor de los demás. En segundo lugar Jesús muestra sus más hondos sentimientos ante la muerte que se avecina: por una parte angustia terrible y, por otra, la más grande confianza en su Padre, y que hace oír su voz, como un trueno o un ángel, para corroborar la glorificación de su Hijo al ser levantado en la cruz, pues desde allí atraerá a todos hacia sí para formar el único Pueblo de Dios.
 
Meditación ( lo que te dice Dios desde el texto )
En este Quinto domingo de cuaresma la  muerte y resurrección de Jesús reclaman directamente nuestra atención y nuestra postura personal. La actitud de los griegos, gente extranjera, que busca a Jesús, gente intelectual basada en el conocimiento, ya nos da una pauta como para cuestionarnos qué tanto hemos buscado a Jesús en esta cuaresma, qué tanto nos hemos convertido a Él. Por otra parte en el evangelio Jesús, que no duda en dar su vida por la salvación de los demás y asume la voluntad del Padre libremente, es directo al momento de invitar a todo discípulo a hacer lo mismo que Él, porque "el que se ama a sí mismo, se pierde; pero el que se aborrece a sí mismo en este mundo, se asegura para la vida eterna". Por tanto la felicidad, fecundidad y sentido de nuestra vida no se podrá medir, según Jesús, por el cuidado intensivo de uno mismo que excluye la donación para prolongar la vida más años, ni por el simple conocimiento intelectual, sino por la calidad y cantidad de entrega diaria y a todos, porque ese modo de morir a diario es como enterrar el propio grano de trigo para producir mucho fruto. ¿Nos decimos cristianos, creyentes en Jesús? Él nos dice: "el que quiera servirme, que me siga, para que donde yo esté también esté mi servidor. El que me sirva será honrado por mi Padre". De ese modo la muerte en cruz, que pudiera parecer un fracaso y el fin de todo, es el triunfo del amor y de la vida sobre el mal, sobre el egoísmo, el odio y la muerte de este mundo. La vida y muerte de Jesús, su modo de ver la realidad, va contra toda postura egoísta que invita a reservar la vida en lugar de entregarla, a cerrar el corazón, de manera egoísta, en lugar de abrirlo a muchos, a buscar sólo mis intereses en lugar de buscar el bien de todos, siendo ese el mejor modo de perderla. Jesús en su oración, al Padre, no pide ser librado de la muerte, más bien allí confirma su disponibilidad y libertad para cumplir la voluntad del Padre, pues para eso ha venido. Y el Padre nos lo hace saber mediante su voz y nos lo entrega para que comprendamos que siguiendo a su Hijo es la manera de glorificarlo. Mucho podríamos aprender de la oración de Jesús, de tal manera que al buscarlo, al seguirlo y al servirlo, busquemos no nuestros gustos y deseos, sino la voluntad del Padre, pues a eso hemos venido y allí encontraremos lo que tanto anhelamos y desesperadamente buscamos, el sentido de nuestra vida y nuestra felicidad, ofreciéndosela a los demás. El Señor nos ha dado la vida para entregarla a los demás.
 
Oración ( lo que tú le dices a Dios desde tu vida iluminada por el texto )
Padre bueno, muchas veces hemos tenido miedos, de todos los miedos, tú lo sabes. Hemos tenido miedo de buscar, de servir y de seguir total y realmente a tu Hijo Jesús y nos hemos quedado en la apariencia y en lo que no compromete del todo. Hemos tenido miedo de buscar, de escuchar y de cumplir tu voluntad y nos hemos quedado sólo en lo nuestro y que es pobre, débil y corta de miras. Tenemos miedo de entregarnos completamente a ti y a los demás y nos quedamos en la desconfianza y en una autosuficiencia. Nos consuela, que así como glorificaste a tu amado Hijo nos glorificarás por haberlo seguido. Igual que a tu Hijo Jesús, sabemos que también tendremos nuestra hora. Te pedimos que no nos libres de ella, porque para eso nos has llamado, sino que nos acompañes y nos ayudes a crecer en disponibilidad y donación a ti y a quienes nos has confiado. Haz que seamos como ese grano de trigo que se entierra junto con la cruz de tu Hijo para que de allí brote la vida.
 
Contemplación (haz silencio en lo más íntimo de tu corazón y desde allí agradece, adora, alaba y bendice a Dios y ve lo que es necesario cambiar y agregar a tu vida  en esta cuaresma, que ya va muy adelantada y con ello alcanzar la Pascua)
 
.Contemplemos al Señor, démosle gracias porque nos ilumina, y hagamos alguna acción para mostrarle que queremos vivir su Palabra, en esta Cuaresma y en nuestra vida.
 
La Paz con ustedes.