jueves, 26 de diciembre de 2013

lectio SAGRADA FAMILIA

Fiesta de la SAGRADA FAMILIA, A.
Lectura Orante de la Palabra de Dios del Evangelio de San Mateo 2, 13-15. 19-23.
 
Después de que los magos partieron de Belén, el ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo: "Levántate, toma al niño y a su madre, y huye a Egipto. Quédate allá hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo".
José se levantó y esa misma noche tomó al niño y a su madre y partió para Egipto, donde permaneció hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que dijo el Señor por medio del profeta: De Egipto llamé a mi Hijo.
Después de muerto Herodes, el ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo: "Levántate, toma al niño y a su madre y regresa a la tierra de Israel, porque ya murieron los que intentaban quitarle la vida al niño".
Se levantó José, tomó al niño y a su madre y regresó a tierra de Israel. Pero, habiendo oído que Arquéalo reinaba en Judea en lugar de su padre, Herodes, tuvo miedo de ir allá, y advertido en sueños, se retiró a Galilea y se fue a vivir en una población llamada Nazaret. Así se cumplió lo que habían dicho los profetas. Se le llamará nazareno.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
 
LECTURA
El Evangelio nos dice que apenas nacido, Jesús corre peligro y está en peligro su familia. Belén, Egipto, Nazaret son las tres etapas de una infancia amenazada y de una familia perseguida; eran como refugiados políticos: aunque el niño está bajo protección divina, sus papás deben huir y conocer el destierro; el regreso de Egipto lo identificará como hijo de Dios. Contemplamos que tenerle como Hijo no hizo sino complicar la vida de sus papás terrenos. Los personajes que nos presenta el texto son principalmente José, la madre del niño, porque no cita su nombre, el niño, el ángel en dos ocasiones, a los magos, a Herodes, a Arquéalo. Es de notar en tres ocasiones cita en "sueños".  Y en dos ocasiones el cumplimiento de lo dicho por el Señor a los profetas.
MEDITACION.
Quiso de hecho ser hombre haciéndose familiar de unos hombres; y para hacerse hombre no puso Dios demasiadas condiciones: no nació rico, ni famoso, no fue deseado antes de nacer y fue perseguido apenas comenzó a vivir; pero a una cosa no renunció, a sentirse en familia desde el primer día en que empezó a ser hombre; para familiarizarse con el mundo de los hombre, con sus sentimientos y actuaciones, quiso vivir en familia. En su seno, como todos nosotros, conoció el pan y las lágrimas, el diario sacrificio y el cariño diario, las pocas y siempre cortas alegrías de la vida humana y sus inevitables renuncias: nuestro Dios nació hombre en Belén, de María Virgen, pero se hizo hombre en Nazaret, en el seno de su familia, custodiado por José; si para nacer Dios no necesitó más que de una virgen creyente, para hacerse todo un hombre tuvo que vivir largo tiempo como hijo, en familia.
La encarnación de Dios, su voluntad de hacérsenos semejante, hubiera quedado frustrada, Dios no hubiera sido, por así decirlo, de no haber encontrado una familia donde crecer y aprender, madurar y vivir como hombre; sí, debemos a Dios, y nunca acabaremos de darle gracias por ello, que nos haya querido tanto como hacérsenos un igual en Jesús de Nazaret, debemos a su familia, a María y a José, y tenemos la oportunidad de agradecérselo, que hayan acogido a Dios como un hijo y lo hayan educado a ser un hombre. Sin la familia de Nazaret Dios no hubiera podido llegar a ser Jesús, el Hijo de Dios con nosotros; la familia de Jesús fue hogar y escuela de humanidad para Dios.
Pues bien, no basta con admirar a Dios, que se buscó una familia, ni a esa familia, que supo hacer de Dios todo un hombre; para celebrar nuestra fiesta tendremos que ver también nuestra familia, por ejemplo una pregunta: ¿cómo explicar que nuestras familias cristianas, que celebran la encarnación del Señor todos los años, no se vuelvan más humanas, más entrañables, más cariñosas con sus miembros?
Es verdad: hacer mejor vida familiar y familiarizarse más con nuestro Dios resulta particularmente difícil. Vivimos una sociedad que está jugando a diario, y cada vez con más eficacia, con la familia, con nuestras familias: se hacen héroes de quienes rompen más fácilmente con su vida de familia o se alaba la supuesta madurez de quien se niega a responsabilizarse de las personas que ama; se evita la paternidad cada vez mejor y uno se desentiende cada vez más de los propios hijos (este sería uno de los problemas de la clonación); los padres suelen hoy acusar a los hijos de incomprensión y les pagan con mayores incomprensiones; se desentienden los hijos de sus padres porque no tienen tiempo ya quienes les dieron la vida o sólo porque han llegado a ancianos.
ORACION.
Señor en este tiempo precioso de Navidad nos invitas a fijarnos en la Familia de Nazaret. A María y a José no les fue fácil ser familia de Dios, pero se mantuvieron unidos custodiando a su Hijo y no perdieron nunca a su Dios. No parecen sólo palabras: "al niño y su madre" sino que nos pone en evidencia la unidad de sentimientos entre los miembros de la familia de Nazaret, en los que cada uno está al servicio de los otros y todos están al servicio del más débil y necesitado, como lo eres Tú, Jesús; o los más pequeñitos en la familia. Señor, que pongamos hoy en manos de nuestro Dios, a los nuestros y nos pongamos nosotros a defender a la Familia que Dios nos ha dado. Una familia mejor hace también nuestra Iglesia más santa. Es así como celebramos los creyentes la Navidad. Ayúdanos a ser una familia como la familia de Jesús, María y José. Amén.
 
SANTA NAVIDAD Y AÑO NUEVO 2014.
 
La Paz con ustedes.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

lectio 4 Adv A

4 Domingo de Adviento, A.
Texto a meditar y a orar del Evangelio de San Mateo 1, 18-24.
Cristo vino al mundo de la siguiente manera: Estando María, su madre, desposada con José, y antes de que vivieran juntos, sucedió que ella, por obra del Espíritu Santo, estaba esperando un hijo. José, su esposo, que era hombre justo, no queriendo ponerla en evidencia, pensó dejarla en secreto.
Mientras pensaba en estas cosas, un ángel del Señor le dijo en sueños: "José, hijo de David, no dudes en recibir en tu casa a María, tu esposa, porque ella ha concebido por obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados".
Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que había dicho el Señor por boca del profeta Isaías: He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, a quien pondrán el nombre de Emmanuel, que quiere decir Dios-con-nosotros.
Cuando José despertó de aquel sueño, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y recibió a su esposa.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Lectura (Lectio): (lee atentamente el texto las veces que sea necesario, entresaca los personajes, los verbos, las relaciones y la estructura fundamental para ver lo que dice en si mismo).
De modo muy escueto San Mateo nos presenta el modo en que Jesús vino al mundo. Comienza dando   a conocer la situación en que se encuentran María y José y el modo en que Dios, que los metió en esos problemas, les ilumina para resolver la situación.
El evangelista presenta todo como cumplimiento de las profecías de Isaías certificando con ello la autenticidad de lo que habiendo sido prometido ahora tiene pleno cumplimiento.
En este trozo evangélico encontramos a cuatro personajes con acciones diversas cada uno. Primero María, la prometida de José, quien antes de contraer matrimonio estaba   embarazada por obra del Espíritu Santo y lleva en su seno a Jesús, el salvador. El segundo personaje es José, el novio comprometido con María, varón justo que al conocer la situación de María, queriéndola tanto y para que no fuera castigada, decide dejarla en secreto en lugar de denunciarla. Sin embargo, después de la revelación tenida en sueños la acepta como su esposa y se hace cargo de Jesús. El tercer personaje es el ángel, quien por su presencia y comentarios hace ver que todo viene de Dios y que el niño que nacerá como alguien ordinario es ciertamente extraordinario. Finalmente está el Espíritu Santo, a quien se debe el embarazo de María, sin ninguna intervención humana y con pleno amor de Dios en su voluntad de salvar. Sin más el centro del relato está en aquel que nacerá del vientre de María. Isaías lo llama el Emmanuel, Dios con nosotros, y el Ángel lo llama Jesús, salvador de los hombres. El que nacerá de una Virgen   es el que había sido anunciado y prometido por los profetas.
 
Meditación (Meditatio): El misterio de la encarnación en el presente relato toca lo más hondo del amor de Dios, de su iniciativa, y de la realidad humana que responde desde la libertad.   Cuando el ser humano, representando en María y José, se confía en Dios, la historia tiene su verdadero sentido y se llama historia de salvación. Dios anuncia el nacimiento de su Hijo y pide primero el consentimiento de María y luego el de José, respetando al máximo la disponibilidad y libertad humanas. Ambos personajes tienen su propia anunciación y ambos responden positivamente entrando con funciones distintas y complementarias en la historia de la salvación. Dios se confía en ellos y luego ellos en Él. La llegada del "Dios con nosotros", no se puede realizar sin nosotros, sin el SI de la humanidad concentrada en María y José. El hecho continúa en la historia porque la voluntad de salvar de Dios sigue vigente, no se agota, y porque seguramente hay muchas mujeres y muchos hombres que como María y José seguirán creyendo en la palabra de Dios, estarán disponibles a lo que les pida y abrirán libremente sus vidas para encarnar al Emmanuel   y testimoniar que su primera venida es una realidad que culminará cuando venga glorioso. Por eso le decimos con toda la Iglesia: ¡Ven, Señor Jesús!.
 
 
Oración (Oratio): (respóndele a Dios y a su Palabra desde tu vida y con tu palabra).
Dios, Padre bueno, jamás nos ha llegado una noticia tan hermosa, tan llena de esperanza, como la del nacimiento de tu hijo hecho hombre como nosotros. 
Bendito seas por tu amor que se desborda incontenible por nosotros.   
Bendito seas por confiar en el ser humano representado en María y en José. 
Bendito seas porque has inventado la navidad con el nacimiento de Jesús. 
Bendito seas por tanta generosidad al darnos lo mejor y más hermoso de ti mismo: tu Hijo, el Salvador.   
Bendito seas por ese regalo que llena los deseos de cualquiera y colma los deseos de Dios. Bendito seas porque nos has dado todo de ti.
 
Contemplación (Contemplatio): haz silencio, alaba y bendice a Dios, que en su amor, te da al Salvador. Saca algún propósito para ser testigo del "Dios con nosotros" durante esta época navideña.
 
Saludos, abrazos y bendiciones para todos. Que el nacimiento de Jesús, el Salvador, llene de alegría, gratitud y esperanza sus vidas... ¡FELIZ   NAVIDAD!
 
 
 
La Paz con ustedes.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

lectio 3 Adv A

3 DOMINGO DE ADVIENTO. A.
 
Evangelio según san Mateo 11, 2-11.

En aquel tiempo, Juan se encontraba en la cárcel, y habiendo oído hablar de las obras de Cristo, le mandó preguntar por medio de dos discípulos: "¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?"
Jesús les respondió: "Vayan a contar a Juan lo que están viendo y oyendo: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios de la lepra, los sordos oyen, los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia el Evangelio. Dichoso aquel que no se sienta defraudado por mí".
Cuando se fueron los discípulos, Jesús se puso a hablar a la gente acerca de Juan: "¿Qué fueron ustedes a ver en el desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? No. Pues entonces, ¿qué fueron a ver? ¿A un hombre lujosamente vestido? No, ya que los que visten con lujo habitan en los palacios. ¿A qué fueron, pues? ¿A ver a un profeta? Sí, yo se lo aseguro; y a uno que es todavía más que profeta. Porque de él está escrito: He aquí que yo envío a mi mensajero para que vaya delante de ti y te prepare el camino. Yo les aseguro que no ha surgido entre los hijos de una mujer ninguno más grande que Juan el Bautista. Sin embargo, el más pequeño en el Reino de los cielos, es todavía más grande que él".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
 
Lectura.
El Evangelio según san Mateo describe como Juan, que se encontraba en la cárcel, envía sus discípulos a Jesús para que le pregunten sobre su misión y quién es; es decir, su identidad. Y la respuesta que da no puede ser más asombrosa: "El Mesías esperado ya llegó, Y sus manifestaciones son sorprendentes: "que los pobres, los ciegos, los cojos, los leprosos y los inválidos son los que recibirán su mensaje y sus principales beneficiados del Reino que El anuncia". Y dice que los pequeños serán más grandes en el Reino que Juan el Bautista. Es así Jesús, así se define; es así su misión y también su Reino
 
Meditación.
Si nos sorprende el modo de ser del Bautista, es más sorprendente los que haciéndose pequeños son capaces para recibir el Reino. La alegría del adviento, típica de este Domingo, encuentra su fuente en la respuesta que de Cristo recibieron los mensajeros que les enviaba Juan el Bautista. Y Jesús de Nazaret con su respuesta a Juan se refería al cumplimiento de todas las promesas  que le estaban profetizadas.
El hecho de que en Jesús de Nazaret se cumplieron todas las promesas acerca del Mesías es la fuente de la alegría y la demostración de que Dios es siempre fiel a su promesa, de enviarnos al Salvador.
A las gentes de nuestro tiempo la Palabra de Dios dice mucho; también somos invitados a escuchar la voz de la Iglesia que quiere prepararnos  para la venida del Señor.
¿Falta la alegría? Es señal que alguna cosa no funciona bien en nuestro interior y en nuestra vida.
Pues en verdad, optimismo y alegría, esperanza y confianza son valores humanos, pero sobretodo son virtudes cristianas que llenan la existencia de belleza, sentido y ventura.
Sin embargo, existe también lo contrario: la mentira, la caricatura, o sea, las alegrías falsas, los placeres ilusorios, no sólo inútiles y fugaces, sino peor todavía, culpables y degradantes muchas veces. Y a todos esos hay que cerrarles las puertas, porque engañosamente arrastran a la ruina y desventura. Nos cierran, nos hacen estar ciegos o inválidos, o indispuestos para recibir al Señor.
Está la pregunta ¿también el discípulo de Cristo tendrá derecho de gozar de la vida? Y por qué no. El que está en paz con Dios, puede y debe vivir alegre, puede y debe colaborar en la alegría y felicidad en los demás. Porque la alimenta del Señor.
 
Oración.
Señor, este adviento nos recuerda, cada año, las promesas cumplidas. Hoy, la liturgia de la Iglesia se nos invita a la alegría, y también a una firmeza de ánimo. Debemos alegrarnos en la serena esperanza de la futura plenitud de los bienes que nos trae este Divino Niño. Ayúdanos a entender que la alegría se fundamenta en aceptar la amistad con el Señor. Sabemos que los mayores enemigos del cristianismo somos los malos cristianos. El Mesías esperado ya llegó, y está llegando. Y sus manifestaciones son sorprendentes: "que los pobres, los ciegos, los cojos, los leprosos y los inválidos son los que reciben su mensaje y sus principales beneficiados del Reino que El anuncia". Gracias, Señor, por la Alegría que nos traes, Amén.
 
El tercer Domingo del Adviento trae una vehemente invitación a la alegría. "El desierto y la tierra seca se alegrarán, la tierra descampada exultará y florecerá". Es la alegría del Adviento que todo fiel cristiano acompaña la intensa invocación al Señor: "Ven, ven Señor". Es la súplica ardiente que rezamos hoy: "Ven, Señor, a salvarnos".
 
 
 
 
La Paz con ustedes.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

lectio 2 Adv A

2 Domingo de Adviento, A.
 
Texto a orar y meditar del Evangelio de San Mateo 3, 1-12.
 
En aquel tiempo, comenzó Juan el Bautista a predicar en el desierto de Judea, diciendo: "Conviértanse, porque ya está cerca el Reino de los cielos". Juan es aquel de quien el profeta Isaías hablaba, cuando dijo: Una voz clama en el desierto: Preparen el camino del Señor, enderecen sus senderos.
Juan usaba una túnica de pelo de camello, ceñida con un cinturón de cuero, y se alimentaba de saltamontes y de miel silvestre. Acudían a oírlo los habitantes de Jerusalén, de toda Judea y de toda la región cercana al Jordán; confesaban sus pecados y él los bautizaba en el río.
Al ver que muchos fariseos y saduceos iban a que los bautizara, les dijo: "Raza de víboras, ¿quién les ha dicho que podrán escapar al castigo que les aguarda? Hagan ver con obras su conversión y no se hagan ilusiones pensando que tienen por padre a Abraham, porque yo les aseguro que hasta de estas piedras puede Dios sacar hijos de Abraham. Ya el hacha está puesta a la raíz de los árboles, y todo árbol que no dé fruto, será cortado y arrojado al fuego.
Yo los bautizo con agua, en señal de que ustedes se han convertido; pero el que viene después de mí, es más fuerte que yo, y yo ni siquiera soy digno de quitarle las sandalias. Él los bautizará en el Espíritu Santo y su fuego. Él tiene el bieldo en su mano para separar el trigo de la paja. Guardará el trigo en su granero y quemará la paja en un fuego que no se extingue".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
 
Lectura (Lectio): lee varias veces el texto y distingue sus personajes, estructura, verbos y relaciones principales entre ellos para saber qué dice el texto en sí mismo.
Nos presenta a Juan Bautista, cómo vestía y de qué se alimentaba; que acudían a él de todas partes y les anunciaba que viene alguien que les bautizará en el Espíritu Santo y su fuego. La escena se desarrolla en el desierto de Judea. Están estos personajes: Juan el bautista, habitantes de Jerusalén, Judea, de la región cercana al Jordán, muchos fariseos y saduceos. Predicaba este mensaje: "conviértanse, porque el reino de los Cielos está cerca" y acudían a él para confesar sus pecados y él les bautizaba en el río. A los fariseos y saduceos les decía "raza de víboras, ¿quién les ha dicho que podrán escapar al castigo que les aguarda…?" Y les anunciaba que si el bautiza con agua viene alguien que bautizará en el Espíritu Santo y su fuego. Así se cumple lo que decía Isaías: "Una voz que calma en el desierto: preparen el camino del Señor, enderecen sus senderos"
 
Meditaciòn (Meditatio): trata de aplicar ahora el texto a tu vida, trata de sacar lo que te dice a ti, a tu familia, a la comunidad eclesial en la actualidad.
Meditar en este Domingo sobre Juan el Bautista, tanto sobre su persona, como sobre su mensaje y lo que significa. Juan es aquel que da testimonio de su misión y de su entrega y nos dice, el cómo vestía y de qué se alimentaba y dónde vivía. Su mensaje es de preparación y conversión porque el Reino de Dios está cerca y él es la voz en el desierto: "Preparen el camino del Señor, enderecen sus senderos". Porque "el que viene detrás de mí es más fuerte que yo, y yo ni siquiera soy digno de quitarle las sandalias. El los bautizará en el Espíritu Santo y su fuego. El separará el trigo de la paja y guardará el trigo y quemará la paja". Juan Bautista, "es el más grande de los nacidos de mujer" y cumple su misión de ser el "Precursor", preparando un Pueblo bien dispuesto para la llegada del Mesías.
 
Oración (Oratio): respóndele al Señor, háblale desde su palabra y desde tu vida.
Señor, que seamos también parte de ese pueblo bien dispuesto para recibirte; que esta predicación de Juan Bautista disponga nuestro corazón y nuestro ser, enderece nuestros senderos, motive en obras para convertirnos. Ven, Señor Jesús, danos muestras de tu cercanía, para que no nos resulte tan difícil esperarte; y ya que has iniciado tu retorno, te pedimos Señor, que inicies en nosotros la conversión que esperas de cada uno. 
 
Contemplación: haz silencio, déjate consolar y amar por el Señor, y toma alguna decisión para ponerlo al centro de tu vida cotidiana.
 
 
Feliz Domingo. En esta semana la presencia de la Madre de Dios, como Inmaculada Concepción y Santa María de Guadalupe, nos ayuden a preparar la Navidad. 
 
 
 
La Paz con ustedes.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

lectio 1 Adv A

Primer Domingo de Adviento, del ciclo "A"
 
Texto a orar y meditar del Evangelio de San Mateo 24,   37-44
 
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Así como sucedió en tiempos de Noé, así también sucederá cuando venga el Hijo del hombre. Antes del diluvio, la gente comía, bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca. Y cuando menos lo esperaban, sobrevino el diluvio y se llevó a todos. Lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre. Entonces, de dos hombres que estén en el campo, uno será llevado y el otro será dejado; de dos mujeres que estén   juntas moliendo trigo, una será tomada y la otra dejada.
Velen, pues, y estén preparados, porque no saben qué día va a venir su Señor. Tengan por cierto, que si un padre de familia supiera a qué hora va a venir el ladrón, estaría vigilando y no dejaría que se le metiera por un boquete en su casa. También ustedes estén preparados, porque a la hora que menos lo piensen, vendrá el Hijo del hombre.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
 
Premisa
Este domingo comenzamos el nuevo año litúrgico. El evangelio de este ciclo litúrgico, que nos presentará a Jesús y que lo iremos conociendo, será   el de San Mateo. 
Comenzamos, además, el tiempo de ADVIENTO, que quiere decir "VENIDA"; para nosotros, en dos sentidos: la ya acontecida primera venida del Salvador en la encarnación y la segunda, que es la que esperamos de modo decidido, comprometido, alegre y confiado y la llamamos PARUSIA. Así, pues, todo nos invita a prepararnos a la memoria de lo que pasó en la encarnación del Hijo de Dios y, sobre todo, a exclamar: ¡Ven, Señor Jesús!  con toda la Iglesia, a caminar a su encuentro. Es seguro que viene y cómo no esperarle dinámicamente: ¡Ven, Señor Jesús!, caminamos a tu encuentro. Es un encuentro preparado y vivido.
 
Lectura (Lectio): (lee varias veces el texto y distingue sus personajes, estructura, verbos y relaciones principales entre ellos para saber qué dice el texto en sí mismo). En el evangelio de hoy Jesús tiene como interlocutores a sus discípulos y les habla de la próxima y segura venida del Hijo del Hombre. Sabemos que de ese modo Él se autonombraba delante de sus discípulos. Además encontramos otro título: Señor. Este segundo título es el que las primeras comunidades le daban después de   la resurrección. Él es el Kirios (Señor) y Salvador esperado; ya no es el sufriente sino el triunfante y juez del universo, esperado de modo inminente por todas las comunidades cristianas, entre ellas la de San Mateo. Jesús utiliza dos hechos para hacer notar la venida del Hijo del Hombre y Señor. Una que hace alusión al Diluvio, a Noé, tomada del Antiguo Testamento y presente en la fe de sus contemporáneos. Otra hace alusión a la vida cotidiana: la sorprendente e inesperada llegada de los ladrones. Por el uso de ambos hechos Jesús nos deja ver que dicha venida acontecerá, sin saber día y hora, dentro de la vida cotidiana, cuando uno menos se lo espera y cuando la rutina se ha convertido en ley que parece no será interrumpida ni sorprendida por nada ni nadie. De ahí que nos llame la atención y nos invite a velar y a estar preparados dado que no sabemos cuándo llegue nuestro Señor y Salvador. Si no estamos despiertos, si no estamos   preparados y atentos perderemos su presencia y su venida, la misma salvación.
 
Meditaciòn (Meditatio): (trata de aplicar ahora el texto a tu vida, trata de sacar lo que te dice a ti, a tu familia, a la comunidad eclesial en la actualidad). La comunidad cristiana y cada uno de nosotros dentro de ella somos interpelados por Jesús, sea por su mensaje como por la certeza o incertidumbre que provoque en nosotros su segunda   venida. Así pues, su Parusía (quiere decir segunda venida gloriosa), pide determinadas actitudes. Lo más cierto es que va a suceder y que desconocemos el día y la hora, como El mismo nos lo ha dicho, y eso no es para provocar desconcierto, ni angustia, ni indiferencia o dejadez. Más bien es para fortalecer nuestra fe, nuestra esperanza y nuestra caridad como modos y actitudes de vivir y caminar a su encuentro. Lejos de quedarnos pasivos, somos invitados a crecer en relación con él, una relación hecha de alegría y decisión por ir a su encuentro dado que él ya viene hacia nosotros. Él nos invita a velar y estar preparados. Los adormecedores como la rutina, la vida cómoda, la desilusión, y sobre todo, la falta de esperanza, no debiliten nuestra vigilia y el deseo de su venida. Que el hedonismo, el individualismo, el relativismo y sobretodo el consumismo, propio de esta época, sean superados en nuestra preparación a su venida por el gozo   auténtico de la vida, la solidaridad y la seguridad de que no hay otro Señor y Salvador fuera de él.
 
Oración (Oratio): (respóndele al Señor, háblale desde su Palabra y desde tu vida). Señor Jesús, ¿Cómo no desearte?, ¿Cómo no esperarte?, ¿Cómo no ir a tu encuentro si sabemos que no hay otro Salvador fuera de Ti? Con las palabras del apóstol Pedro te decimos: Señor, ¿A quién iremos, si sólo tú tienes   palabras de vida eterna? Señor Jesús: ¡Ven, te esperamos!, la esperanza en Ti, ilumina y da sentido a nuestras vidas. Esperarte a Ti, es darle iniciativa y alegría a nuestras vidas. Sólo esperándote, podremos sobrellevar situaciones difíciles y hasta incomprensibles. Señor Jesús, caminamos y corremos hacia a Ti, porque estamos seguros que tú vienes salvadora y amorosamente hacia nosotros. ¡Ven, Señor, Jesús!
 
Contemplación: haz silencio, déjate consolar y amar por el Señor, y toma alguna decisión para ponerlo al centro de tu vida cotidiana.
 
 
Feliz ADVIENTO.
Feliz preparación para la llegada de Nuestro   Salvador.
 
 
 
La Paz con ustedes.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

lectio CRISTO REY

Solemnidad de NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO.
 
 
Texto a meditar y orar del Evangelio de San Lucas  23, 35-43
 
Cuando Jesús estaba ya crucificado, las autoridades le hacían muecas, diciendo: "A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el elegido".
También los soldados se burlaban de Jesús, y acercándose a él, le ofrecían vinagre y le decían: "Si tú eres el rey de los judíos, sálvate a ti mismo". Había, en efecto, sobre la cruz, un letrero en griego, latín y hebreo, que decía: "Éste es el rey de los judíos".
Uno de los malhechores crucificados insultaba a Jesús, diciéndole: "Si tú eres el Mesías, sálvate a ti mismo y a nosotros". Pero el otro le reclamaba, indignado: "¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en el mismo suplicio? Nosotros justamente recibimos el pago de lo que hicimos. Pero éste ningún mal ha hecho". Y le decía a Jesús: "Señor, cuando llegues a tu Reino, acuérdate de mí". Jesús le respondió: "Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
 
Lectura (Lectio): Busca leyendo (¿Qué te dice el texto en sí mismo) lee atentamente varias veces el texto evangélico y descubre todos los detalles, personajes,  actitudes y relaciones.
Con la celebración de la realeza de Cristo finaliza la Iglesia el año cristiano, el Año Litúrgico. Hoy la Iglesia proclama que Cristo es nuestro Rey, porque Dios lo ha hecho Señor de la Vida y de las vidas de los hombres. Las tres lecturas de hoy, cada una a su modo, nos ubican en la persona de Cristo como centro de la historia, Rey universal y la forma en que expresa su forma de reinar en el mundo.
En el Evangelio, se insiste en la realeza de Jesús y en la salvación que viene a traernos.  Y así el relato habla de la ironía con la cual las autoridades primero, seguidas por los soldados  y finalmente por uno de los criminales provocan a Jesús y retan a hacer palpable y a manifestar la verdad de su título de Rey de los Judíos cuando bajando de la cruz, se salve.
Junto con Jesús, el relato del Evangelio, habla que fue el "buen ladrón", el que alcanza una respuesta de Jesús, se encuentra unido al Él en el sufrimiento y encontró un lugar en su reino, cuando le pide que se acuerde de él cuando esté en su reino y reconoce que Jesús le puede llevar a gozar de ése reino y de ése poder salvífico que para los demás había servido de burla y de mofa. El buen ladrón reconoce en Jesús y en su muerte en la cruz una esperanza de salvación para él.
Y el relato culmina cuando Jesús proclama: "Hoy estarás conmigo en el paraíso"; la salvación ha iniciado con la entrega de Jesús y su vida en la cruz. El Reino de Dios ya ha iniciado.
           
Meditación: (Meditatio) "…y encontrarás meditando". (Qué te dice a Ti el texto). Reflexiona y profundiza la Palabra.
Que Cristo sea nuestro Rey se lo debemos al amor que Dios nos tiene. Y Dios nos quiere súbditos de un solo Señor, es Cristo y es el mismo que fue crucificado. La cruz es el lugar desde donde Cristo se manifiesta como rey y manifiesta el poder de su reinado.
Declararse súbdito de Cristo Rey impone al creyente la servidumbre de la cruz. Si Jesús ha sido investido como rey mediante su pasión y la muerte en cruz, ninguno puede ilusionarse con entrar a su reino si no hace propio el camino real por él recorrido.
No es la cruz, sino Cristo crucificado la meta de la vida del creyente; entrar en su gloria o en el paraíso, lo consigue sólo quien es compañero de pasión y de cruz, quien comparte con él la entrega de la propia vida.
           
Oración: (Oratio) "Llama orando" (¿Qué le digo yo a Dios).
Señor Jesús, reinar desde la cruz, es una forma impensable de reinar. Como las personas que te acusaban el día de tu pasión, también a mí me escandaliza y me hace dudar y tambalear mi fe. Y es que si Tú has sido investido como rey mediante tu pasión y tu cruz, creo que la misma suerte me toca si quiero seguirte, creo que tengo que hacer propio el camino real que has recorrido. Y es que la meta de mi vida eres Tú; pero a Ti te encuentro crucificado entregando la vida por los demás. Enséñame, a compartir mi cruz contigo y a pedirte la gracia de gozar contigo también del reino que has preparado para todos los que creen en Ti. Que prolongue el Año de la Fe creyendo con alegría en ti, mi Señor, y un día gozar para siempre en tu Reino. Amén.
           
Contemplación (Contemplatio): "…y se te abrirá por la contemplación"  En silencio, adora a Dios, alábalo y bendícelo y toma un propósito para tu vida personal y familiar que sea una pequeña forma de respuesta a la Palabra de Dios.
Agradece a Dios el regalo de la salvación y agradécele que sea así en la cruz de Cristo. Comparte con Jesús tus penas, tus soledades, tus desgracias y los momentos dolorosos de tu vida que son la cruz de todos los días y ofrécelos a Él. Comparte con Jesús tu propia cruz.
Feliz Fiesta de CRISTO REY. Bendito el Año de la Fe. ¡Viva Cristo Rey!.
 
La Paz con ustedes.

martes, 12 de noviembre de 2013

lectio 33 DOrd

33 Domingo Ordinario, "C".
 
Texto a meditar, orar y practicar: Lucas 21, 5-19
 
En aquel tiempo, como algunos ponderaban la solidez de la construcción del templo y la belleza de las ofrendas votivas que lo adornaban, Jesús dijo: "Días vendrán en que no quedará piedra sobre piedra de todo esto que están admirando; todo será destruido".
Entonces le preguntaron: "Maestro, ¿cuándo va a ocurrir esto y cuál será la señal de que está a punto de suceder?" Él les respondió: "Cuídense de que nadie los engañe, porque muchos vendrán usurpando mi nombre y dirán: 'Yo soy el Mesías. El tiempo ha llegado'. Pero no les hagan caso. Cuando oigan hablar de guerras y revoluciones, que no los domine el pánico, porque eso tiene que acontecer, pero todavía no es el fin".
Luego les dijo: "Se levantará una nación contra otra y un reino contra otro. En diferentes lugares habrá grandes terremotos, epidemias y hambre, y aparecerán en el cielo señales prodigiosas y terribles.
Pero antes de todo esto los perseguirán a ustedes y los apresarán; los llevarán a los tribunales y a la cárcel, y los harán comparecer ante reyes y gobernadores, por causa mía. Con esto darán testimonio de mí.
Grábense bien que no tienen que preparar de antemano su defensa, porque yo les daré palabras sabías, a las que no podrá resistir ni contradecir ningún adversario de ustedes.
Los traicionarán hasta sus propios padres, hermanos, parientes y amigos. Matarán a algunos de ustedes y todos los odiarán por causa mía. Sin embargo, no caerá ningún cabello de la cabeza de ustedes. Si se mantienen firmes, conseguirán la vida".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
 
Consideraciones previas: para poder entender y ubicar mejor el texto de este domingo es necesario tener en cuenta que se trata del último domingo ordinario del año. El domingo que le sigue celebraremos a Cristo Rey. Con esta fiesta se cierra el tiempo ordinario y comienza el tiempo de adviento. Por ese motivo, y de acuerdo al ciclo litúrgico, se nos propone un evangelio que concluye el caminar de Jesús desde el lugar donde comienza su ministerio hasta Jerusalén. Con Él también hemos caminado durante todo el año litúrgico.
Este texto se ubica antes de la pasión de Jesús. El lenguaje y la interpretación misma del texto no son fáciles, se trata de un texto cuyo contenido y expresiones son de carácter escatológico y apocalíptico. Por otra parte la primera lectura de Malaquías está en el mismo tono y habla de la venida y acción del Señor a favor de su pueblo, del "día del Señor".
También es bueno hacer algunas consideraciones sobre el templo, pues desde él y por él nos ofrece Jesús el mensaje de hoy.  Magníficamente restaurado por Herodes, el templo se levantaba en la ciudad de Jerusalén en medio de una explanada de unos 300 por 500 metros. Era el centro religioso y político de Israel, el lugar santo, el lugar de Dios. El acceso a sus partes estaba estrictamente reglamentado. En una habitación central cerrada sólo podía entrar una vez al año el sumo sacerdote y allí estaba antiguamente el arca de la alianza que contenía las tablas de la ley. Ese sitio era llamado "Santo de los Santos". Después venía otro lugar más amplio llamado "El Santo", posteriormente el altar que medía 25 metros de lado y 7.5 de alto donde se inmolaban todos los días por la mañana y por la tarde corderos, además de innumerables sacrificios privados, allí iban y venían los sacerdotes y levitas durante las fiestas sin darse abasto en el trabajo. A este sitio le seguían el patio de los sacerdotes, luego el patio de "Israel" (sólo para los hombres), después el patio de las mujeres y, finalmente, el patio de los gentiles o paganos separado por una balaustrada que ninguno de ellos podía pasar bajo pena de muerte. Los votos y ofrendas de los peregrinos eran variados y se iban acumulando con el tiempo estando a la vista de todos. Aquel conjunto era grandioso, lleno de vida y devoción y entusiasmaba a cualquiera. De ahí que arrancase a los peregrinos enfervorizados continuas expresiones de admiración. Había cuatro fiestas principales que atraían peregrinos de todas partes y se calcula que para una de ellas, la de pascua que duraba ocho días, acudían unos 200,000 peregrinos, requiriendo de la vigilancia especial de la autoridad romana para prevenir motines y sublevaciones, por eso subía el procurador romano de Cesarea, lugar de su residencia, a la capital: Jerusalén. Téngase en cuenta que este templo y la misma ciudad fueron destruidas por Tito en el año 70 después de Cristo, antes de que Lucas redactara de forma definitiva su evangelio y cuando las nacientes comunidades cristianas comenzaban a consolidarse y ya eran perseguidas ( E. Charpentier).
 
LECTURA (Lectio): observa lo que dice el texto en sí mismo, mira su estructura y relaciones, sus personajes y verbos principales.
A partir de las expresiones de admiración de los peregrinos respecto a los hermosos adornos, la grande construcción con magníficas piedras y las ofrendas que había en el templo de Jerusalén, Jesús pronuncia una afirmación profética y tajante: "de todo esto que ven, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra, todo será destruido".  No se hace esperar la pregunta a dicha afirmación: "Maestro, ¿Cuándo sucederá esto? Y ¿Cuál será la señal de que todas estas cosas están por ocurrir?" Después de dicha pregunta parecería que Jesús cambia el discurso centrándolo en su persona. Jesús previene y alerta contra gente que usurpará su nombre y su misión para atemorizar y confundir a las jóvenes comunidades cristianas y a cada uno de sus seguidores: "cuando oigan decir yo soy y el tiempo está cerca, no les hagan caso". Además elimina las tendencias alarmistas que aterran "a la gente normal" por el hecho de que se den situaciones de conflicto, que según los falsos mesías y los miopes profetas, hablarían de un final inminente (Guerras, pestes, catástrofes y revoluciones). Luego dirige Jesús el discurso de lo general a lo particular diciendo a sus seguidores: "les van a echar mano y les van a perseguir y les van a encarcelar por ser mis discípulos". Con este cambio de discurso Jesús invita ahora a dar testimonio de Él tanto delante de autoridades como de familiares, con la certeza de que serán asistidos por la sabiduría de su Espíritu. Jesús concluye su discurso invitando a la confianza y a la perseverancia hasta dar la vida por Él: "No perecerá ni un cabello de su cabeza. Por su perseverancia serán salvados".
 
MEDITACIÒN (Meditatio): ve lo que Dios te dice a ti desde el texto, en tus circunstancias particulares, familiares y sociales.
Lo primero que podemos sacar del texto como aplicación a nuestras vidas es poner la confianza en Dios Padre más que en los templos del saber, del poder, del placer o en cualquier tipo de construcción social, de institución política, ritual o devocional, dado que éstos son sólo medios. Poner, igualmente, la confianza en Jesús como el único salvador y no en los falsos mesías y falsos profetas que todos los días y por todos los medios se presentan como salvadores y sabedores de todo, que te hacen cualquier tipo de ofertas con tal de hacerte sentir a gusto, seguro y hasta feliz. Del mismo modo poner nuestra confianza en el Espíritu Santo y en su sabiduría que en ningún momento ni circunstancia nos dejará solos, pues así sabremos responder a cuestionamientos implícitos y explícitos, directos e indirectos de personas, grupos y movimientos sobre el sentido de nuestra fe, de nuestra esperanza y de nuestra existencia.
Lo segundo es aprender a vivir perseverantes dando testimonio de Cristo en medio de todo tipo de situaciones individuales, familiares, eclesiales y sociales, teniendo como referente, como punto de partida y de llegada a nuestro Señor Jesucristo, su evangelio, su segunda venida. La confianza perseverante en Él, como adhesión de toda nuestra vida a Él, el encuentro y continua relación con Él, nos salvará.
 
ORACIÒN (Oratio): respóndele a Dios desde el texto aplicado a tu vida, conviértelo en oración.
Señor, Jesús, tu invitación a mantenernos fieles, para conseguir la vida, llena de esperanza. Cuando todo esté llegando a su fin y delante de estas señales, que tu invitación siga resonando en nuestros corazones. Si somos perseguidos por causa de Ti, tus palabras nos conforten para permanecer fieles.
Señor Jesús, tenemos que darnos cuenta de que si no creemos en Ti, estaremos yendo a creer en cualquier cosa que brille, que apantalle, que dé buena imagen. Debemos darnos cuenta de que muchos de nuestras gentes se han dejado llevar por los horóscopos, adivinos, chamanes y brujos. Muchas veces desconfiamos y nos quejamos de Ti y volvemos nuestros rostros y nuestra mirada a seguridades que provocan momentáneas euforias y luego decepciones y hondas tristezas. Muchos al anunciar catástrofes se gozan viendo realizados sus deseos enfermizos, otros se sumen en un hoyo negro, porque según ellos, ese es el color de la realidad.
Señor, todo está en tus manos; y un día, todo lo que no lleve a Dios será reducido a la nada, como 'paja', como en un horno ardiente. Felices los que se encuentren dispuestos a recibir tal purificación. Señor Jesús, te pedimos que nos des tu Espíritu, para que los males y dificultades propios de la vida no nos hagan pesimistas,  ni las adversidades derrotistas…; y nos fortalezcas para que, seamos capaces de dar testimonio alegre y sereno de tu presencia, de tu venida, porque llegando a Ti es el principio de todo… ¡Amén!
 
CONTEMPLACIÒN (Contemplatio): haz silencio y en tu interior adora, alaba, bendice y da gracias a Dios. Toma decisiones para  tu vida personal, familiar, laboral, escolar y social, y puedas acercarte más a Jesús y a tu prójimo.
 
Feliz término del AÑO DE LA FE y del AÑO LITÚRGICO. Demos gracias a Dios.
 
 
 
 
La Paz con ustedes.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

lectio 32 DOrd C

32 DOMINGO ORDINARIO, C.
Texto a meditar y orar del Evangelio de San Lucas  20, 27-38.
 
En aquel tiempo, se acercaron a Jesús algunos saduceos. Como los saduceos niegan la resurrección de los muertos, le preguntaron: "Maestro, Moisés nos dejó escrito que si alguno tiene un hermano casado que muere sin haber tenido hijos, se case con la viuda para dar descendencia a su hermano. Hubo una vez siete hermanos, el mayor de los cuales se casó y murió sin dejar hijos. El segundo, el tercero y los demás, hasta el séptimo, tomaron por esposa a la viuda y todos murieron sin dejar sucesión. Por fin murió también la viuda. Ahora bien, cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será esposa la mujer, pues los siete estuvieron casados con ella?"
Jesús les dijo: "En esta vida, hombres y mujeres se casan, pero en la vida futura, los que sean juzgados dignos de la y de la resurrección de los muertos, no se casarán ni podrán ya morir, porque serán como los ángeles e hijos de Dios, pues él los habrá resucitado.
Y los que muertos resucitan, el mismo Moisés lo indica en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor, Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob. Porque Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, pues para él todos viven".
 
Lectura (Lectio): Busca leyendo (¿Qué te dice el texto en sí mismo) lee atentamente varias veces el texto evangélico y descubre todos los detalles, personajes,  actitudes y relaciones.
Jesús está en Jerusalén y tiene mucha actividad, así nos lo dice el contexto: encuentros con los jefes de Israel, hablan acerca de su autoridad, del impuesto y este tema de la resurrección; porque en ese tiempo había la creencia que para sobrevivir después de la muerte sería a través de los hijos; por eso la ley del Levirato. Aparecen los saduceos (que negaban la resurrección) ante Jesús y le presentan una cuestión: "de quién será esposa si los siete estuvieron casados con ella? que con frecuencia discutían entre ellos y la hacen ahora a Jesús para ridiculizar la resurrección de los muertos. Entonces, Jesús da una respuesta para enseñar la manera en que es posible la fe en la resurrección de los muertos y cuál es el camino en que deben ser interpretadas las escrituras.
 
Meditación: (Meditatio) "…y encontrarás meditando". (Qué te dice a Ti el texto). Reflexiona y profundiza la Palabra.
Podemos profundizar el texto de este Domingo que tiene varios temas de meditación: un tema, es el de la vida futura: "serán como ángeles puesto que son hijos de Dios"; otro tema, esta vida futura la comienzan a vivir aquellos que aceptan vivir el celibato o virginidad: "los hijos de este mundo toman mujer o marido; pero los que alcancen a ser dignos de tener parte en aquel mundo y en la resurrección de los muertos, ni ellos tomarán mujer, ni ellas marido, ni pueden morir, porque son como ángeles y son hijos de Dios, siendo hijos de la resurrección"; y, finalmente, un otro tema, relativo a Dios; es que "nuestro Dios es Dios de vivos, porque para El todos viven"; no es un Dios de muertos. Para responder así a los saduceos y a todos aquellos que tienen una idea materialista de la vida o dan solución con la reencarnación y no admiten la Resurrección; es decir, la vida eterna: Jesús con su enseñanza de la escritura hace la invitación a decidirse: a creer.
 
Oración: (Oratio) "Llama orando" (¿Qué le digo yo a Dios).
Señor, Dios de vivos. Señor, Dios de la Vida. Creer en ti Señor y vivir la vida contigo, desde ahora, es vivir la vida como hijos de Dios, para vivir como hijos de la resurrección; nos has enseñado, Señor, que la vida futura, será para los que vivieron como lo hiciste Tu, Señor, aceptando vivir sólo por el reino de los Cielos. Señor, vivir tu enseñanza es comenzar a vivir la vida verdadera, puesto que nuestro Dios es un Dios de vivos. Tú mismo lo dijiste: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida", "Yo soy la Resurrección y la Vida, quien cree en Mí, nunca morirá". Concédenos desde ahora vivir en la Vida para siempre contigo.
 
Contemplación (Contemplatio): "…y se te abrirá por la contemplación"
Vemos que nuestra sociedad actual vive esa cultura de muerte y niega la Resurrección de los muertos y la Vida futura, por eso, el aborto, divorcio, eutanasia, abandono de los ancianos, de los disminuidos físicos e ideologías afines.
Ahora somos invitados a vivir nuestra fe y así lo hacemos cuando la proclamamos y profesamos: "esperamos la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro", lo proclamamos cada Domingo, al celebrar al Señor de la Vida, que nos salva con su Muerte y resurrección.
Estamos para concluir el Año de la fe.
 
 
 
La Paz con ustedes.