miércoles, 26 de marzo de 2014

lectio 4 DCuaresm A

4 Domingo de Cuaresma, A.
 
Lectura Orante de la Palabra de Dios del Evangelio de San Juan 9, 1-41
(Busca el texto en tu Biblia)
 
Lectura (Lectio): lee atentamente el texto cuantas veces sea necesario hasta identificar su estructura: personajes, verbos, lugares, relaciones entre ellos y el mensaje central.
En el domingo pasado Jesús se revelaba a la samaritana bajo el símbolo del agua que da la vida; hoy, en el pasaje del ciego, se revela como luz del mundo.
El motivo central sigue siendo la discusión que trae consigo la fe en Cristo, que está bien dramatizado en el relato: a medida que los creyentes en Jesús van abriéndose a la luz, los incrédulos quedan encerrados en su ceguera. El relato que es magistral, sigue un diálogo que en realidad es un auténtico proceso y en el juicio que las autoridades hacen al nuevo vidente, la sentencia no la dan los jueces sino el acusado en ausencia de Jesús.
Aunque ocasional, el encuentro es consecuencia de la iniciativa de Jesús. La pregunta de los discípulos que buscan un responsable de la ceguera de aquel hombre, refleja la creencia popular de que todo pecado tiene un castigo; sin embargo el relato expresa la intención del autor, quien entiende que la auténtica ceguera, y el pecado, no está en no poder ver, sino en negarse a aceptar la luz verdadera, Cristo Jesús.
Y así Jesús tomando la iniciativa, actúa simbólicamente, hace posible una nueva forma de ser hombre; es la palabra pronunciada por Jesús la que realiza el prodigio, pero el milagro se cumple cuando es obedecida.
Para que logre llegar a la fe, rasgo éste típico de San Juan, es necesario del reencuentro con Jesús y una nueva manifestación suya. El ciego, encontrándose nuevamente con Jesús, cree y lo adora. Desconocido de familiares y conocidos, marginado por las autoridades de su pueblo, considerado como pecador,  sólo le queda a Jesús como Luz de su vida.
 
Meditación (Meditatio): saca del texto aquello que Dios nos dice a todos y te dice a ti en tu propia realidad.
La curación del ciego de nacimiento, más que el recuerdo de la actuación milagroso de Jesús, es sobre todo, la descripción de un camino de fe, el que recorrió aquel hombre sin luces: el ciego tuvo la buena ventura de encontrarse con Jesús y a partir de ese momento, estrenando vista, fue un nuevo hombre y un creyente nuevo.
La fortuna del ciego no estuvo tanto en encontrarse con Jesús, a quien no podía ver, sino en obedecerle sin reparos; su "obediencia ciega", le curó, le bastó encontrarse con él una vez tan sólo y así terminó haciendo lo que le dijo.
El ciego de nacimiento, su curación y el testimoniarlo ante los demás, es el drama del camino hacia la fe y, al mismo tiempo, el camino hacia la incredulidad de quienes se topan con Jesús: el ciego creerá y verá, los videntes verán y no creerán; al hombre sin visión desde su nacimiento le bastará la palabra de Jesús; a los demás les sobrarán "saberes" y les quedará el pecado de su incredulidad.
El relato se abre y se cierra con el pecado como motivo: los que no creen, aunque vean, son los pecadores; el rechazo de Jesús es el pecado que persiste. La necesidad de ver puso al ciego en manos de un desconocido; su obediencia le condujo a la visión de las cosas y, tras haber dado testimonio de lo ocurrido, a la fe en Jesús; Jesús curó al ciego sin que éste se lo pidiera, sólo se le manifestó como su Señor después de que hubiera dado testimonio de su curación y afrontando la expulsión de la comunidad: antes de creer, tuvo que confesar el milagro y no renegar de quien le había sanado. Su acto de fe llegó tras la curación y el testimonio: mereció ver en Jesús a su Salvador, porque supo antes obedecerle ciegamente, y ciegamente tuvo que defenderle; no había arriesgado nada antes de ver, pero arriesgó su vida por quien le había curado antes de creer en él.
El ciego de nacimiento pudo ver porque obedeció y pudo creer porque rindió testimonio de su curación: y estando así las cosas, nosotros lo expresamos muy seguido que "una fe sin pruebas no es digna de fe".
 
Oración (Oratio): desde el texto y desde tu vida háblale y respóndele a Dios.
Señor Jesús, hoy en tu Palabra te revelas como la Luz del mundo; como Aquel que ha sido enviado por el Padre para iluminar nuestros corazones con la luz de la vida y alejar así nuestras vidas del pecado
Hoy tu Palabra nos invita a creer en Ti, Señor Jesús, a reconocerte como el profeta enviado del Padre, como la Luz que viene a liberarnos del mundo de las tinieblas y del pecado; que nos viene a poner alertas de la ceguera de la incredulidad y la falta de fe en Ti y en el Plan amoroso de tu Padre.
Nuestra necesidad de ver nos pone en tus manos, como al ciego del Evangelio; pero también como a él, será la obediencia a Ti lo que nos conduzca a la visión de las cosas y de la realidad y a dar testimonio ante los demás de esa luz que ha iluminado nuestros corazones.
Agradeciendo el que vengas a nuestro encuentro durante todos los días de nuestra vida, tenemos que reconocer que nuestra más grande fortuna será el ser obedientes a lo que nos pides; en tu palabra vamos descubriendo la voluntad del Padre.
Señor Jesús, confesar el milagro que has obrado en cada uno es confesarte a Ti como Señor de la Vida y de la luz, vencedor del pecado.
 
Contemplación (Contemplatio): haz silencio y en lo más hondo de tu corazón adora, alaba y bendice a Dios que te habla y te invita a cambiar tu vida y toma algún buen propósito para lo ofrezcas a Dios durante la semana en este tiempo de cuaresma.
Te sugiero:      
- Vivir alegremente la vida que Dios me da, porque es "luz de su Luz" y estoy invitado a reflejarla a los demás.
- Escuchar la Palabra de Dios – Obedecer a sus indicaciones – Adorar a Cristo, y ser así una comunidad, una Iglesia que es discípulo-misionero del Señor Jesús.
Vamos llegando a la Pascua y celebrar el Triduo Pascual del Señor Crucificado, Sepultado, Resucitado.
                                                                                                   
 
 
La Paz con ustedes.

miércoles, 19 de marzo de 2014

lectio 3 DCuaresm A

3  Domingo de Cuaresma, A.
Lectura Orante de la Palabra del Evangelio de San Juan 4, 5-42
 
Introducción: El día de hoy nos encontramos con un hermoso texto que merece más tiempo y atención. Es uno de los diálogos más largos y profundos del evangelio donde Jesús se revela progresivamente a una mujer en la narración; y a cada uno de nosotros como sus discípulos. Es bueno saber que hay otros dos diálogos largos en el evangelio de Juan: con Nicodemo y con el Ciego de nacimiento. En esta ocasión, el texto, cada uno lo buscará en la Biblia y ha de   leerlo varias veces y esto sea un medio de reflexión y la oportunidad de llegar a profundizarlo personalmente.
 
Lectura (Lectio): lee atentamente el texto cuantas veces sea necesario hasta identificar su estructura: personajes, verbos, lugares, relaciones entre ellos y el mensaje central.
En el relato, que hoy nos ocupa, Jesús nos va llevando progresivamente a descubrirlo, en diálogo cada vez más profundo, como lo hizo con la samaritana y, posteriormente con la gente de la ciudad.  De hecho se dan de modo notorio dos niveles de lenguaje: el de Jesús y, por otra parte, el de la samaritana y el de los discípulos. Jesús está cansado y sediento después de hacer, junto con sus discípulos, una larga caminata de regreso a su tierra. Hacia el mediodía hace un alto en el camino, toma la iniciativa y provoca un diálogo sereno y profundo con una mujer samaritana rompiendo barreras de separación religiosa (judíos y samaritanos) y cultural (el valor del hombre ante el valor de la mujer).  Todo se   desarrolla entre un hombre y una mujer con distintos tipos de sed en un momento en que el sol calcina, junto al brocal de un pozo con larga historia al que se acercan a beber gentes y animales. La mujer siempre recurría a este sitio sin poder apagar su sed y, al llegar aquel extraño, le da una agua que la apaga de modo definitivo y hasta le da la capacidad de convertirse en fuente. La sed de ambos es el arranque del diálogo que lleva a la auto revelación de Jesús y al reconocimiento de la samaritana al punto de convertirse en su testigo. El que comienza pidiendo agua termina dándola y la que se negaba a ofrecerla termina pidiéndola.  En ese diálogo Jesús pasa primero, de ser visto de un simple hombre judío, a ser tomado como un profeta y,  después, llega a ser tomado y reconocido como el Mesías, el Cristo. La mujer pasa de una actitud seca y cortante, a   una de apertura y de admiración y, finalmente, a una que posibilita la fe al invitar a sus paisanos a ver al hombre que puede ser el Cristo. Su testimonio e invitación hace salir a la gente de la ciudad para encaminarse al nuevo pozo de agua viva, a la fuente de vida eterna. Una vez que se acercan a Jesús y de invitarlo a quedarse con ellos se convencen, por sí mismos, de que "él es verdaderamente el Salvador del mundo".
 
Meditación (Meditatio): saca del texto aquello que Dios nos dice a todos y te dice a ti en tu propia realidad.
Esta vez el evangelista nos invita a dejar que Jesús se acerque al brocal, a la orilla de nuestra vida, para comenzar un diálogo personal y profundo con nosotros. Estamos invitados a dejar que nos cuestione y nos pregunte sobre nuestras vidas, tantas veces aceleradas y vacías, sedientas de todo e insatisfechas, en el fondo, con nada. Estamos invitados a dejar que pregunte sobre tantos amores que nos han dejado sedientos e insatisfechos: ideas, sentimientos, caprichos, frustraciones, rencores, mentiras, orgullos, 
vanidades, apariencias, individualismos, egoísmos; sobre todo sobre los falsos ídolos (maridos) que posiblemente hemos aceptado en nuestra vida y no hemos sabido reconocer al verdadero Dios; Aquel que sacia toda sed, (porque todos estos son nuestros maridos anteriores y el actual tampoco lo es)... Estamos invitados a encontrarnos con Él como el que sabe todo de nosotros, y nuestro Mesías, el que nos salva, y poder decirle con humildad y sin vergüenza: "Señor, dame de esa agua, para que no tenga más sed y no tenga que venir aquí a sacarla"; porque aquí en realidad no encuentro nada. Somos invitados a correr junto a nuestros seres queridos y conocidos para decirles: me he encontrado a quien conoce toda mi historia y mi vida,   y me ha hecho que me encontrara una fuente de agua que apaga definitivamente la sed de la vida. He decidido cambiar la fuente de mi agua, porque me ha encontrado el Mesías, el Salvador. Él ha venido a mí. Finalmente, estamos invitados a ser permanentes "adoradores del Padre en Espíritu y en verdad".
Así pues, si comenzamos aceptando nuestra sed, como la samaritana, haremos un camino guiados por Jesús en el que terminaremos proponiendo a los demás el agua nueva que hemos encontrado en su persona. Sólo reconociendo nuestra sed de Dios, de Jesús, de su Espíritu, podremos abandonar falsos ídolos (maridos), las fuentes y las aguas que nunca saciaron ni saciarán de verdad nuestra   sed.
 
Oración (Oratio): desde el texto y desde tu vida háblale y respóndele a Dios.
Señor, que lleguemos a tus fuentes y manantiales, cambia   nuestra agua, cambia nuestra vida, sacia nuestra sed. Señor, que tengamos sed de ti: somos como tierra reseca, agostada, sin agua. Señor como busca el venado los arroyos de agua viva, así nuestra alma te busque a ti, Dios mío.
Señor, nuestra alma tiene sed de ti, queremos ver tu rostro, déjanos ver tu rostro, ¿Cuándo llegaremos y veremos por fin tu rostro?
Señor, danos de esa agua que lleva a la Vida y conviértenos en fuente de agua que   brote hasta la vida eterna.
 
Contemplación (Contemplatio): hagamos silencio y en lo más hondo de nuestro corazón: adoremos, alabemos y bendigamos a Dios que nos habla y nos invita a cambiar   nuestra vida. Que en esta cuaresma nos volvamos más a Dios, nos acerquemos más a Él; hagamos el propósito de acercarnos más a Él, y que mejor con la confesión, y poder llegar así a la Pascua.
 
 
 
La Paz con ustedes.

miércoles, 12 de marzo de 2014

lectio 2 DCuaresm A

2 Domingo de Cuaresma, A.
 
Lectura Orante de la Palabra del Evangelio de San Mateo 17, 1-9
 
En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, el hermano de este, y los hizo subir a solas con él a un monte elevado. Ahí se transfiguró en su presencia: su rostro se puso resplandeciente como el sol y sus vestiduras se volvieron blancas como la nieve. De pronto aparecieron ante ellos Moisés y Elías conversando, con Jesús.
Entonces Pedro le dijo a Jesús: "Señor, ¡qué bueno sería quedarnos aquí! Sí quieres, haremos aquí tres chozas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías".
Cuando aún estaba hablando, una nube luminosa los cubrió y de ella salió una voz que decía: "Éste es mi Hijo muy amado, en quien tengo puestas mis complacencias; escúchenlo". Al oír esto, los discípulos cayeron rostro en tierra, llenos de un gran temor. Jesús se acercó a ellos, los tocó y les dijo: "Levántense y  no teman". Alzando entonces los ojos, ya no vieron a nadie más que a Jesús.
Mientras bajaban de la monte, Jesús les ordenó: "No le cuenten a nadie lo que han visto, hasta que el Hijo del hombre haya resucitado de entre los muertos".
Palabra del Señor.
Gloria ti, Señor Jesús.
LECTIO. Si el Evangelio del domingo anterior con las tentaciones de Jesús nos revelaba su humanidad y su grande libertad ante la voluntad de Dios; el de este domingo nos revela su divinidad.
El pasaje de la transfiguración proclama solemnemente la vocación mesiánica de Jesús. Y la montaña evoca la montaña del Sinaí. Con Jesús en el Tabor se encuentran dos hombres que fueron protagonistas en el monte Sinaí: Moisés que fue recibido en audiencia por Dios y Elías, que afianzó su vocación de profeta en el "monte de Dios". En el Sinaí tuvo lugar una "manifestación de Dios" y aquí en el Tabor se hace la "manifestación de Cristo". Se repiten los mismos elementos: la nube, la gloria, la voz divina, el estupor.
Moisés representa el testimonio de la ley en favor de Cristo. Elías es el campeón en la lucha contra la idolatría y de la restauración moral necesaria para el adecuado cumplimiento de la ley. En el Tabor, deja Jesús por un instante la forma de servidor  para translucir la forma de Dios.
La voz del Padre enseña tres verdades de capital importancia: que Jesús es el Hijo de Dios, que el Padre encuentra en Él sus complacencias y que es necesario escucharle.
El párrafo evangélico inicia  diciendo "seis días después" de la profesión de fe mesiánica de Pedro y donde se señala el primer anuncio de la pasión de Jesús, sucede el evento de la transfiguración.
Después de esto los discípulos están convencidos de que el camino de Jesús conduce a la cruz, como lo da a entender la reacción de Pedro, pero lo que no logran captar es el hecho de la que la cruz y la pasión estén relacionadas con la Gloria de Jesús. Por esto Jesús invita a los tres discípulos predilectos a seguirlo para asociarlos a un anticipo, fugaz, pero real de la gloria pascual.
 
MEDITATIO. La transfiguración es una súbita revelación de la gloria de la divinidad. No es un milagro, sino más bien, la momentánea interrupción de un milagro. El estado de la transfiguración hubiera sido el estado normal en Jesús, que es el esplendor de la gloria del Padre.
La transfiguración, la revelación de Dios en Cristo a los hombres. Como Moisés en el Sinaí, Cristo en el Tabor, Dios es el protagonista, Cristo es el Enviado que lleva adelante la Voluntad del Padre y los discípulos y el Pueblo son los destinatarios de la acción salvadora de Cristo.
El que los discípulos estuvieran compartiendo la vida y la misión con Jesús y lo fueran siguiendo, les hizo posible captar en un momento de intimidad la "Gloria" de Dios en Cristo y escuchar la voz de Dios; oyeron a Dios porque estaban con Jesús y porque habiéndole visto transfigurado, no cabían en sí de gozo. Seguir a Jesús día a día es el mejor indicador de escuchar la voz de Dios.
Jesús es la revelación más palpable del Padre, Jesús es el Hijo muy amado del Padre. Escucharle y obedecerle es la actitud del seguidor de Jesús.
 
ORATIO. Padre Bueno que en Jesús tu Hijo, nos has manifestado el gran amor que le tienes a las gentes, y especialmente al pecador. Porque te has revelado como Padre lleno de amor, y en Jesús que ha sido obediente, nos has manifestado tu presencia.
Gracias, Padre, porque quieres que lo escuchemos, porque en su persona y en su Palabra nos haces ver tu presencia y nos manifiesta tu voluntad; hoy te pedimos que alimentes nuestra fe en tu Palabra y que purifiques los ojos de nuestro corazón para poder contemplar los signos de tu gloria. Concédenos seguirte Jesús y vivir cerca de Ti.
 
CONTEMPLATIO. Medita, reza y agradece y contempla el misterio de la presencia de Dios en tu vida que día con día te manifiesta su amor y experimenta el gozo que siente tu corazón al saber que siguiendo a Jesús y escuchando su Palabra vas discerniendo su Voluntad.          
 
 
 
La Paz con ustedes.

jueves, 6 de marzo de 2014

lectio 1 DCuaresm A

1 Domingo de Cuaresma, A.
Lectura orante de la Palabra de Dios del Evangelio de San Mateo 4, 1-11
En aquel tiempo, Jesús fue conducido por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el demonio. Pasó cuarenta días y cuarenta noches sin comer y, al final, tuvo hambre. Entonces se le acercó el tentador y le dijo: "Si tú eres el Hijo de Dios, manda que estas piedras se conviertan en panes". Jesús le respondió: "Está escrito: No sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que sale de la boca de Dios".
Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa, lo puso en la parte más alta del templo y le dijo: "Si eres Hijo de Dios, échate para abajo, porque está escrito: Mandará a sus ángeles que te cuiden y ellos te tomarán en sus manos, para que no tropiece tu pie en piedra alguna". Jesús le contestó: "También está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios".
Luego lo llevó el diablo a un monte muy alto y desde ahí le hizo ver la grandeza de todos los reinos del mundo y le dijo: "Te daré todo esto, si te postras y me adoras". Pero Jesús le replicó: "Retírate, Satanás, porque está escrito: Adorarás al Señor, tu Dios, y a él solo servirás".
Entonces lo dejó el diablo y se acercaron los ángeles para servirle.
Palabra de Dios.
Gloria a ti, Señor Jesús.
LECTURA (Lectio): lo que dice la Palabra de Dios
El relato nos presenta a Jesús, al Espíritu, al Demonio (con diferentes nombres: Demonio, Tentador, Diablo, y Satanás) y los Ángeles. Jesús es conducido por el Espíritu al desierto para ser tentado por el Demonio, el cual tiene el mismo rostro de la serpiente tentadora, presentándolo como manipulador de la Escritura y esperanza humana, hábil y sutilísimo engañador, al que Jesús solamente es capaz de vencer y desenmascarar. Jesús pasó 40 días y 40 noches sin comer, y al final tuvo hambre. Después, en tres momentos nos presenta como Jesús es tentado por el Tentador, porque Jesús está siendo puesto a prueba. Y Jesús le responde con la Palabra de Dios. Finalmente lo dejó el Diablo y se acercaron los Ángeles para servirle.
MEDITACION (Meditatio): lo que dice a mi vida la Palabra de Dios.
Meditamos cómo el Espíritu permitió que Jesús fuera tentado por el Demonio. Esto fue algo real. Por el contexto de las tentaciones fue un ataque por parte del Demonio para saber si era el Hijo de Dios, el Mesías, a fin de desviarlo de su misión. Estas  tentaciones Jesús las fue teniendo a lo largo de su vida: "Manda que estas piedras se conviertan en panes" para hacerle caer en un tipo de mesianismo triunfalista, famoso; "échate para abajo, así mandará a sus Ángeles para que te cuiden y ellos te tomarán en sus manos" tener un mesías haciendo cosas extraordinarias 'milagrero'; y al llevarlo a lo alto del monte y ver la grandeza de los reinos le dice: "te daré todo esto, si te postras y me adoras" la tentación de un mesías que prescinde de Dios, de hacerlo a un lado, el signo del poder. Jesús responde a las tentaciones con la Palabra de Dios, la Confianza en Dios y el servir y adorar sólo a Dios.
ORACIÓN (Oratio): lo que digo a Dios inspirado por su Palabra y desde mi vida.
Señor, toda tu vida es dedicada al Padre y a proclamar su Reino; y toda tu vida es ejemplo para nosotros. Tú experimentaste, también, la tentación que te quería apartar del querer del Padre, la tentación de ser un mesías a la medida de los deseos humanos, totalmente alejado de Dios. Señor, que en toda tentación que quiera apartarnos de Dios y de su querer, sigamos tu ejemplo, apoyados en la Palabra de Dios, en la confianza al Padre para que sirvamos y adoremos sólo a Dios. Amén.
Contemplación (Contemplatio): hago silencio, alabo y adoro al Señor que se me ha mostrado en su Palabra. Decido algún propósito en lo personal, lo familiar, laboral, escolar y social.
Les saludo al iniciar el tiempo de la Cuaresma. Los fieles llevarán en su frente la Cruz de ceniza como testimonio público de fe. El miércoles de ceniza hace que la propia fe sea muy visible y pública: De una manera no ofensiva, pero también difícil de ignorar, el signo de nuestra fe se muestra en la oficina, en la escuela, en los camiones, autobuses, en las tiendas, calles y en nuestros barrios, y en nuestras familias. Queremos decir que la fe no sólo se encuentra en el templo sino que vive entre nosotros, en público, cada día.
"La Cuaresma, nos dice el Papa Francisco, es un tiempo fuerte en el que estamos llamados a vivir como elementos esenciales, una acción de gracias a Dios por el misterio de su amor crucificado, una fe auténtica, conversión y apertura de corazón a los hermanos. Comienza el itinerario cuaresmal de 40 días que nos conducirá al Triduo Pascual, memorial de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor, corazón, centro del misterio de nuestra salvación. La Cuaresma nos prepara a este momento tan importante. La Iglesia nos dirige dos importantes invitaciones: tomar conciencia más viva de la obra redentora de Cristo, y vivir con mayor empeño el propio bautismo. La Cuaresma nos llega en un momento providencial para cambiar; es un tiempo de conversión, de renovación personal y comunitaria".
También la Cuaresma es un desafío de 40 días, para leer los 4 Evangelios en 40 días.
Finalmente, les digo que les propongo como PENITENCIA COMUNITARIA para nuestra conversión personal nos debe llevar a Cristo y al deseo de ser mejores como Iglesia, como comunidad, así se nos pide en Aparecida; por eso esta penitencia comunitaria y es la siguiente: Ser amables, evitando la violencia; Vivir nuestra fe, organizándose y formando pequeñas comunidades de fe.
Santa Cuaresma para llegar a la alegría de la Pascua. Nacho, SDB
 
La Paz con ustedes.






miércoles, 5 de marzo de 2014

lectio 1 DCuaresm A

1 Domingo de Cuaresma, A.
Lectura orante de la Palabra de Dios del Evangelio de San Mateo 4, 1-11
En aquel tiempo, Jesús fue conducido por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el demonio. Pasó cuarenta días y cuarenta noches sin comer y, al final, tuvo hambre. Entonces se le acercó el tentador y le dijo: "Si tú eres el Hijo de Dios, manda que estas piedras se conviertan en panes". Jesús le respondió: "Está escrito: No sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que sale de la boca de Dios".
Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa, lo puso en la parte más alta del templo y le dijo: "Si eres Hijo de Dios, échate para abajo, porque está escrito: Mandará a sus ángeles que te cuiden y ellos te tomarán en sus manos, para que no tropiece tu pie en piedra alguna". Jesús le contestó: "También está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios".
Luego lo llevó el diablo a un monte muy alto y desde ahí le hizo ver la grandeza de todos los reinos del mundo y le dijo: "Te daré todo esto, si te postras y me adoras". Pero Jesús le replicó: "Retírate, Satanás, porque está escrito: Adorarás al Señor, tu Dios, y a él solo servirás".
Entonces lo dejó el diablo y se acercaron los ángeles para servirle.
Palabra de Dios.
Gloria a ti, Señor Jesús.
LECTURA (Lectio): lo que dice la Palabra de Dios
El relato nos presenta a Jesús, al Espíritu, al Demonio (con diferentes nombres: Demonio, Tentador, Diablo, y Satanás) y los Ángeles. Jesús es conducido por el Espíritu al desierto para ser tentado por el Demonio, el cual tiene el mismo rostro de la serpiente tentadora, presentándolo como manipulador de la Escritura y esperanza humana, hábil y sutilísimo engañador, al que Jesús solamente es capaz de vencer y desenmascarar. Jesús pasó 40 días y 40 noches sin comer, y al final tuvo hambre. Después, en tres momentos nos presenta como Jesús es tentado por el Tentador, porque Jesús está siendo puesto a prueba. Y Jesús le responde con la Palabra de Dios. Finalmente lo dejó el Diablo y se acercaron los Ángeles para servirle.
MEDITACION (Meditatio): lo que dice a mi vida la Palabra de Dios.
Meditamos cómo el Espíritu permitió que Jesús fuera tentado por el Demonio. Esto fue algo real. Por el contexto de las tentaciones fue un ataque por parte del Demonio para saber si era el Hijo de Dios, el Mesías, a fin de desviarlo de su misión. Estas  tentaciones Jesús las fue teniendo a lo largo de su vida: "Manda que estas piedras se conviertan en panes" para hacerle caer en un tipo de mesianismo triunfalista, famoso; "échate para abajo, así mandará a sus Ángeles para que te cuiden y ellos te tomarán en sus manos" tener un mesías haciendo cosas extraordinarias 'milagrero'; y al llevarlo a lo alto del monte y ver la grandeza de los reinos le dice: "te daré todo esto, si te postras y me adoras" la tentación de un mesías que prescinde de Dios, de hacerlo a un lado, el signo del poder. Jesús responde a las tentaciones con la Palabra de Dios, la Confianza en Dios y el servir y adorar sólo a Dios.
ORACIÓN (Oratio): lo que digo a Dios inspirado por su Palabra y desde mi vida.
Señor, toda tu vida es dedicada al Padre y a proclamar su Reino; y toda tu vida es ejemplo para nosotros. Tú experimentaste, también, la tentación que te quería apartar del querer del Padre, la tentación de ser un mesías a la medida de los deseos humanos, totalmente alejado de Dios. Señor, que en toda tentación que quiera apartarnos de Dios y de su querer, sigamos tu ejemplo, apoyados en la Palabra de Dios, en la confianza al Padre para que sirvamos y adoremos sólo a Dios. Amén.
Contemplación (Contemplatio): hago silencio, alabo y adoro al Señor que se me ha mostrado en su Palabra. Decido algún propósito en lo personal, lo familiar, laboral, escolar y social.
Les saludo al iniciar el tiempo de la Cuaresma. Los fieles llevarán en su frente la Cruz de ceniza como testimonio público de fe. El miércoles de ceniza hace que la propia fe sea muy visible y pública: De una manera no ofensiva, pero también difícil de ignorar, el signo de nuestra fe se muestra en la oficina, en la escuela, en los camiones, autobuses, en las tiendas, calles y en nuestros barrios, y en nuestras familias. Queremos decir que la fe no sólo se encuentra en el templo sino que vive entre nosotros, en público, cada día.
"La Cuaresma, nos dice el Papa Francisco, es un tiempo fuerte en el que estamos llamados a vivir como elementos esenciales, una acción de gracias a Dios por el misterio de su amor crucificado, una fe auténtica, conversión y apertura de corazón a los hermanos. Comienza el itinerario cuaresmal de 40 días que nos conducirá al Triduo Pascual, memorial de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor, corazón, centro del misterio de nuestra salvación. La Cuaresma nos prepara a este momento tan importante. La Iglesia nos dirige dos importantes invitaciones: tomar conciencia más viva de la obra redentora de Cristo, y vivir con mayor empeño el propio bautismo. La Cuaresma nos llega en un momento providencial para cambiar; es un tiempo de conversión, de renovación personal y comunitaria".
También la Cuaresma es un desafío de 40 días, para leer los 4 Evangelios en 40 días.
Finalmente, les digo que les propongo como PENITENCIA COMUNITARIA para nuestra conversión personal nos debe llevar a Cristo y al deseo de ser mejores como Iglesia, como comunidad, así se nos pide en Aparecida; por eso esta penitencia comunitaria y es la siguiente: Ser amables, evitando la violencia; Vivir nuestra fe, organizándose y formando pequeñas comunidades de fe.
Santa Cuaresma para llegar a la alegría de la Pascua. Nacho, SDB
 
La Paz con ustedes.

sábado, 1 de marzo de 2014

emergencia educativa y otros

Saludos
Nacho, SDB
 
La Paz con ustedes.