viernes, 31 de diciembre de 2010

Epifanía del Señor, A (2 enero 2011)

Texto a meditar y orar:
Mateo 2, 1-12

Jesús nació en Belén de Judá, en tiempos del rey Herodes. Unos magos de oriente, llegaron entonces a Jerusalén y preguntaron: “¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos surgir su estrella y hemos venido a adorarlo”.
Al enterarse de esto, el rey Herodes se sobresaltó y toda Jerusalén con él. Convocó entonces a los sumos sacerdotes y a los escribas del pueblo y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. Ellos le contestaron: “En Belén de Judá, porque así lo ha escrito el profeta: Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres en manera alguna la menor entre las ciudades ilustres de Judá, pues de ti saldrá un jefe, que será el pastor de mi pueblo, Israel”.
Entonces Herodes llamó en secreto a los magos, para que le precisarán el tiempo en que se les había aparecido la estrella y los mandó a Belén, diciéndoles: “Vayan a averiguar cuidadosamente qué hay de ese niño y, cuándo lo encuentren, avísenme para que yo también vaya a adorarlo”.
Después de oír al rey, los magos se pusieron en camino, y de pronto la estrella que habían visto surgir, comenzó a guiarlos, hasta que se detuvo encima de donde estaba el niño. Al ver de nuevo la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa y vieron
al niño con María, su madre, y postrándose, lo adoraron. Después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Advertidos durante el sueño de que no volvieran a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.

Lectura (Lectio): Busca leyendo (¿Qué te dice el texto en sí mismo) lee atentamente varias veces el texto evangélico y descubre todos los detalles, personajes, actitudes y relaciones.
En el episodio de los magos ve el evangelista un mensaje divino sobre el plan de salvación que abarca a todos los hombres y no solamente al pueblo escogido. Los magos son hombres de buena voluntad. Aceptan los signos de los tiempos cuando van siguiendo una señal que es la estrella y así llegan al conocimiento de la verdad que es Jesús y todo esto en oposición a Herodes y a los escribas que, poseyendo la revelación escrita, (las Escrituras), y sabiendo bien donde iba a nacer el Mesías, no le reconocen. Jesús nace en Belén en tiempos de Herodes; están claras las coordenadas de espacio y tiempo.
El Evangelio que siendo aún niño, Jesús se manifiesta públicamente como el Mesías esperado que cumple las promesas; y sin embargo sólo los lejanos se interesan por él y lo adoran, una vez que lo han identificado. Guiados por una estrella, unos extranjeros buscan al Señor sin saber bien donde encontrarle; en cambio los judíos que tienen las Escrituras y saben donde buscarle, ni lo intentan siquiera. Los magos que no podían encontrarse con ese rey y que ni siquiera era suyo, lo identificaron en el niño junto a María. Sin conocer las promesas ni las Escrituras, buscaron hasta encontrar una señal y no la dejaron hasta encontrarse con él.
En el relato el significado profundo de la estrella, como un signo y una clara señal de orientación y de discernimiento; la interpretación iluminadora de las Escrituras (Palabra de Dios), como criterio de revelación de la voluntad de Dios y el encuentro con Jesús niño en el portal de Belén que se da a través de María que ofrece a su Hijos para la adoración; tienen todos ellos un significado muy especial.

Meditación: (Meditatio) “…y encontrarás meditando”. (Qué te dice a Ti el texto). Reflexiona y profundiza la Palabra.
Al niño Jesús, el Hijo de María, el Salvador esperado, lo encontraron quienes se lanzaron en su búsqueda cargados de dones. Dios se hizo el encontradizo en Belén, de quien acude a Él ilusionado por poder darle algo de cuanto tiene; no es que Dios necesite de lo que podemos darle, es que nosotros, para encontrarlo, necesitamos poner a sus pies cuanto somos y cuanto de valor tenemos. Únicamente los generosos encuentran a Dios; esa es la magia que Dios espera descubrir en la vida del creyente. El Dios de Belén resulta adorable sólo para quien le busca para hacerle presente su amor y su entrega. El Dios de Belén resulta adorable, es decir que suscita la adoración, sólo por quien es capaz de descubrir las señales de su presencia en el mundo y lanzándose en su búsqueda sigue la luz, la estrella.
Y en Belén, Dios se dejó identificar no por quienes más creían saber sobre El sino por unos despistados que nada sabían de las Escrituras y lo único que hicieron fue preguntar en donde podría estar aquel a quien buscaban

Oración: (Oratio) “Llama orando” (¿Qué le digo yo a Dios).
Gracias, Padre Bueno por enviarnos a tu Hijo Jesús como el Salvador del mundo nacido en el portal de Belén. Nos sentimos muy agradecidos cuando descubrimos todas las muestras de amor que has tenido para cada uno de nosotros, especialmente cuando descubrimos que en las personas de los magos te has querido manifestar a todos los pueblos como su Salvador y la invitación que nos haces a adorarte. Queremos ser como esos magos que sepamos buscar la verdad en todas las cosas para poder encontrarte a Ti que eres la Verdad Suprema. Que sepamos ver las señales que Tú nos das en la creación y en la vida para así descubrirte a Ti presente en nuestro mundo; que sepamos como ellos preguntar, buscar y profundizar en la Palabra de Dios para encontrarte y así adorarte ofreciéndote lo que tenemos y somos.

Contemplación (Contemplatio): “…y se te abrirá por la contemplación”
En silencio, adora alaba a Dios, toma un propósito para tu vida personal que sea una pequeña forma de respuesta a la Palabra de Dios.

Celebremos con gratitud a Dios y alegría el fin del año y el inicio del 2011 y esta fiesta de la manifestación del Señor a todos los pueblos – Fiesta de Día de Reyes. Felicidades.


La Paz con ustedes.

sábado, 25 de diciembre de 2010

Domingo Infraoctava de Navidad - Sagrada Familia, A (26 diciembre 2010)

Lectura Orante de la Palabra de Dios.
Texto de San Mateo 2, 13-15, 19-23.

Después de que los magos partieron de Belén, el ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo: “Levántate, toma al niño y a su madre, y huye a Egipto. Quédate allá hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo”.
José se levantó y esa misma noche tomó al niño y a su madre y partió para Egipto, donde permaneció hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que dijo el Señor por medio del profeta: De Egipto llamé a mi Hijo.
Después de muerto Herodes, el ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo: “Levántate, toma al niño y su madre y regresa a la tierra de Israel, porque ya murieron los que intentaban quitarle la vida al niño”.
Se levantó José, tomó alniño y a su madre y regresó a tierra de Israel. Pero, habiendo oído que Arquéalo reinaba en Judea en lugar de su padre, Herodes, tuvo miedo de ir allá, y advertido en sueños, se retiró a Galilea y se fue a vivir en una población llamada Nazaret. Así se cumplió lo que habían dicho los profetas. Se le llamará nazareno.

LECTURA
El Evangelio nos dice que apenas nacido, Jesús corre peligro y está en peligro su familia. Belén, Egipto, Nazaret son las tres etapas de una infancia amenazada y de una familia perseguida; eran como refugiados políticos: aunque el niño está bajo protección divina, sus papás deben huir y conocer el destierro; el regreso de Egipto lo identificará como hijo de Dios. Contemplamos que tenerle como Hijo no hizo sino complicar la vida de sus papás terrenos. Los personajes que nos presenta el texto son principalmente José, la madre del niño, porque no cita su nombre, el niño, el ángel e dos ocasiones, a los magos, a Herodes, a Arquéalo. Es de notar en tres ocasiones cita en “sueños”. Y en dos ocasiones el cumplimiento de dicho por el Señor a los profetas.

MEDITACION.
Quiso de hecho ser hombre haciéndose familiar de unos hombres; y para hacerse hombre no puso Dios demasiadas condiciones: no nació rico, ni famoso, no fue deseado antes de nacer y fue perseguido apenas comenzó a vivir; pero a una cosa no renunció, a sentirse en familia desde el primer día en que empezó a ser hombre; para familiarizarse con el mundo de los hombre, con sus sentimientos y actuaciones, quiso vivir en familia. En su seno, como todos nosotros, conoció el pan y las lágrimas, el diario sacrificio y el cariño diario, las pocas y siempre cortas alegrías de la vida humana y sus inevitables renuncias: nuestro Dios nació hombre en Belén, de María Virgen, pero se hizo hombre en Nazaret, en el seno de su familia, custodiado por José; si para nacer Dios no necesitó más que de una virgen creyente, para hacerse todo un hombre tuvo que vivir largo tiempo como hijo, en familia.
La encarnación de Dios, su voluntad de hacérsenos semejante, hubiera quedado frustrada, Dios no hubiera sido, por así decirlo, de no haber encontrado una familia donde crecer y aprender, madurar y vivir como hombre; sí, debemos a Dios, y nunca acabaremos de darle gracias por ello, que nos haya querido tanto como hacérsenos un igual en Jesús de Nazaret, debemos a su familia, a María y a José, y tenemos la oportunidad de agradecérselo, que hayan acogido a Dios como un hijo y lo hayan educado a ser un hombre. Sin la familia de Nazaret Dios no hubiera podido llegar a ser Jesús, el Hijo de Dios con nosotros; la familia de Jesús fue hogar y escuela de humanidad para Dios.
Pues bien, no basta con admirar a Dios, que se buscó una familia, ni a esa familia, que supo hacer de Dios todo un hombre; para celebrar nuestra fiesta tendremos que ver también nuestra familia, por ejemplo una pregunta: ¿cómo explicar que nuestras familias cristianas, que celebran la encarnación del Señor todos los años, no se vuelvan más humanas, más entrañables, más cariñosas con sus miembros?
Es verdad: hacer mejor vida familiar y familiarizarse más con nuestro Dios resulta particularmente difícil. Vivimos una sociedad que está jugando a diario, y cada vez con más eficacia, con la familia, con nuestras familias: se hacen héroes de quienes rompen más fácilmente con su vida de familia o se alaba la supuesta madurez de quien se niega a responsabilizarse de las personas que ama; se evita la paternidad cada vez mejor y uno se desentiende cada vez más de los propios hijos (este sería uno de los problemas de la clonación); los padres suelen hoy acusar a los hijos de incomprensión y les pagan con mayores incomprensiones; se desentienden los hijos de sus padres porque no tienen tiempo ya quienes les dieron la vida o sólo porque han llegado a ancianos.

ORACION.
Gracias, Padre, Bueno, porque en tu Hijo Jesús, nos has manifestado que eres un Dios que requiere de cuidados, dado que puede perdérsenos tu Hijo en cualquier momento y lugar. Tu Palabra, me invita a dialogar contigo sobre lo que me lleva a perder de vista a tu Hijo o sobre lo que le lleva a Él a esconderse de mi vida y huir de ella. Me descubro compañero de María en la búsqueda afanosa de Dios y en la angustia por haberlo perdido. Es una sorpresa agradable, y como tal la siento. Y por lo mismo, agradezco a María el haber pasado por esta situación y ser la Maestra en la búsqueda y en el hallazgo de Dios. Me doy cuenta de que quien pierde a Dios no lo recupera idéntico a como lo tenía antes. Doy gracias a Dios por ello: bien valió la pena tu extravío, Señor, tras encontrarte, te recupero como hijo de Dios. Me quedo admirado y agradecido con la forma de proceder del Padre, no siempre comprensible pero siempre estupenda y realizada por amor a nosotros.

CONTEMPLACIÓN.
A María y a José no les fue fácil ser familia de Dios, pero se mantuvieron unidos custodiando a su Hijo y no perdieron nunca a su Dios.
Pongamos hoy en manos de nuestro Dios, hijo de una familia de Nazaret, a los nuestros y pongámonos nosotros a defender lo que más queremos: la familia que Dios nos ha dado. Una familia mejor hace también nuestra Iglesia, una familia de Dios más santa. Es así como se celebra en creyente la Navidad.

Felicidades Papás, Mamás, hijas e hijos.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Natividad del Señor, A (25 diciembre 2010)

Misa de medianoche (de Gallo).
Texto Evangelio de 
Lucas 2, 1-14.

Por aquellos días, se promulgó un edicto de César Augusto, que ordenaba un censo de todo el imperio. Este primer censo se hizo cuando Quirino era gobernador de Siria. Todos iban a empadronarse, cada uno en su propia ciudad; así es que también José, perteneciente a la casa y familia de David, se dirigió desde la ciudad de Nazaret, en Galilea, a la ciudad de David, llamada Belén, para empadronarse, juntamente con María, su esposa, que estaba encinta.
Mientras estaban ahí, le llegó a María el tiempo de dar a luz y tuvo a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y le recostó en un pesebre, porque no hubo lugar para ellos en la posada.
En aquella región había unos pastores que pasaban la noche en el campo, vigilando por turno sus rebaños. Un ángel del Señor se les apareció y la gloria de Dios los envolvió con su luz y se llenaron de temor. El ángel les dijo: “No teman. Les traigo una buena noticia, que causará gran alegría a todo el pueblo; hoy les ha nacido, en la ciudad de David, un salvador, que es el Mesías, el Señor. Esto les servirá de señal: encontrarán al niño envuelto en pañales y recostado en un pesebre”.
De pronto se le unió al ángel una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios diciendo: “¡Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad!”

Lectura (Lectio): lee varias veces el texto y distingue sus personajes, estructura, verbos y relaciones principales entre ellos para saber qué dice el texto en sí mismo.
Este relato del Evangelio de Lucas nos presenta unos datos históricos y otros datos teológicos. Históricos: el edicto de César Augusto, a Quirino gobernador de Siria y del empadronamiento o censo; teológicos: la ciudad de Belén, de la familia de David, el nacimiento del Señor, el Hoy de ese Nacimiento y los Ángeles. Fueron a su propia ciudad, José, de la familia de David, y María, su esposa que estaba esperando un Hijo; nos dice también, que a María le llegó el tiempo de dar a luz porque no hubo lugar para ellos en la posada; lo tuvo, lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre. Otra escena es la anunciación a los pastores a los que se les pareció un ángel del Señor y les anuncia el nacimiento del Mesías, del Salvador, en la ciudad de David, que lo encontrarán envuelto en pañales y recostado en un pesebre: Por último, la escena de la multitud del ejército celestial alabando a Dios, diciendo: ¡Gloria a Dios en el cielo y en la tierra Paz a los hombres de buena voluntad!

Meditaciòn (Meditatio): trata de aplicar ahora el texto a tu vida, trata de sacar lo que te dice a ti, a tu familia, a la comunidad eclesial en la actualidad.
La sencillez del relato del nacimiento del Mesías y los muchos signos que rodearon a su Nacimiento. El como Dios se mostraba a través de hechos humanos, y hechos divinos. La Escrituras ya decían que se mostraría en un pesebre y en pañales, así como el lugar donde tenía que nacer el Mesías, Belén, y así se presentaría al Pueblo; Jesús hacía el primer recorrido de Galilea (Nazaret) a Jerusalén (Belén) según s. Lucas. Meditamos la pobreza material del nacimiento de Dios; nos presenta muchos contrastes. Hoy nace el Salvador. Y nace en la medida que encuentra personas dispuestas a recibirlo. Meditamos también, como van todos hacia el Salvador: José y María, los pastores. Meditamos el Reino de un Pobre para los pobres y dentro de esos pobres, los de buena voluntad que aceptan al Salvador.

Oración (Oratio): respóndele al Señor, háblale desde su palabra y desde tu vida.
Señor, en esta noche que vienes a nosotros, porque eres Dios con nosotros, el Emmanuel, hemos escuchado: “Les traigo una Buena Noticia que causará gran alegría a todo el pueblo: Hoy les ha nacido, en la ciudad de David, un Salvador, que es el Mesías, el Señor. Esto les servirá de señal: encontrarán al niño envuelto en pañales y recostado en un pesebre”. Gracias, Señor, porque viniste a la pequeñez de nuestra nada. Te adoramos, oh Niño, Dios con nosotros. Queremos proclamar que el Señor viene a nosotros, y juntamente con los ángeles de Dios, queremos ser esa gente de buena voluntad, queremos ser esos pastores que fueron a Belén para adorarte y encontrarte envuelto en pañales y recostado en un pesebre, con María y José. Gracias, Señor, que has unido el cielo y la tierra, lo humano con lo divino, la nueva creación. Has llenado de paz nuestra tierra y nuestros mundos. Venimos a adorarte, oh Niño, Hijo de Dios. Gracias porque nos hemos encontrado Salvados.

Contemplación: haz silencio, déjate consolar y amar por el Señor, y toma alguna decisión para ponerlo al centro de tu vida cotidiana. Que tu ser sea un Belén, donde nace Jesús.

Feliz Navidad para toda la Familia.

Nació en Belén que significa “casa de pan”. Fue colocado en el pesebre, lugar donde se colocan los alimentos… Jesús es el alimento de la humanidad. El es el Pan de Vida. Jesús vino para que tuviéramos Vida y Vida en abundancia.

Feliz Navidad. Nacho, SDB.

jueves, 16 de diciembre de 2010

4° domingo Adviento, A (19 diciembre 2010)

Texto a meditar y a orar: 
Mateo 1, 18-24.

Cristo vino al mundo de la siguiente manera: Estando María, su madre, desposada con José, y antes de que vivieran juntos, sucedió que ella, por obra del Espíritu Santo, estaba esperando un hijo. José, su esposo, que era hombre justo, no queriendo ponerla en evidencia, pensó dejarla en secreto.
Mientras pensaba en estas cosas, un ángel del Señor le dijo en sueños: “José, hijo de David, no dudes en recibir en tu casa a María, tu esposa, porque ella ha concebido por obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados”.
Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que había dicho el Señor por boca del profeta Isaías: He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, a quien pondrán el nombre de Emmanuel, que quiere decir Dios-con-nosotros.
Cuando José despertó de aquel sueño, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y recibió a su esposa.

LECTURA.
El relato está centrado en José por el anuncio del nacimiento de Jesús; narra la perplejidad de José ante la maternidad virginal de su mujer y la aceptación de la intervención de Dios en ella. El evangelista afirma que Jesús procede de Dios a través de la acción misteriosa del Espíritu en María, y que la vinculación de Jesús con Israel es sólo legal, pues acontece a través de la paternidad de José.
La decisión de Dios de entrar en la historia humana interfiere en la vida de los hombres, así lo hizo con José y con María. El anuncio del nacimiento de Jesús fue una sorpresa para quien iba a hacer de Padre, la maternidad de María le puso en un grave aprieto; sin embargo, que Dios le explicara a José la situación y le descubriera el porvenir del niño no le hizo más fácil su aceptación; tuvo que resignarse apadrinar un hijo que él no había engendrado.
Antes de convivir con María, José tuvo que decidir, si aceptando a María ya madre, aceptaba la intromisión de Dios en su vida íntima y la aniquilación de sus proyectos más personales, José tuvo que descubrir y saber que con el nacimiento de Jesús se cumplía la profecía antigua y terminaba la espera del salvador prometido; pero esto no le ahorró tener que sacrificar su sueño mejor; para ser guardián de la familia de Dios, tuvo que renunciar a ser padre; por tener que hacer de padre del hijo de Dios, no pudo hacer de esposo.
José y María fueron, sin duda, quienes más alto precio tuvieron que pagar por hacer posible la encarnación de Dios. Por llevar adelante Dios sus planes, desbarató los planes de esta joven pareja y los invitó a una vida de obediencia.

MEDITACIÓN. 
Próxima la navidad, el motivo de nuestra fiesta y la razón de nuestra alegría es celebrar la decisión de Dios de hacerse uno como nosotros y estar entre nosotros. Esto demuestra lo mucho que Dios nos ha querido. Pero la alegría y la confianza en este Dios no quita ni ahorra el tener que pagar un precio, el de la obediencia a Dios y el cambio de nuestros planes y la aceptación de su voluntad como fue el caso de María y de José. La intervención de Dios en la historia significó la anulación de los planes personales y de los sueños en la vida de José, la intromisión en su vida íntima; José fue secuestrado en vida por Dios, y lo aceptó siendo obediente.
La historia de José, es la historia del creyente en Dios y en sus planes de salvación; cuando Dios se acerca al hombre o a la mujer, nunca llega en vano ni en balde; la encarnación de Dios fue posible no sólo porque Dios quiso ser hombre, sino también porque se encontró con hombres que obedeciéndole le dejaron ser Dios y llevar sus planes y les supusiera la renuncia de los propios proyectos y la forma de vida con la que tanto habían soñado. Prestar la propia vida para que Dios se encarne en el mundo, es la historia de María y José y es la historia del creyente; renunciar a los propios planes y a los propios hijos, a su presente y a su futuro para ponerse totalmente a disposición de Dios esa es la obediencia del creyente como la María y José.

ORACIÓN.
Gracias, Padre Bueno, porque tu voluntad ha sido tan grande y tan amorosa para con nosotros, que has querido estar en medio de nosotros y encarnarte en la persona de tu Hijo Jesús. Sí, esa ha sido desde siempre tu voluntad; nosotros estamos agradecidos contigo, Padre, porque sigues viendo a nuestro mundo con ilusiones y con alegría de salvación a pesar de nuestras cortas y distorsionadas visiones de ella; esto nos hace comprender que tu amor y tu deseo de salvación es lo que le da sentido a la vida y a nuestras vidas.
Gracias, porque has entrado en nuestra historia y te has valido de personas que obedeciendo a tu voluntad y renunciando a sus planes de realización personal, supieron descubrir cuál era tu voluntad y dar su aceptación a tus planes. Así fue en María y en José. Gracias, Padre, porque por ellos y en su obediencia nos has señalado el camino de seguimiento; porque mediante ellos y su libre generosidad, ha sido posible tu intervención en la historia de las personas. Gracias, porque sigues necesitando de personas, hombre, mujeres, jóvenes, niños, para llevar adelante tus planes y sigues pidiendo obediencia a tu voluntad.

CONTEMPLACIÓN.
Te invito para que en estos días, antes de la fiesta de Navidad, tengas unos momentos de silencio y postrándote ante Dios lo adores y después también le agradezcas que haya querido encarnarse y ser nuestro Salvador. Contempla, medita, reflexiona y deja que Dios lleve adelante sus planes en tu persona como lo hizo con María y José.

Feliz Navidad.


La Paz con ustedes.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Solemnidad de Nuestra Señora de Guadalupe (12 diciembre 2010)

Texto a meditar y orar:
Lucas 1, 39-48

En aquellos días, María se encaminó presurosa a un pueblo de las montañas de Judea y entrando en casa de Zacarías, saludo a Isabel. En cuanto ésta oyó el saludo de María, la criatura saltó en su seno.
Entonces Isabel quedó llena del Espíritu Santo y, levantando la voz, exclamó: “¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a verme? Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno. Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor” Entonces dijo María: “Mi alma glorifica al Señor y mi espíritu se llena de júbilo en Dios, mi salvador, porque puso sus ojos en la humildad de su esclava”. 

Lectura (Lectio): Busca leyendo (¿Qué te dice el texto en sí mismo) lee atentamente varias veces el texto evangélico y descubre todos los detalles, personajes,  actitudes y relaciones.
Después de haber recibido el anuncio del Ángel Gabriel y después de haber concebido en su seno al Hijo de Dios, María siente la necesidad de ir en ayuda de su parienta. El motivo por el cual María, encinta, visita a su prima Isabel, está dicho en el relato de la Anunciación, cuando el Ángel Gabriel le anuncia que va a ser la Madre de Dios y le señala que el signo en el cual podrá verificar la verdad de su explicación  será que Isabel, la que llamaban estéril, está ya esperando un niño y se encuentra en el sexto mes.  Es por eso que va en busca de su prima y se encuentran María e Isabel; ambas son destinatarias de la no fecundidad, una porque es estéril y grande de edad y la otra porque es virgen;  sin embargo ambas se encuentran encinta, aunque sea por diverso modo – una por el contributo del marido y la otra por la gracia del Espíritu Santo. También María acude a Isabel con Jesús en su vientre: “encarnado en su seno por obra del Espíritu Santo”. Cuando Isabel oye el saludo de María, Ella queda llena del Espíritu Santo también y reconoce y proclama por primera vez que María es la Madre del Señor.
En el diálogo entre las dos mujeres, Isabel reconoce la fe de María y le dice: “Bienaventurada Tú que has creído en las palabras del Señor”. En la fe y confianza de María en Dios, se encuentra su grandeza; fe en la palabra que Dios le ha dirigido; fe en creer que en Dios todo es posible; fe en la certeza de las promesas de Dios. Y cuando descubre lo que Dios ha hecho, proclama y canta, en su humildad, el grande cántico de alabanza: “Mi alma glorifica al Señor porque ha mirado la humildad de su sierva…”

Meditación: (Meditatio) “…y encontrarás meditando”. (Qué te dice a Ti el texto). Reflexiona y profundiza la Palabra.
Cuando supo que esperaba a Dios, se puso en camino de quien la necesitaba; María nos enseña la forma auténtica de esperar a Dios; acercarse de quien necesita ayuda y ponerse a su disposición es el modo mariano de preparar la navidad.
El elogio dirigido por Isabel a María nos lleva a reflexionar, en este tiempo de espera, sobre nuestra fe. María está totalmente segura de que Dios quiere y sabe ser fiel  a la palabra dada. Creyendo, ha comenzado a constatar cómo Dios es fiel en realizar su promesa. La fe de María se manifiesta también en el hecho de ir a visitar a Isabel; un viaje inspirado por la premura de su prima que necesita ayuda pero también un viaje para ir  a contemplar lo que Dios está haciendo en los otros. María e Isabel saben dialogar sobre lo que Dios hace en ellas. Ninguna de las dos habla de sí misma, sino de la otra, o de lo que Dios ha hecho.
La fe de María es la fe de los “pobres del Señor”, es decir de las personas humildes y sencillas que confían en Dios sabiendo reconocer su obra.

Oración: (Oratio) “Llama orando” (¿Qué le digo yo a Dios).    
Gracias, Padre bueno, porque preparándonos a la celebración de la venida de tu Hijo Jesús, tu Palabra centra nuestra atención en María, la madre de Jesús
Gracias, Padre porque encontraste en María una persona que se puso a tu servicio y que creyó en lo que le prometías. Porque por la fe, María concibió a Jesús primero en su corazón y después en su vientre. Y así nos ha mostrado cuál es la actitud del creyente delante de Ti.      
Y es que María apenas se descubrió que la llamabas a ser la Madre de tu Hijo, no supo quedarse con los brazos cruzados, esperando su nacimiento, sino que se puso en camino para ponerse al servicio de quien la necesitaba. Preparando así la venida del Salvador, María se puso al servicio de quien tenía más necesidad que ella y parece que esta es la forma auténtica de esperar a Dios en este tiempo de Adviento.
Gracias, Padre, porque la presencia del Espíritu Santo que impulsó a Isabel a proclamar Bienaventurada a María y a descubrir las maravillas que Tú has hecho en nuestra historia es la misma presencia del Espíritu que ahora me hace decir que Jesús, tu Hijo, que viene al mundo “es el Señor”.

Contemplación (Contemplatio): “…y se te abrirá por la contemplación”
En silencio, adora a Dios, alábalo y bendícelo y toma un propósito para tu vida personal y familiar que sea una pequeña forma de respuesta a la Palabra de Dios

Celebremos con alegría esta fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe, Reina de México y Patrona de toda América. Felicidades.           
P. Cleo sdb

La Paz con ustedes.

jueves, 2 de diciembre de 2010

2° domingo Adviento, A (5 diciembre 2010)

Texto a orar y meditar: 
Mateo 3, 1-12.

En aquel tiempo, comenzó Juan el Bautista a predicar en el desierto de Judea, diciendo: “Conviértanse, porque ya está cerca el Reino de los cielos”. Juan es aquel de quien el profeta Isaías hablaba, cuando dijo: Una voz clama en el desierto: Preparen el camino del Señor, enderecen sus senderos.
Juan usaba una túnica de pelo de camello, ceñida con un cinturón de cuero, y se alimentaba de saltamontes y de miel silvestre. Acudían a oírlo los habitantes de Jerusalén, de toda Judea y de toda la región cercana al Jordán; confesaban sus pecados y él los bautizaba en el río.
Al ver que muchos fariseos y saduceos iban a que los bautizara, les dijo: “Raza de víboras, ¿quién les ha dicho que podrán escapar al castigo que les aguarda? Hagan ver con obras su arrepentimiento y no se hagan ilusiones pensando que tienen por padre a Abraham, porque yo les aseguro que hasta de estas piedras puede Dios sacar hijos de Abraham. Ya el hacha está puesta a la raíz de los árboles, y todo árbol que no de fruto, será cortado y arrojado al fuego.
Yo los bautizo con agua, en señal de que ustedes se han convertido; pero el que viene después de mí, es más fuerte que yo, y yo ni siquiera soy digno de quitarle las sandalias. Él los bautizará en el Espíritu Santo y su fuego. Él tiene el bieldo en su mano para separar el trigo de la paja. Guardará el trigo en su granero y quemará la paja en un fuego que no extingue”.

Lectura (Lectio): lee varias veces el texto y distingue sus personajes, estructura, verbos y relaciones principales entre ellos para saber qué dice el texto en sí mismo.
Nos presenta a Juan Bautista, cómo vestía y de qué se alimentaba; que acudían a él de todas partes y les anunciaba que viene alguien que les bautizará en el Espíritu Santo y su fuego. La escena se desarrolla en el desierto de Judea. Están estos personajes: Juan el bautista, habitantes de Jerusalén, Judea, de la región cercana al Jordán, muchos fariseos y saduceos. Predicaba este mensaje: “conviértanse, porque el reino de los Cielos esta cerca” y acudían a él para confesar sus pecados y él les bautizaba en el río. A los fariseos y saduceos les decía “raza de víboras, ¿quién les ha dicho que podrán escapar al castigo que les aguarda…” Y les anunciaba que si él bautiza con agua viene alguien que bautizará en el Espíritu Santo y su fuego. Así se cumple lo que decía Isaías: “Una voz que calma en el desierto: preparen el camino del Señor, enderecen sus senderos”

Meditaciòn (Meditatio): trata de aplicar ahora el texto a tu vida, trata de sacar lo que te dice a ti, a tu familia, a la comunidad eclesial en la actualidad.
Meditar en este Domingo sobre Juan el Bautista, tanto sobre su persona, como sobre su mensaje y lo que significa. Juan es aquel que da testimonio de su misión y de su entrega; el cómo vestía y de qué se alimentaba y dónde vivía. Su mensaje es de preparación y conversión porque el Reino de Dios está cerca y es la voz en el desierto: “Preparen el camino del Señor, enderecen sus senderos”. Porque “el que viene detrás de mí es más fuerte que yo, y yo ni siquiera soy digno de quitarle las sandalias. El los bautizará en el Espíritu Santo y su fuego. El separará el trigo de la paja y guardará el trigo y quemará la paja”. Juan Bautista, “es el más grande de los nacidos de mujer” y cumple su misión de ser el “Precursor”, preparando un Pueblo bien dispuesto para su llegada.

Oración (Oratio): respóndele al Señor, háblale desde su palabra y desde tu vida.
Señor, que seamos también parte de ese pueblo bien dispuesto para recibirte; que esta predicación de Juan Bautista disponga nuestro corazón y nuestro ser, enderece nuestros senderos, motive en obras para arrepentimiento, y así, lleguemos a ser trigo y no paja. Señor, ya que hemos sido desde nuestro bautismo, bautizados en el Espíritu Santo y su fuego, que viviendo este tiempo de adviento y al esperar tu venida, nos impulse a anunciar y procurar con todo nuestro ser, el Reino de los Cielos.

Contemplación: haz silencio, déjate consolar y amar por el Señor, y toma alguna decisión para ponerlo al centro de tu vida cotidiana.

Feliz Domingo. En esta semana al celebrar a de la Madre de Dios, como Inmaculada Concepción y Santa María de Guadalupe, nos ayude a preparar la venida del Salvador en Navidad.

El Señor les bendiga: Nacho, SDB.

La Paz con ustedes.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

1er. domingo Adviento, A (28 noviembre 2010)

Premisa
Este domingo comenzamos el nuevo año litúrgico y que no coincide con el año civil. El evangelio que nos presentará a Jesús y con el cual lo iremos conociendo y siguiendo todo el ciclo litúrgico, en este nuevo ciclo “A”, será el de San Mateo.
Comenzamos, además, con el tiempo de ADVIENTO, que quiere decir “venida”, para nosotros, en dos sentidos: la primera venida del Salvador en su Encarnación, y la segunda, que es la venida que esperamos de modo decidido, comprometido, alegre y confiado y la llamamos PARUSIA. Así, pues, todo nos invita a prepararnos a la memoria de lo que pasó en la Encarnación del Hijo de Dios y, sobre todo, a gritarle con toda la Iglesia, ¡Ven, Señor Jesús! y a caminar a su encuentro.

Texto a orar y meditar: Mateo 24, 37-44

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Así como sucedió en tiempos de Noé, así también sucederá cuando venga el Hijo del hombre. Antes del diluvio, la gente comía, bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca. Y cuando menos lo esperaban, sobrevino el diluvio y se llevó a todos. Lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre. Entonces, de dos hombres que estén en el campo, uno será llevado y el otro será dejado; de dos mujeres que estén juntas moliendo trigo, una será tomada y la otra dejada.
Velen, pues, y estén preparados, porque no saben qué día va a venir su Señor. Tengan por cierto que si un padre de familia supiera a qué hora va a venir el ladrón, estaría vigilando y no dejaría que se le metiera por un boquete en su casa. También ustedes estén preparados, porque a la hora que menos lo piensen, vendrá el Hijo del hombre”.

Lectura (Lectio): lee varias veces el texto y distingue sus personajes, estructura, verbos y relaciones principales entre ellos para saber qué dice el texto en sí mismo.  
En el evangelio de hoy Jesús tiene como interlocutores a sus discípulos y les habla de la próxima y segura venida del Hijo del Hombre. Sabemos que de ese modo él se autonombraba delante de sus discípulos. Además encontramos otro título: Señor. Este segundo título es el que las primeras comunidades le daban después de la resurrección. El es el Kirios y salvador esperado (quiere decir Señor en griego), ya no es el sufriente sino el triunfante y juez del universo esperado de modo inminente por todas las comunidades cristianas, entre ellas la de San Mateo. Jesús utiliza dos hechos para hacer notar la venida del Hijo del Hombre y Señor. Una que hace alusión al Diluvio, a Noé, tomada del Antiguo Testamento y presente en la fe de sus contemporáneos. Otra hace alusión a la vida cotidiana: la sorprendente e inesperada llegada de los ladrones. Por el uso de ambos hechos Jesús nos deja ver que dicha venida acontecerá, sin saber día y hora, dentro de la vida cotidiana, cuando uno menos se lo espera y cuando la rutina se ha convertido en ley que parece no será interrumpida ni sorprendida por nada ni nadie. De ahí que nos llame la atención y nos invite a velar y a estar preparados dado que no sabemos cuándo llegue nuestro Señor y Salvador. Si no estamos despiertos, si no estamos preparados y atentos perderemos su presencia y su venida, la misma salvación.

Meditaciòn (Meditatio): trata de aplicar ahora el texto a tu vida, trata de sacar lo que te dice a ti, a tu familia, a la comunidad eclesial en la actualidad. 
La comunidad cristiana y cada uno de nosotros dentro de ella somos interpelados por Jesús, sea por su mensaje como por la certeza o incertidumbre que provoque en nosotros su segunda venida. Así pues, su Parusía (quiere decir segunda venida gloriosa), pide determinadas actitudes. Lo más cierto es que va a suceder y que desconocemos el día y la hora, como él mismo nos lo ha dicho, y eso no es para provocar desconcierto, ni angustia, ni indiferencia o dejadez. Más bien es para fortalecer nuestra fe, nuestra esperanza y nuestra caridad como modos y actitudes de vivir y caminar a su encuentro. Lejos de quedarnos pasivos, somos invitados a crecer en relación con él, una relación hecha de alegría y decisión por ir a su encuentro dado que él ya viene hacia nosotros. Él nos invita a velar y estar preparados. Ojalá que adormecedores como la rutina, la vida cómoda y la desilusión no debiliten nuestra vigilia y el deseo de su venida. Ojalá que el hedonismo, el individualismo y el relativismo sean superados en nuestra preparación a su venida por el gozo auténtico de la vida, la solidaridad y la seguridad de que no hay otro Señor y Salvador fuera de él.

Oración (Oratio): respóndele al Señor, háblale desde su palabra y desde tu vida.  
Señor Jesús, ¿Cómo no desearte?, ¿Cómo no esperarte?, ¿Cómo no ir a tu encuentro si sabemos que no hay otro Salvador fuera de ti? Con las palabras del apóstol Pedro te decimos: Señor, ¿A quién iremos, si sólo tú tienes palabras de vida eterna? Señor Jesús: ¡Ven, te esperamos!, la esperanza en ti ilumina y da sentido a nuestras vidas. Esperarte a ti es darle iniciativa y alegría a nuestras vidas. Sólo esperándote a ti podremos sobrellevar situaciones difíciles y hasta incomprensibles de nuestras vidas. Señor Jesús, caminamos y corremos hacia a ti porque estamos seguros que tú vienes como Salvador y lleno de Amor hacia nosotros.

Contemplación: haz silencio, déjate consolar y amar por el Señor, y toma alguna decisión para ponerlo al centro de tu vida cotidiana.

Feliz comienzo del ADVIENTO que nos prepara a la Navidad.
Nacho, SDB.

La Paz con ustedes.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo (21 noviembre 2010)

Texto del Evangelio a meditar y orar:
Lucas 23, 35-43


Cuando Jesús estaba ya crucificado, las autoridades le hacían muecas, diciendo: “A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el elegido”.
También los soldados se burlaban de Jesús, y acercándose a él, le ofrecían vinagre y le decían: “Si tú eres el rey de los judíos, sálvate a ti mismo”. Había, en efecto, sobre la cruz, un letrero en griego, latín y hebreo, que decía: “Este es el rey de los judíos”.
Uno de los malhechores crucificados insultaba a Jesús, diciéndole: “Si tú eres el Mesías, sálvate a ti mismo y a nosotros”. Pero el otro le reclamaba, indignado: “¿Ni siquiera temes tú a Dios estando en el mismo suplicio? Nosotros justamente recibimos el pago de lo que hicimos. Pero éste ningún mal ha hecho”. Y le decía a Jesús: “Señor, cuando llegues a tu Reino, acuérdate de mí”. Jesús le respondió: “Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso”.

Lectura (Lectio): Busca leyendo (¿Qué te dice el texto en sí mismo) lee atentamente varias veces el texto evangélico y descubre todos los detalles, personajes, actitudes y relaciones.
Con la celebración de la realeza de Cristo finaliza la Iglesia el año cristiano. Hoy la Iglesia proclama que Cristo es nuestro Rey, porque Dios lo ha hecho Señor de la Vida y de las vidas de las gentes. Las tres lecturas de hoy, cada una a su modo, nos ubican en la persona de Cristo como centro de la historia, Rey universal y la forma en que expresa su forma de reinar en el mundo.
En el Evangelio, se insiste en la realeza de Jesús y en la salvación que viene a traernos. Y así el relato habla de la ironía con la cual las autoridades primero, seguidas por los soldados y finalmente por uno de los criminales provocan a Jesús y retan a hacer palpable y a manifestar la verdad de su título de Rey de los Judíos cuando bajando de la cruz, se salve.
Junto con Jesús, el relato del Evangelio, habla que fue el “buen ladrón”, el que alcanza una respuesta de Jesús, se encuentra unido al Él en el sufrimiento y encontró un lugar en su reino, cuando le pide que se acuerde de él cuando esté en su reino y reconoce que Jesús le puede llevar a gozar de ése reino y de ése poder salvífico que para los demás había servido de risa y de mofa. El buen ladrón reconoce en Jesús y en su muerte en la cruz una esperanza de salvación para él.
Y el cuadro culmina cuando Jesús proclama: “Hoy estarás conmigo en el paraíso”; la salvación ha iniciado con la entrega de Jesús y su vida en la cruz. El reino de Dios ya ha iniciado.

Meditación: (Meditatio) “…y encontrarás meditando”. (Qué te dice a Ti el texto). Reflexiona y profundiza la Palabra.
Que Cristo sea nuestro Rey se lo debemos al amor que Dios nos tiene. Y Dios nos quiere súbditos de un solo Señor, es Cristo y es el mismo que fue crucificado. La cruz es el lugar desde donde Cristo se manifiesta como rey y manifiesta el poder de su reinado.
Declararse súbdito de Cristo Rey impone al creyente la servidumbre de la cruz. Si Jesús ha sido investido como rey mediante su pasión y la muerte en cruz, ninguno puede ilusionarse con entrar a su reino si no hace propio el camino real por él recorrido.
No es la cruz, sino Cristo crucificado la meta de la vida del creyente; entrar en su gloria o en el paraíso, lo consigue sólo quien es compañero de pasión y de cruz, quien comparte con él la entrega de la propia vida.

Oración: (Oratio) “Llama orando” (¿Qué le digo yo a Dios).
Señor Jesús, reinar desde la cruz, es una forma inusitada e impensable de reinar. Como las personas que te acusaban el día de tu pasión, también a nosotros nos escandaliza y nos hace dudar y tambalear nuestra fe. Y es que si Tú has sido investido como rey mediante tu pasión y tu cruz, creo que la misma suerte nos toca si queremos seguirte; debemos creer que tenemos que hacer propio el camino real que ya Tú has recorrido. Y es que la meta de nuestra vida eres Tú; pero a Ti te encontraremos crucificado entregando la vida por los demás. Ayúdanos a descubrirte en la cruz y a aceptarte así, descubriendo ahí nuestra salvación. Y enséñanos a asumir la obediencia a Dios Padre en la aceptación de la cruz de cada día y de la entrega de nuestra vida en ella. Enséñanos, a compartir nuestra cruz contigo y a pedirte la gracia de gozar contigo también del reino que has preparado para todos los que creen en Ti.

Contemplación (Contemplatio): “…y se te abrirá por la contemplación” En silencio, adora a Dios, alábalo y bendícelo y toma un propósito para tu vida personal y familiar que sea una pequeña forma de respuesta a la Palabra de Dios
Agradece a Dios el regalo de la salvación y agradécele que sea así en la cruz de Cristo. Comparte con Jesús tus penas, tus soledades, tus desgracias y los momentos dolorosos de tu vida que son la cruz de todos los días y ofrécelos a Él. Comparte con Jesús tu propia cruz.

Viva Cristo Rey. Feliz Fiesta de CRISTO REY .
La Paz con ustedes.

jueves, 11 de noviembre de 2010

33° domingo ordinario, C (14 noviembre 2010)

Texto a meditar, orar y practicar: 
Lucas 21, 5-19

En aquel tiempo, como algunos ponderaban la solidez de la construcción del templo y la belleza de las ofrendas votivas que lo adornaban, Jesús dijo: “Días vendrán en que no quedará piedra sobre piedra de todo esto que están admirando; todo será destruido”.
Entonces le preguntaron: “Maestro, ¿cuándo va a ocurrir esto y cuál será la señal de que ya está a punto de suceder?” Él les respondió: “Cuídense de que nadie los engañe, porque muchos vendrán usurpando mi nombre y dirán: ‘Yo soy el Mesías. El tiempo ha llegado’. Pero no les hagan caso. Cuando oigan hablar de guerras y revoluciones, que no los domine el pánico, porque eso tiene que acontecer, pero todavía no es el fin”.
Luego les dijo: “Se levantará una nación contra otra y un reino contra otro. En diferentes lugares habrá grandes terremotos, epidemias y hambre, y aparecerán en el cielo señales prodigiosas y terribles.
Pero antes de todo esto los perseguirán a ustedes y los apresarán; los llevarán a los tribunales y a la cárcel, y los harán comparecer ante reyes y gobernadores, por causa mía. Con esto darán testimonio de mí.
Grábense bien que no tienen que preparar de antemano su defensa, porque yo les daré palabras sabias, a las que no podrá resistir ni contradecir ningún adversario de ustedes.
Los traicionarán hasta sus propios padres, hermanos, parientes y amigos. Matarán a algunos de ustedes y todos los odiarán por causa mía. Sin embargo, no caerá ningún cabello de la cabeza de ustedes. Si se mantienen firmes, conseguirán la vida.

LECTURA (Lectio): observa lo que dice el texto en sí mismo, mira su estructura y relaciones, sus personajes y verbos principales.
A partir de las expresiones de admiración de los peregrinos respecto a los hermosos adornos, la grande construcción con magníficas piedras y las ofrendas que había en el templo de Jerusalén, Jesús pronuncia una afirmación profética y tajante: “Días vendrán en que no quedará piedra sobre piedra de todo esto que están admirando; todo será destruido”. No se hace esperar la pregunta a dicha afirmación: “Maestro, ¿cuándo va a ocurrir esto y cuál será la señal de que ya está a punto de suceder?” Después de dicha pregunta parecería que Jesús cambia el discurso centrándolo en su persona. Jesús previene y alerta contra gente que usurpará su nombre y su misión para atemorizar y confundir a las jóvenes comunidades cristianas y a cada uno de sus seguidores: “cuando oigan decir yo soy y el tiempo está cerca, no les hagan caso”. Además elimina las tendencias alarmistas que aterran “a la gente normal” por el hecho de que se den situaciones de conflicto, que según los falsos mesías y los miopes profetas, hablarían de un final inminente (Guerras, pestes, catástrofes y revoluciones). Luego dirige Jesús el discurso de lo general a lo particular diciendo a sus seguidores: “les van a echar mano y les van a perseguir y les van a encarcelar por ser mis discípulos”. Con este cambio de discurso Jesús invita ahora a dar testimonio de Él tanto delante de autoridades como de familiares, con la certeza de que serán asistidos por la sabiduría de su Espíritu. Jesús concluye esperanzadoramente su discurso invitando a la confianza y a la perseverancia hasta dar la vida por Él: “No perecerá ni un cabello de su cabeza. Por su perseverancia serán salvados”.


MEDITACIÓN (Meditatio): ve lo que Dios te dice a ti desde el texto, en tus circunstancias particulares, familiares y sociales.
Lo primero que podemos sacar del texto como aplicación a nuestras vidas es poner la confianza en Dios Padre más que en los templos del saber, del poder, del placer o en cualquier tipo de construcción social, de institución política, ritual o devocional, dado que éstos son sólo medios. Poner, igualmente, la confianza en Jesús como el único salvador y no en los falsos mesías y falsos profetas que todos los días y por todos los medios se presentan como salvadores y sabedores de todo, que te hacen cualquier tipo de ofertas con tal de hacerte sentir a gusto, seguro y hasta feliz. Del mismo modo poner nuestra confianza en el Espíritu Santo y en su sabiduría que en ningún momento ni circunstancia nos dejará solos, pues así sabremos responder a cuestionamientos implícitos y explícitos, directos e indirectos de personas, grupos y movimientos sobre el sentido de nuestra fe, de nuestra esperanza y de nuestra existencia.
Lo segundo es aprender a vivir perseverantes dando testimonio de Cristo en medio de todo tipo de situaciones individuales, familiares, eclesiales y sociales, teniendo como referente, como punto de partida y de llegada a nuestro Señor Jesucristo, su evangelio, su segunda venida. La confianza perseverante en Él, como adhesión de toda nuestra vida a Él, el encuentro y continua relación con Él, nos salvará.

ORACIÓN (Oratio): respóndele a Dios desde el texto aplicado a tu vida, conviértelo en oración.
Señor Jesús, haz que me de cuenta de que si no creo suficientemente en Ti estaré al vaivén de creer en cualquier cosa que brille, que apantalle, que dé buena imagen. Me doy cuenta de que muchos de nuestros hermanos cristianos y católicos han dejado de creer en Ti, para creer en horóscopos, adivinos, chamanes y brujas. Me he dado cuenta de que muchas veces desconfiamos y nos quejamos de Ti y volvemos nuestros rostros y nuestra mirada a seguridades que provocan momentáneas euforias y luego decepciones y hondas tristezas. Muchos anuncian catástrofes y se gozan viendo realizados sus deseos enfermizos, otros se sumen en un hoyo negro y no saben ver de otro color, porque según ellos ese es el color de la realidad. Señor Jesús, te pedimos que nos des tu Espíritu, para que los males y dificultades propios de la vida no nos hagan pesimistas, ni las adversidades derrotistas, y en cambio seamos capaces de dar testimonio alegre y sereno de tu presencia, de tu venida, porque aún no es el fin… así podremos contagiar de esperanza a quienes no la tienen, o la han perdido o no la conocen. ¡Amén!

CONTEMPLACIÓN (Contemplatio): haz silencio y en tu interior adora, alaba, bendice y da gracias a Dios. Toma decisiones para tu vida personal, familiar, laboral, escolar y social, y puedas acercarte más a Jesús y a tu prójimo.

Saludos y bendiciones.
La Paz con ustedes.

jueves, 4 de noviembre de 2010

32° domingo ordinario, C (7 noviembre 2010)

Texto a meditar y orar:
Lucas 20, 27-38.

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús algunos saduceos. Como los saduceos niegan la resurrección de los muertos, le preguntaron: "Maestro, Moisés nos dejó escrito que si alguno tienen un hermano casado que muere sin haber tenido hijos, se case con la viuda para dar descendencia a su hermano. Hubo una vez siete hermanos, el mayor de los cuales se casó y murió sin dejar hijos. El segundo, el tercero y los demás, hasta el séptimo, tomaron por esposa a la viuda y todos murieron sin dejar sucesión. Por fin murió también la viuda. Ahora bien, cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será esposa la mujer, pues los siete estuvieron casados con ella?"
Jesús les dijo: "En esta vida, hombres y mujeres se casan, pero en la vida futura, los que sean juzgados dignos de ella y de la resurrección de los muertos, no se casarán ni podrán ya morir, porque serán como los ángeles e hijos de Dios, pues él los habrá resucitado.
Y que los muertos resucitan, el mismo Moisés lo indica en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor, Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob. Porque Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, pues para él todos viven".

Lectura (Lectio): Busca leyendo (¿Qué te dice el texto en sí mismo) lee atentamente varias veces el texto evangélico y descubre todos los detalles, personajes, actitudes y relaciones.
Jesús está en Jerusalén y tiene mucha actividad, así nos lo dice el contexto: encuentros con los jefes de Israel, hablan acerca de su autoridad, del impuesto y este tema de la resurrección; porque en ese tiempo había la creencia que para sobrevivir después de la muerte sería a través de los hijos; por eso la ley del Levirato. Aparecen los saduceos (que negaban la resurrección) ante Jesús y le presentan una cuestión: “de quién será esposa si los siete estuvieron casados con ella? que con frecuencia discutían entre ellos y la hacen ahora a Jesús para ridiculizar la resurrección de los muertos. Entonces, Jesús da una respuesta para enseñar la manera en qué es posible la fe en la resurrección de los muertos y cuál es el camino en que deben ser interpretadas las escrituras.

Meditación: (Meditatio) “…y encontrarás meditando”. (Qué te dice a Ti el texto). Reflexiona y profundiza la Palabra.
Podemos profundizar el texto de este Domingo que tiene varios temas de meditación: un tema, es el de la vida futura: “serán como ángeles puesto que son hijos de Dios”; otro tema, esta vida futura la comienzan a vivir aquellos que aceptan vivir el celibato o virginidad: “los hijos de este mundo toman mujer o marido; pero los que alcancen a ser dignos de tener parte en aquel mundo y en la resurrección de los muertos, ni ellos tomarán mujer, ni ellas marido, ni pueden morir, porque son como ángeles y son hijos de Dios, siendo hijos de la resurrección”; y, finalmente, un otro tema, relativo a Dios; es que “nuestro Dios es Dios de vivos, porque para El todos viven”; no es un Dios de muertos. Para responder así a los saduceos y a todos aquellos que tienen una idea materialista de la vida y no admiten la resurrección; es decir, la vida eterna: Jesús con su enseñanza de la escritura hace la invitación a decidirse: a creer.

Oración: (Oratio) “Llama orando” (¿Qué le digo yo a Dios).
Señor, Dios de vivos. Señor, Dios de la Vida. Vivir la vida contigo desde ahora, es vivir la vida como hijos de Dios, para vivir como hijos de la resurrección; nos has enseñado, Señor, que la vida futura, será para los que vivieron como lo hiciste Tu, Señor, aceptando vivir sólo por el reino de los Cielos. Señor, vivir tu enseñanza es comenzar a vivir la vida verdadera, puesto que nuestro Dios es un Dios de vivos. Tú mismo lo dijiste: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”, “Yo soy la Resurrección y la Vida, quien cree en Mí, nunca morirá”. Concédenos desde ahora vivir en la Vida para siempre contigo.

Contemplación (Contemplatio): “…y se te abrirá por la contemplación”
Vemos que nuestra sociedad actual vive esa cultura de muerte y negación en la Resurrección de los muertos y la Vida futura, por eso, el aborto, divorcio, eutanasia, abandono de los ancianos, de los disminuidos físicos e ideologías afines.
Ahora somos invitados a vivir nuestra fe y así lo hacemos cuando la proclamamos y profesamos: “esperamos la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro”, lo decimos cada Domingo.


Feliz Domingo para todos y sus Familias. Nacho, SDB.
La Paz con ustedes.

sábado, 30 de octubre de 2010

31º domingo ordinario, C (31 octubre 2010)

Texto a meditar y orar:  
Lucas 19, 1-10

En aquel tiempo, Jesús entró en Jericó, y al ir atravesando la ciudad, sucedió que un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de conocer a Jesús; pero la gente se lo impedía, porque Zaqueo era de baja estatura. Entonces corrió y se subió a un árbol para verlo cuando pasara por ahí. Al llegar a ese lugar, Jesús levantó los ojos y le dijo: “Zaqueo, bájate pronto, porque hoy tengo que hospedarme en tu casa.
Él bajó enseguida y lo recibió muy contento. Al ver esto, comenzaron todos a murmurar diciendo. “Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador”.
Zaqueo, poniéndose de pie, dijo a Jesús: “Mira, Señor, voy a dar a los pobres la mitad de mis bienes, y si he defraudado a alguien, le restituiré cuatro veces más”. Jesús le dijo: “Hoy ha llegado la salvación a esta casa, porque también él es hijo de Abraham, y el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que se había perdido”.

Lectura (Lectio): Busca leyendo (¿Qué te dice el texto en sí mismo) lee atentamente varias veces el texto evangélico y descubre todos los detalles, personajes, actitudes y relaciones.
Jesús encabeza la marcha hacia Jerusalén. Al pasar por Jericó se encuentra con Zaqueo, que es jefe de publicanos, recaudador de impuestos y por lo tanto hombre rico. Su profesión era considerada pecaminosa por injusta. Ante esta posición económica, contrasta su situación de crisis religiosa, la cual lo impulsa a buscar y querer ver a Jesús; sin embargo, la gente y su baja estatura se lo impiden, por eso se sube a un árbol para ver al Señor cuando pase por ahí.
El Señor pasa, mira a Zaqueo y Él mismo se invita; y elige para hospedarse la casa de un hombre tan despreciado, no ya por su riqueza, sino por el modo como la ha conseguido; el publicano baja del árbol, se alegra y lo recibe en su casa; a lo cual la multitud reacciona en contra de Jesús. Sin negarles la razón que tienen, con su respuesta Jesús da razón de su comportamiento, pues su misión es buscar al extraviado y a salvar a quien se sienta perdido.
Y finalmente, ya en casa, el recaudador de impuestos comunica al Maestro de Nazaret que a partir de este encuentro personal con Jesús su vida ha comenzado a cambiar profundamente. Y Jesús le comunica que con su presencia, la salvación ha llegado hoy a su casa.

Meditación: (Meditatio) “…y encontrarás meditando”. (Qué te dice a Ti el texto). Reflexiona y profundiza la Palabra.
Zaqueo no era un rico cualquiera; era un rico insatisfecho, un pudiente en búsqueda y sabiendo algo sobre el Nazareno, quiere conocer a Jesús. Y por lo mismo Zaqueo no dejó que Jesús pasase de largo porque su vida dejaba mucho que desear y aprovechó la necesidad que sentía de un contacto directo más que de una simple observación externa. Zaqueo era de baja estatura, como para hacer notar que lo era física y sobretodo moralmente.
Jesús se invitó a hospedarse en casa de Zaqueo y permanecer en ella; para el evangelista Lucas, esto indica la comunión entre el huésped y la persona que lo acoge. Y es ahí donde se da la salvación realizada por Jesús. Zaqueo comunica al Maestro que a partir de ese encuentro su vida ha comenzado a cambiar profundamente y es que a partir de la cercanía con Jesús, él descubre la injusticia con la que había labrado su fortuna y porque su vida dejaba mucho que desear, Zaqueo aprovecha la oportunidad del momento en que Jesús se encuentra en su casa para manifestarle su cambio de vida y su conversión a los pobres. Con la llegada de Jesús a casa de Zaqueo, llega la salvación y un rico, insatisfecho de su riqueza, convierte su corazón.

Oración: (Oratio) “Llama orando” (¿Qué le digo yo a Dios).
Señor Jesús, tantas veces has andado caminando entre la gente y cuántas veces hemos querido subirnos, como Zaqueo, a un árbol para verte pasar y conocerte en persona.
Con tu mirada nos invitas a que te hospedemos; nos llamas por nuestro nombre como lo hiciste con tantos amigos tuyos.
Señor, que nuestra baja estatura humana no sea una limitación para reconocer tu grandeza y tu gloria; permítenos que te hospedemos en nuestra casa y que ahí, en la intimidad del encuentro contigo, experimentemos la salvación a la que nos invitas y que ahí, también, te descubramos lo que ha sido nuestro pasado y lo que somos ahora.
Hoy nos ilusionamos mucho al oír tu voz y saber que quieres estar con nosotros, en nuestra casa y te agradecemos por hacernos saber que nadie, aún siendo un pecador, es indigno para tenerte en su casa y estar contigo.

Contemplación (Contemplatio): “…y se te abrirá por la contemplación”
Deja que tu corazón se vaya quedando en silencio. Que se quede junto a Jesús, en la intimidad del hogar, en el silencio acogedor de la noche, sintiendo el gozo de estar juntos. Que en tu corazón resuenen las palabras de Jesús: “Hoy tengo que hospedarme en tu casa”. “Hoy ha llegado la salvación a esta casa”.

Un saludo. P. Cleo sdb


La Paz con ustedes.

jueves, 21 de octubre de 2010

Domingo 30° ordinario - DOMUND (24 octubre 2010)

DOMINGO MUNDIAL DE LAS MISIONES-DOMUND

Texto de Mateo 28, 16-20.
En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea y subieron al monte en el que Jesús los había citado. Al ver a Jesús, se postraron, aunque algunos titubeaban.
Entonces, Jesús se acercó a ellos y les dijo: “Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, pues, y enseñen a todas las naciones, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándolas a cumplir todo cuanto yo les he mandado; y sepan que yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo”.

LECTURA (Lectio): lee y desentraña el texto en sus partes, personajes, acciones, verbos y relaciones principales. Se trata de entender lo que dice el texto en sí mismo, …Busca leyendo.
Este relato sucede después de la Resurrección de Jesús. Los once discípulos fueron citados por Jesús en la Galilea, y tenían que subir al monte (lugar donde Dios se muestra). Cuando lo ven lo adoran, aunque algunos titubeaban, (porque lo habían visto morir en la Cruz) y ahora lo veían vivo. Y Jesús les da orientaciones: A El se le ha dado todo poder; los envía, a enseñar, bautizar en nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, a cumplir todo cuanto les mandó y deben saber que estará todos los días hasta el fin del mundo. Es el final del evangelio de San Mateo. Lo podemos contemplar en cuatro partes: primera, los apóstoles bajo el asombro de la Resurrección están en Galilea, el lugar donde escucharon por primera y última vez a Jesús; allí se da tanto la fe como la duda de los discípulos; segundo, esta la afirmación de Jesús: “Dios me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra”, es decir, ha sido resucitado y vive en su presencia; tercero, manda a los discípulos: “Vayan a todas las gentes de todas las naciones y háganlas mis discípulos, bautícenlas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo y enséñenles lo que les he mandado”; finalmente: con la promesa que da seguridad y garantía del éxito de su misión del envío que acaba de hacer: “Yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo”.

MEDITACIÓN (Meditatio): ahora busca lo que dice Dios a tu vida desde el mensaje del texto, …y encontrarás meditando.
 En el relato de este Domingo se nos presenta la última página del evangelio de san Mateo. Domina todo el relato el Cristo glorioso, reunido con los once discípulos. Es una aparición pascual, solemne, ambientada en Galilea y podemos encontrar estos tres hechos: la presentación de Dios, la misión y la promesa de la presencia confortante del Señor. Lo que quiere decir: su autoridad universal: “me ha sido dado todo poder”; da a sus discípulos un mandato: “vayan, enseñen, bauticen…”, y una palabra de promesa y garantía: “sepan que yo estaré con ustedes, todos los días, hasta el fin del mundo”. La mención explícita del bautismo confirma el carácter eclesial del hecho de ser discípulo; y el de continuar haciendo discípulos del Señor Jesús.

ORACIÓN (Oratio): desde el texto y su aplicación a mi vida le hablo al Señor, …llama orando.
Gracias, Señor, porque te mostraste resucitado, allá en la Galilea, donde habías citado a los once discípulos; y te mostraste de tal manera, que aunque titubeaban te adoraron y te reconocieron como el Señor. Desde entonces, los enviaste para que partieran a misionar, a enseñar y a mostrar el amor del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo, bautizándolas, enseñándolas a cumplir todo cuanto les mandaste, y que supieran que estarías con todos, todos los días, hasta el fin del mundo. Señor, que al celebrar la Jornada Misionera, en este Domingo, te pedimos: aumenta la confianza en tu presencia constante en tu Iglesia; haz que vivamos con entusiasmo y fidelidad la vocación misionera, de cada una y de cada uno, porque somos tu Iglesia; que nos sintamos alegres de ser enviados y de anunciar a las gentes de nuestro tiempo tu Evangelio. Te pedimos que haya más vocaciones misioneras, gente que quiera dedicarse a esta vocación, de alto riesgo, por causa de tu Nombre.

CONTEMPLACIÓN (Contemplatio): alaba, bendice y da gracias a Dios. Saca algún propósito que te inspire la Palabra de Dios para vivirlo en la semana, …y se te abrirá por la contemplación. Recordando que sólo una tercera parte de la humanidad es Cristiana nos impulsa a dar testimonio de nuestra vocación misionera.

Feliz Domingo para todos Ustedes. Nacho, SDB.

La Paz con ustedes.

jueves, 14 de octubre de 2010

29° domingo ordinario, C (17 octubre 2010)

Texto a reflexionar y rezar:
Lucas 18, 1-8
En aquel tiempo, para enseñar a sus discípulos la necesidad de orar siempre y sin desfallecer, Jesús les propuso esta parábola:“En cierta ciudad había un juez que no temía a Dios ni respetaba a los hombres. Vivía en aquella misma ciudad una viuda que acudía a él con frecuencia para decirle: ‘Hazme justicia contra mi adversario’.Por mucho tiempo, el juez no le hizo caso, pero después se dijo: ‘Aunque no temo a Dios ni respeto a los hombres, sin embargo, por la insistencia de esta viuda, voy a hacerle justicia para que no me siga molestando’”.
Dicho esto, Jesús comentó: “Si así pensaba el juez injusto, ¿creen ustedes acaso que Dios no hará justicia a sus elegidos, que claman a él día y noche, y que los haráesperar? Yo les digo que les hará justicia sin tardar. Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿creen ustedes que encontrará fe sobre la tierra?” "Orar siempre y sin desfallecer"

LECTURA (Lectio): lee y desentraña el texto en sus partes, personajes, acciones, verbos y relaciones principales. Se trata de entender lo que dice el texto en sí mismo.
En el texto de hoy San Lucas nos muestra a Jesús que sigue su camino a Jerusalén y enseña a sus discípulos sobre la "necesidad de orar siempre y sin desfallecer", de hecho con esa frase abre el evangelio. Para enseñarles al respecto se sirve de una parábola donde hay dos personajes centrales: un juez y una viuda. El primero se caracteriza por "no temer ni a Dios ni a los hombres", y la viuda por insistirle a más no poder que le haga justicia en su necesidad. De hecho el juez le hace caso no tanto por ejercer su cargo ni por el hecho, sino por la insistente incansable de la viuda. Es necesario hacer notar que la parábola se entiende mejor si nos recordamos que la gente más desfavorecida entre los judíos eran las viudas y los huérfanos, ambos carentes de protección y seguridad. Ellos representan a los más pobres. Al concluir Jesús la parábola se dirige a sus discípulos con una técnica narrativa y de enseñanza en base a preguntas que van llevando al oyente a darse la respuesta adecuada y a convencerse por sí mismos de la importancia del mensaje del maestro: por una parte Dios escuchará y hará justicia a quienes se dirijan a Él, por otra es necesaria la fe para saber esperar confiada y pacientemente lo que se pide.

MEDITACIÓN (Meditatio): ahora busca lo que dice Dios a tu vida desde el mensaje del texto.
Por el modo en que abre y cierra el texto evangélico queda claro que la oración perseverante y la fe confiada son inseparables. El creyente que ora perseverantemente, no hay que confundirlo con hablar mucho, lleva dentro de sí mismo una fe viva y confiada. No se podría insistir si no se creyera que se va a ser escuchado y que, tarde o temprano, se realizará lo que se pide. Por tanto, el creyente de fe no puede ser sino el orante perseverante que se ve y se sabe más fortalecido entre más insiste porque más confía en Dios, a quien se dirige. Vale la pena reflexionar también sobre el ambiente en medio del cual se da la petición y la respuesta de la parábola. Se nos invita a confiar en la bondad y providencia de Dios en medio de un ambiente y unas relaciones corrompidas, adversas al indefenso y colmadas de prepotencia. Se arrancan sus derechos a los más indefensos de la sociedad, a los que más requieren de justicia y en su impotencia claman por lo que necesitan y tienen derecho. En cuanto hijos de Dios tenemos el derecho de pedir su justicia cuando en nuestro mundo no existe la nuestra con la certeza de que seremos escuchados y fortalecidos en la fe y la esperanza. Esperamos confiadamente lo que aún no vemos porque ya lo hemos verificado en la persona de Jesús: en Él se nos ha acercado la justicia del Reino de Dios como en nadie, Él es y será la mejor respuesta a nuestras insistentes peticiones.

ORACIÓN (Oratio): desde el texto y su aplicación a mi vida le hablo al Señor.
Señor Dios, nuestro auxilio en las dificultades y nuestro consuelo en las aflicciones, sin ti no podemos nada, no sabemos nada, no arreglamos ni ordenamos nada de nuestra vida. No permitas que dudemos de tu presencia cercana ni de tu generosa providencia porque tarda en llegar lo que pedimos y necesitamos. Danos el regalo de la confiada perseverancia y no permitas que oremos para decirte lo que tienes que hacer como si no nos conocieras y amaras, sino que amemos y hagamos diariamente y sin desfallecer tu voluntad.

CONTEMPLACIÓN (Contemplatio): alaba, bendice y da gracias a Dios. Saca algún propósito que te inspire la Palabra de Dios para vivirlo en la semana. Dios te bendiga y te guarde. Feliz misa dominical y feliz semana.


La Paz con ustedes.

jueves, 7 de octubre de 2010

28° domingo ordinario, C (10 octubre 2010)

Texto a meditar y orar:
Lucas 17, 11-19

En aquel tiempo, cuando Jesús iba de camino a Jerusalén, pasó entre Samaria y Galilea. Estaba cerca de un pueblo, cuando le salieron al encuentro diez leprosos, los cuales se detuvieron a lo lejos y a gritos le decían: “Jesús, maestro, ten compasión de nosotros”.
Al verlos, Jesús les dijo: “Vayan a presentarse a los sacerdotes”. Mientras iban de camino, quedaron limpios de la lepra.
Uno de ellos, al ver que estaba curado, regresó, alabando a Dios en voz alta, se postró a los pies de Jesús y le dio las gracias. Ése fue un samaritano. Entonces dijo Jesús: “¿No eran diez los que quedaron limpios? ¿Dónde están los otros nueve? ¿No ha habido nadie, fuera de este extranjero, que volviera para dar gloria a Dios? Después le dijo al samaritano: “Levántate y vete. Tu fe te ha salvado”.

Lectura (Lectio): Busca leyendo (¿Qué te dice el texto en sí mismo) lee atentamente varias veces el texto evangélico y descubre todos los detalles, personajes, actitudes y relaciones.
El evangelio de hoy nos presenta a Jesús caminando hacia Jerusalén, que es el lugar donde Él entregará la propia vida en favor de los demás. En el trayecto se encuentra con los 10 leprosos que reconocen su persona y saben que es quien salva y le piden que tenga compasión de ellos. Su palabra les ordena que se pongan también en camino y vayan a presentarse a los sacerdotes; y durante el recorrido se da la curación de todos. Los 10 se reconocieron curados mientras iban de camino hacia el sacerdote; pero sólo uno regresa a agradecer la curación y sólo él es curado en su interior. El hecho de dar gracias indica una delicadeza humana desconocida por los otros leprosos.
Para entender mejor la mentalidad judía, la lepra era considerada una enfermedad de la cual sólo Dios podía librar y por lo tanto su curación indicaba que habían llegado los tiempos mesiánicos. Además de que la lepra era una enfermedad que introducía al enfermo en un mundo de intocables. Para evitar el contagio le legislación era muy severa; “el leproso llevará sus vestidos rasgados, descubierta su cabeza… y gritará ¡inmundo, inmundo! Y así habitará solo, su morada estará fuera del campamento”. (Lv. 13, 45).

Meditación: (Meditatio) “…y encontrarás meditando”. (Qué te dice a Ti el texto). Reflexiona y profundiza la Palabra.
El relato es un ejemplo del camino de fe que sólo un hombre supo recorrer hasta el final, el samaritano, un extraño. Diez eran los leprosos que reclamaron compasión de Jesús; los diez obedecieron al maestro y los diez se reconocieron curados, pero sólo uno regresando para agradecer, le hizo merecerse una curación mayor, aunque menos visible, pues fue salvado.
Jesús cura a los leprosos, no sólo porque tuvo compasión de ellos, sino también porque ellos obedecieron a su palabra. La obediencia les libró de sus enfermedades.
La fe en Jesús, la obediencia a su Palabra que le mandaba hacer un camino y el agradecimiento a quien le había salvado fueron las actitudes, o mejor, las virtudes del extranjero leproso.

Oración: (Oratio) “Llama orando” (¿Qué le digo yo a Dios).
Señor Jesús que fuiste caminando para entregar tu vida por los demás en Jerusalén y que te has encontrado con los enfermos y les has invitado para que obedeciendo a tu palabra se pusieran también en camino hacia su curación y hacia su salvación; te agradecemos por haberte cruzado en nuestro camino y ahora, con tu Palabra, por invitarnos a seguirte. Y es que, Señor, cuando nos vemos caminando por la vida, nos descubrimos necesitado de Ti, de tu ayuda, de tu compasión, y como los leprosos, nos vemos llenos de debilidades y nos experimentamos enfermos. Ayúdanos a poner nuestra confianza en Ti, a descubrir que tu Palabra nos invita a ponernos en camino hacia la curación y regresar contigo para agradecerte y adorarte por las maravillas que día con día has ido haciendo en nuestras vidas cuando nos experimentamos amados y salvados por Tí.

Contemplación (Contemplatio): “…y se te abrirá por la contemplación”
Dedica un tiempo de silencio y adora, alaba a Dios, déjate consolar e iluminar por Él; sintiéndote enfermo y por lo mismo necesitado de que Dios te cure, hazle una súplica, muéstrale tu agradecimiento y adóralo por sentirte salvado.

Te invito para que tomes un propósito, en relación con éste Evangelio, para esta semana.

P. Cleo sdb.
La Paz con ustedes.

jueves, 30 de septiembre de 2010

27º domingo ordinario, C (3 octubre 2010)

Texto de
Lucas 17, 5-10


En aquel tiempo, los apóstoles dijeron al Señor: “Auméntanos la fe”. El Señor les contestó: “Si tuvieran fe, aunque fuera tan pequeña como una semilla de mostaza, podrían decir a ese árbol frondoso: ‘Arráncate de raíz y plántate en el mar’, y los obedecería.
¿Quién de ustedes, si tiene un siervo que labra la tierra o pastorea los rebaños, le dice cuando éste regresa del campo: ‘Entra enseguida y ponte a comer? ¿No le dirá más bien: ‘Prepárame de comer y disponte a servirme, para que yo coma y beba; después comerás y beberás tú? ¿Tendrá acaso que mostrarse agradecido con el siervo, porque éste cumplió con su obligación?
Así también ustedes, cuando hayan cumplido todo lo que se les mandó, digan: ‘No somos más que siervos, sólo hemos hecho lo que teníamos que hacer”.

(Léelo serena y tranquilamente una o varias veces hasta desentrañar parte de su estructura, personajes y organización)

Lectura (Lectura de lo que dice el texto en sí mismo para entenderlo mejor): Los personajes de este relato son los apóstoles y el Señor. Un día, cuando van subiendo en ese camino hacia Jerusalén, los apóstoles le pidieron a Jesús “auméntanos la fe”; porque se estaban dando cuenta de algunas dificultades: el escándalo, el perdón. Y Jesús les responde presentándoles dos imágenes: la fe comparada a la semilla de mostaza, una fe tan pequeña, que aunque fuera una fe tan pequeña como una semilla de mostaza serían capaces de arrancar de raíz un grande y frondoso árbol y se plantaría en el mar, y les obedecería; porque tendrán la seguridad de ser escuchados. La otra imagen es la del siervo, que siendo obediente, puesto que para todo siervo, sabe que su trabajo es servir; lo hace y dice: “No somos más que pobres siervos, sólo hemos hecho lo que teníamos que hacer”.

Meditación (Reflexión personal y profundización sobre la Palabra, lo que a mí me dice ahora en mi familia, vida y circunstancias):
Algunos temas de meditación, por ejemplo: por las palabras que dicen los apóstoles, un tema es el de la fe, y por la parábola del ‘pobre siervo’ un otro tema, es el de servir o hacer lo que se tiene que hacer; otro tema es de la obediencia, y un otro tema, se desprende de las palabras, “cuando hayan hecho todo lo que es fue mandado, digan: somos pobres siervos”, es decir, reconocerse humildes, porque sólo, “hemos hecho lo debíamos hacer”.
¿Pero qué fe? Es aquella fe que reconoce que las más grandes realizaciones no son suyas, sino del Señor. Los más grandes seguidores de Cristo, tanto pensadores como místicos y realizadores, son aquellos que hasta el final lo profesaron con absoluta sinceridad: “Hemos sido siervos inútiles, sólo hemos hecho cuanto debíamos haber hecho”. Fe y obras están íntimamente unidas; es que “La fe actúa mediante la caridad” (Gal 5,6; Ef 4, 15). El discípulo está seguro de la fuerza de la fe por pequeña que sea. La Iglesia, lugar de siervos inútiles, es el signo de aquellos y aquellas que han descubierto que la vida de fe es un don recibido para llegar a ser don para los demás: fe y servicio, como ese amor de entrega del Señor.

Oración (Lo que lo digo, desde mi vida, al Dios que me habla en su Evangelio. Le respondo): Señor tu Palabra nos ilumina cuando nos dices: aunque tuvieran una fe tan pequeña como la semilla de mostaza, sería capaz de ser tan grande como un grande y frondoso árbol; pues esa fe tendría tanta fuerza como para arrancarlo y plantarlo en el mar.
Señor, como los discípulos de todos los tiempos, por eso seguimos diciéndote: “Señor, auméntanos la fe”. Concédenos, creer más en tu Palabra. Que seamos como ese siervo que hace lo que Tú quieres, siempre atento, siempre obediente a todo lo que Tú deseas. Que en todo momento sepamos descubrir, discernir, tus proyectos; porque corremos el riesgo de no ser disponibles y de no abrir nuestro corazón y confiar en Ti. Contemplamos que la gente de nuestro mundo quiere creer solamente si lo ve, y no se arriesga ni se pone a tu disposición, porque con una fe que queda solo en la cabeza, no llega; es necesario por eso que “aumentes en nosotros la fe” que seamos capaces de hacer experiencia de vida en Ti, siempre confiantes y disponibles a cumplir todo lo que Tu quieres.

Contemplación: Hago silencio, me lleno de gozo, me dejo iluminar, adoro y alabo, y tomo decisiones para actuar de acuerdo a la Palabra de Dios en mi vida ordinaria, personal, familiar, social, laboral, social, escolar.

En este mes de Octubre celebramos el mes de las Misiones, el mes del Rosario. Estos y otros, son motivo para vivir como Iglesia agradecidos con el Señor.

Feliz Domingo, Nacho, SDB.

La Paz con ustedes.

viernes, 24 de septiembre de 2010

26° domingo ordinario, C (26 septiembre 2010)

Lucas 16, 19-31
En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: “Había un hombre rico que se vestía de púrpura y telas finas y banqueteaba espléndidamente cada día. Y un mendigo, llamado Lázaro, yacía a la entrada de su casa, cubierto de llagas y ansiando llenarse con las sobras que caían de la mesa del rico. Y hasta los perros se acercaban a lamerle las llagas.
Sucedió, pues que murió el mendigo y los ángeles lo llevaron al seno de Abraham. Murió también el rico y lo enterraron. Estaba éste en el lugar de castigo, en medio de tormentos, cuando levantó los ojos y vio a los lejos a Abraham y a Lázaro junto a él.
Entonces gritó: ‘Padre Abraham, ten piedad de mí. Manda a Lázaro que moje en agua la punta de su dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas’. Pero Abraham le contestó: ‘Hijo, recuerda que en tu vida recibiste bienes y Lázaro, en cambio, males. Por eso él goza ahora de consuelo, mientras que tú sufres tormentos. Además, entre ustedes y nosotros se abre un abismo inmenso, que nadie puede cruzar, ni hacia allá ni hacia acá’.
El rico insistió: ‘Te ruego, entonces, padre Abraham, que mandes a Lázaro a mi casa, pues me quedan allá cinco hermanos, para que les advierta y no acaben también ellos en este lugar de tormentos’. Abraham le dijo: ‘Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen’. Pero el rico replicó: ‘No, padre Abraham. Si un muerto va a decírselo, entonces sí se arrepentirán’. Abraham repuso: ‘Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso, ni aunque resucite un muerto’”.
Lectura (Lectio): Busca leyendo (¿Qué te dice el texto en sí mismo) lee atentamente varias veces el texto evangélico y descubre todos los detalles, personajes, actitudes y relaciones.
Con esta parábola, Jesús se dirige a los a los ricos insensibles a las necesidades de los pobres; en concreto contra los fariseos como ejemplos claros de avaricia y de apego al dinero. Ellos se burlaban de Jesús y de sus enseñanzas tan duras respecto al dinero que se ha conseguido injustamente. Y la parábola habla en la primera parte del cambio radical de situación entre el rico y el pobre, después de la muerte. Es decir que el rico se convierte en pobre y el pobre en rico. El que estaba arriba, se encuentra abajo. Y es que el significado de la parábola es de advertencia para los ricos que son avaros y de consolación para los pobres. Al tiempo que señala que la suerte del hombre no es definitiva en esta tierra; la suerte definitiva sucede después de la muerte; la riqueza y la pobreza no duran para siempre y por lo mismo la suerte del hombre puede cambiar. El rico se condena no por ser rico sino por tener corazón duro. El pobre se salva no por ser pobre, sino por haber conservado su corazón libre de odio y lleno de confianza en Dios
Meditación: (Meditatio) “…y encontrarás meditando”. (Qué te dice a Ti el texto). Reflexiona y profundiza la Palabra.
El anuncio del evangelio se hace en clave de justicia y de caridad. Jesús enseña que el afán desmesurado de riqueza y sus goces, endurece el corazón humano, hace olvidar la caridad y la justicia y aleja de Dios. Jesús no condena la riqueza; más bien nos advierte del peligro de quien tiene, por el hecho de tener más, no suele ser más sensible ante el que tiene menos, no suele sentir responsabilidad frente a él. Jesús nos avisa con tiempo, nuestra suerte final no va a depender de lo que hayamos podido acumular en la vida, sino de cuanto hayamos querido compartir y poner a disposición de los más necesitados. Atendiendo al pobre y necesitado nos familiarizaremos con la voz de Dios.
Oración: (Oratio) “Llama orando” (¿Qué le digo yo a Dios).
Señor te pido que conviertas mi corazón para que no se apegue a los bienes materiales, que ocupan mi tiempo y secuestran mis mejores sentimientos y que lo hacen prisionero, sino que tu Palabra convierta mi corazón y compartir lo que soy, los bienes y las cualidades con los que más tienen necesidad de ser ayudados; ésa es mi tentación de optar por mis bienes, mis seguridades y no abrir los ojos y el corazón a la necesidad de mi prójimo.
Contemplación (Contemplatio): “…y se te abrirá por la contemplación”. Si en un momento de oración reflexionas sobre los bienes que Dios te ha concedido, con los criterios del Evangelio descubre las personas más necesitadas a quienes hacer el bien.

Un saludo y Dios te bendiga. P. Cleo sdb.







La Paz con ustedes.