jueves, 4 de junio de 2009

Santísima Trinidad, B (7 junio 2009)



Es la Fiesta de Dios.

Saber que Dios es Padre, Hijo y Espíritu Santo porque nos fue revelado por Jesucristo. Está en el centro de la fe cristiana, y envuelve toda oración y acción de la Iglesia.


Texto San Mateo 28, 16-20.

En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea y subieron al monte en el que Jesús los había citado. Al ver a Jesús se postraron, aunque algunos titubeaban.

Entonces, Jesús se acercó a ellos y les dijo: “Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, pues, y enseñen a todas las naciones, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándolas a cumplir todo cuanto yo les he mandado; y sepan que yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo”.


Lectura: Los Apóstoles al acercarse a Jesús, en la Galilea, subieron al monte y “al ver a Jesús se postraron”. En el Evangelio de hoy, nos narra que Jesús envió a los Apóstoles. Al enviar Jesús por todo el mundo a los Apóstoles, “vayan y enseñen a todas las naciones”, que estaban en adoración, Jesús no los desvía de la oración, sino que los ayuda a completar el gesto de adoración. Luego los envía y les manda bautizar. La fórmula bautismal que recoge el Evangelio: “bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”, es explícitamente trinitaria, y es única en el nuevo testamento, y debe provenir de la práctica litúrgica de la comunidad cristiana. Finalmente Jesús dice: “y sepan que yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo”.


Meditación: Los apóstoles hicieron el gesto de adoración delante de la grandeza divina. También años atrás habían hecho lo mismo los reyes magos delante del Niño Dios. Porque la adoración es dada sólo a Dios.

La actitud de adoración significa que se reconoce el señorío absoluto de Dios y quien adora significa también ponerse en total disposición para lo que Dios quiera. Eso lo significamos cuando en el Padre Nuestro decimos “hágase tu voluntad”; al decirlo en verdad, estamos diciendo desde lo más íntimo, que estamos adorando a Dios. La experiencia nos enseña que quien adora verdaderamente a Dios tiene necesidad de repartir el don de la fe. El verdadero cristiano estará siempre en estas dos actitudes, de ponerse de rodillas en adoración y de levantarse y partir para llevar a los demás el bien y la paz que la bondad de Dios le dará para distribuirlas..

Los dos gestos están en el Evangelio de hoy y corresponden a la actitud de la persona delante del Misterio de la Santísima Trinidad. Cuando Jesús dice: “y sepan que yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo”, nos recuerda que no estamos solos, abandonados, en la adoración y en el testimonio. El Señor está con nosotros. Inseparablemente porque es la cabeza del Cuerpo que es la comunidad cristiana, la Iglesia.


Oración: En este día, las comunidades cristianas proclaman solemnemente su fe en la Trinidad santa y manifiestan su alegría por ser llamados a participar de la vida de Dios, desde el día del bautismo, en la comunidad de amor constituida por el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

Para que todos conozcan que Dios siempre ama, la Iglesia invoca a la Santísima Trinidad, en toda acción sacramental, y en la vida común de todos los días los cristianos con el simple hecho de bendecirse continúan a invocar a la Santísima Trinidad.

Vamos a dar gracias en la Santa Misa porque hacemos parte de la familia divina y porque somos templos del Dios vivo que habita en nosotros.


Amo a Dios Padre, amo a Dios Hijo, amo a Dios Espíritu Santo,

Espero en Dios Padre, espero en Dios Hijo, espero en Dios Espíritu Santo,

Creo en Dios Padre, creo en Dios Hijo, creo en Dios Espíritu Santo,

Perdón Dios Padre, perdón Dios Hijo, perdón Dios Espíritu Santo,

Invoco a Dios Padre, invoco a Dios Hijo, invoco a Dios Espíritu Santo.

Gracias Dios Padre, gracias Dios Hijo, gracias Dios Espíritu Santo. Amen.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.

Feliz Fiesta.

Con cariño, Nacho, SDB.

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