jueves, 9 de febrero de 2012

5° domingo ordianrio, B (5 febrero 2012)

Texto del Evangelio de San Marcos 1, 29-39.

En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama, con fiebre, y enseguida le avisaron a Jesús. Él se le acercó, y tomándola de la mano, la levantó. En ese momento se le quitó la fiebre y se puso a servirles.
Al atardecer, cuando el sol se ponía, le llevaron a todos los enfermos y poseídos del demonio, y todo el Pueblo se apiñó junto a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó a muchos demonios, pero no dejó que los demonios hablaran, porque sabían quién era él.
De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, Jesús se levanto, salió y se fue a um lugar solitário, donde se puso a orar. Simón y sus compañeros lo fueron a buscar, y al encontrarlo, le dijeron: “Todos te andan buscando”. Él les dijo: “Vamos a los pueblos cercanos para predicar también allá el Evangelio, pues para eso he venido”. Y recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando a los demonios.

Lectura:
            El párrafo evangélico de éste día es la así llamada “jornada de Cafarnaúm”, que se ha ubicado en el tiempo de un día y en un espacio concreto como es Cafarnaúm, sobre la costa del lago de Tiberíades.
            La primera escena, íntima y familiar, es la curación de la suegra de Pedro, con fiebre y postrada en el lecho. Jesús se acerca y tomándola de la mano la levanta; aparece por lo mismo en toda su solemnidad la fuerza de Cristo, su potencia sobre el mal. Marcos usa unos verbos muy importantes y que clarifican el sentido del milagro: por un lado el ‘alzarla’ de la mujer, está expresado con el mismo verbo con el que se expresa la ‘resurrección’, por otro, el verbo ‘servir’, está descrito con el término griego de la ‘diakonía’, el ministerio caritativo como lo hace Cristo.
            La segunda escena se realiza a las puertas de la ciudad, al atardecer. Jesús realiza una serie de curaciones en masa (enfermedades y curaciones de demonios), una especie de intervención en contra del mal; y aflora aquí, también el célebre “secreto mesiánico” del que el evangelio de Marcos habla mucho; “No permitía que los demonios hablaran porque lo conocían”.
            La tercera escena. Jesús se encierra en el silencio de la contemplación, pero inmediatamente después es buscado por la multitud, ansiosa de ser liberada del mal.
El misterio de salvación de Cristo supera los confines de una tribu, los muros de una casa, las puertas de una ciudad, las fronteras de una región: “Le trajeron todos los enfermos y endemoniados”; “curó a muchos que se encontraban mal de diversas enfermedades y expulsó muchos demonios”; “Todos te buscan... y anduvo por toda la Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando a los demonios”.

Meditación:
En la actividad de una jornada el evangelista presenta a Jesús curando  y orando, entre la gente necesitada de él y necesitando él de Dios para volver de nuevo a la gente.
            Hay una dinámica de hacer el bien a todos, el sentido universal en el texto evangélico: La jornada de Jesús; un día sábado, se vuelve así emblemática de la nueva intervención creadora de Dios, en Jesús, que introduce a la persona en la aceptación de la palabra y lo cura de su mal vivir.  Todavía más, se debe hacer notar una progresiva ampliación, entre la curación de la suegra de Pedro “en la casa”, y la liberación de muchos enfermos y endemoniados en la puerta, donde se reúne “toda la ciudad”, y, en fin, el “Todos te buscan”, el ir más allá del Señor en “toda la Galilea”.
            Los milagros que realiza Jesús son el signo más eficaz de que el Reino ha llegado: un signo que dice que la salvación y la liberación de Cristo cura a “toda” persona. Él cura a muchos pero se preocupa también de aquellos que no acuden a Él. Su curación alcanza todas las dimensiones humanas; nos predica la palabra de la esperanza que cura. El relato de la curación de la suegra de Simón se vuelve programático del camino perfecto con el cual sucede la curación y la liberación que realiza Jesús. El pequeño párrafo está iluminado por la luz pascual. “Jesús se acerca a la mujer y la levanta tomándola de la mano”. Y después, la mujer “se pone a servirle”. Él pasa sanando y haciendo el bien, pero esto es un anticipo de la resurrección y habilita para aquél servicio de caridad, que hace del bien recibido, un bien para los demás.

Oración:
Señor, queremos invitarte como los discípulos a nuestra casa y hablarte de nuestros males y enfermedades; estamos dispuestos a comentarte todo lo de nuestra casa y de nuestra vida. Abrirte las puestas de nuestra casa y de nuestro corazón. Queremos dar ese primer paso para que el Señor Jesús nos cure.
            Señor, queremos ser liberados del pecado por Tí; del mal que hemos hecho y que no nos deja vivir. Y abrir nuestro corazón, Señor Jesús, es porque Tú eres el Salvador.
            Cuando vemos, Señor Jesús que te retiras a rezar, a la intimidad con tu Padre y a la búsqueda de su Voluntad en tu vida; debemos sentir que es necesario ir a buscarte, y estar convencido de que te necesitamos. También, porque te necesitan los demás, te necesitan los que nos has confiado. Señor Jesús, porque todos te andan buscando; es más, también, nosotros te ando buscando.

Contemplación:
            Me consuela el saber que el Señor está en medio de nosotros, como Salvador en la persona de Cristo Jesús. Que su Voluntad es salvarnos del mal y del pecado
            Tendríamos que perder el miedo a tener que hablar con Jesús, de nuestros males, de esos males que escondemos a los demás, pero alimentamos en nosotros; presentárselos a Jesús nos hará descubrirlo como nuestro Salvador.
 
La Paz con ustedes.

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