martes, 19 de mayo de 2009

Ascención del Señor, B (24 mayo 2009)


Texto para leer, meditar y orar:
Marcos 16, 15-20.
En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo: “Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda criatura. El que crea y se bautice, se salvará; el que se resista a creer, será condenado.. Éstos son los milagros que acompañarán a los que hayan creído: arrojarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos, y si beben un veneno mortal, no les hará daño; impondrán las manos a los enfermos y éstos quedarán sanos”.

El Señor Jesús, después de hablarles, subió al cielo y está sentado a la derecha de Dios. Ellos fueron y proclamaron el Evangelio por todas partes, y el Señor actuaba con ellos y confirmaba su predicación con los milagros que hacían.



Lectura: (Lo que dice el texto).

El evangelio de hoy es una síntesis de lo que sucedió a Jesús a partir de la resurrección: habla de la Ascensión y lo que llama la atención de este evangelio es el encargo de la misión del Resucitado a sus apóstoles para que hagan discípulos en todas las partes del mundo. Se describe esta misión de la misma manera que Jesús la puso en práctica en el mismo evangelio de Marcos. Por tanto, Él es el modelo de nuestra predicación y de nuestros compromisos cristianos. El Reino, ahora, se hace presente cuando sus discípulos se empeñan, como Jesús, en vencer el mal del mundo y en hacer realidad la liberación de todas las situaciones angustiosas de la vida por medio del evangelio.

La fiesta de la Ascensión del Señor es la celebración de la última aparición del Señor Jesús resucitado a sus discípulos. Es la fiesta de una partida-ausencia (de Cristo) en beneficio de una presencia-responsabilidad (de la iglesia), de la cual el Espíritu del Resucitado es el alma invisible. El evangelio nos presenta los últimos recuerdos que los discípulos conservaron de Jesús: la escena nos describe la despedida de Jesús, su abandono de nuestro mundo y su retorno al mundo de Dios; el tiempo de convivencia con él había llegado a su fin, sin que ellos pudieran hacer nada en contra para que siguiera conviviendo con ellos; pero tuvieron que empezar a aprender a vivir sin tenerle con ellos, al alcance de su vista y de su corazón.

La aparición del Resucitado y el mandato misionero a los Once, lo mismo que la Ascensión son los dos breves relatos del evangelio de hoy.. Los discípulos reciben el encargo de ir a misionar a todos los pueblos; “predicar el evangelio” se ha vuelto una expresión técnica de la actividad misionera y el contenido es anunciar la vida, muerte y resurrección de Cristo. Y los signos son expresiones de la presencia del nombre de Jesús salvador y no por virtud propia del mediador humano.


Meditación (Lo que te dice Dios desde el texto).

Jesús sube junto a Dios y los discípulos viven en la tierra su ausencia; tal es el destino de los discípulos de Cristo en el mundo; vivir sin ver a Cristo a su alrededor, en su mundo, en su corazón.

Y sin embargo, Jesús no dejó solos a sus discípulos, los deja bien atareados, no los abandona, ya que les deja un importante quehacer, un deseo por cumplir, un testamento; sus últimas palabras encierran, en efecto, su última voluntad: “Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio”. Ha impuesto al discípulo el tenerle en sus pensamientos, en su palabra hasta que se le pueda tener de nuevo y para siempre entre manos; teniendo que estar ausente, no quiere ser olvidado. Que haya dejado físicamente al discípulo, no significa que lo haya abandonado: está ante Dios intercediendo por cada uno de sus discípulos, siempre y cuando el discípulo se dedique a anunciarle y a proclamarle.

El mundo ha de saber que Cristo vive, que Él vendrá, que está junto a Dios; y el discípulo está en el mundo para decírselo. Para que la predicación de los discípulos convenza al mundo, debe ir acompañada de un compromiso personal con el mundo y de los signos de los creyentes. El mundo está esperando que la promesa de Jesús se realice y que quienes le hablan de Dios, se lo hagan visible en su forma de vivir.

Mientras se proclame el evangelio por todas partes, el discípulo sentirá la presencia del Señor que trabaja en él y por medio de él. Sólo se siente huérfano de Jesús quien no lo predica como él quiere: porque todo el que da testimonio de Él con la vida y su lucha diaria contra el mal, se siente confortado por la compañía de Jesús y la eficacia de su poder.



Oración (Lo que Tú le dices a Dios desde tu vida iluminada `por el texto)

Hoy, Señor Jesús, reconociendo tú partida de entre nosotros, tenemos que reconocer que así fue tu voluntad, estar sentado junto al Padre en tu Señorío y dejarnos solos, con tu recuerdo en el corazón. Tenemos que aprender a vivir tu ausencia porque así lo has querido y así lo ha querido el Padre. Tu deseo es que llevemos adelante tu testamento como una forma nueva de presencia tuya en medio nuestro: quieres que proclamemos tu evangelio por todo el mundo, esta es nuestra tarea y lo que nos mantendrá ocupadas nuestras vidas y nuestros pensamientos.

Cuando te has ido, Señor, nos has dejado como herencia y tarea hablar a los demás de Tí; de Tí que llena de alegría nuestro corazón y que mueves nuestra esperanza para anunciarte que estás en nuestro mundo. Señor que con el buen ejemplo de nuestra vida les anunciemos a los demás tu presencia.



Contemplación (Agradece a Dios, adora y alaba el misterio de su presencia en tu vida). Reflexiona sobre los momentos en que descubres la presencia de Dios en tu vida.

Mi mejor deseo en este mes de Mayo, en este mes de la Virgen María, y Felicidades por la fiesta de María Auxiliadora de los Cristianos en este 24 de Mayo.



Nacho, SDB.

lunes, 11 de mayo de 2009

6° domingo Pascua, B (17 mayo 2009)


Texto a meditar y orar:
Jn 15,9-17

Lectura.
El texto evangélico de este domingo nos presenta a Jesús que desvela el secreto y el motivo último que ha guiado e impulsado toda su vida: el amor; y que nos vuelve a proponer en otra clave diferente qué es lo fundamental de la comunidad, en qué consiste su misión y cuál es la condición de su fecundidad. Ahora la imagen son los amigos invitados a colaborar en su trabajo. Ser de la comunidad de Jesús es cuestión de amor.Y la relación con Jesús ha de ser a ejemplo de la suya con el Padre.
El amor, origen y principio de la relación Padre-Hijo, es el motivo y el término de comparación en la relación que ha de existir entre Jesús y sus discípulos. La permanencia en esa relación amorosa la consigue una obediencia concreta. La alegría, que es regalo del mesías, que siente Jesús será, entonces, patrimonio de los discípulos dóciles. Ante un Cristo que se ausenta, los cristianos sabrán conservar la alegría si se aman: la obediencia debida al Señor se identifica con el amor mutuo.
La medida del amor fraterno, que no es libre, pues es objeto de mandato, tampoco está al arbitrio del discípulo: el amor del creyente tiene el amor de Cristo como norma. La disponibilidad para hacer la voluntad del Padre puede llevar hasta dar la propia vida por los amigos; la alegría del obediente no queda hipotecada ante la muerte propia. La declaración por parte de Jesús que hace amigos a sus discípulos es única en el Nuevo Testamento. La amistad de Jesús la tiene quien permanece siéndole discípulo obediente, es decir, quien como él ama hasta dar la vida por los amigos.
Como amigos, conocen las intenciones de su Señor; el criterio que garantiza la nueva relación que media entre Jesús y sus discípulos radica en la participación de éstos en sus planes, en el conocimiento de su programa, en las confidencias compartidas y no en la igualdad natural o en la opción previa por parte de los discípulos: han sido elegidos y destinados, seleccionados y puestos ante la tarea de dar ante el mundo el fruto permanente: amar al hermano. Y puesto que no han elegido ellos, sino que fueron elegidos, porque no son ya siervos sino amigos, porque ya no ignoran sino que saben su destino, se les puede ordenar el amor. Sólo a quien se le da a experimentar amor puede exigírsele que ame; para el amado, amar no es tarea impuesta sino necesidad por satisfacer.

Meditación.
Jesús en el evangelio de hoy continúa desarrollando la idea de la permanencia en él como modo y medio de vida para el discípulo. La permanencia no es inactividad pietista, ni dejar a un lado la propia iniciativa: la permanencia exige ponerse a trabajar en los mandamientos, el amor impone obediencia. Y es fuente de alegría plena. Y como el mandamiento nace del amor que Dios nos tiene, se reduce también al amor que debemos tenernos mutuamente. Este amor impuesto por quien nos lo ha proporcionado, no tiene más límite que la propia vida; hay que estar dispuestos a entregarla por los amigos. Quien obedece no es siervo, sino Amigo del Amante. Prueba que es querido por Dios no quien lo afirma, ni siquiera quien lo desea, sino quien hace su querer, amando al prójimo sin límites, con toda la vida.
Antes que tener que buscar al prójimo que amar, Cristo ha salido en nuestra búsqueda, se nos ha aproximado, nos ha distinguido con su amor. Yendo a nuestro encuentro, eligiéndonos como personas a quienes querer: nos bastaría con permanecer en su amor.
Sintiéndonos amados por Dios no nos debe ser imposible amar a los demás; porque de otra forma estamos mostrando nuestra incapacidad para amar. Nos estamos quedando sin experimentar cuánto nos quiere Él, cuánto nos conviene su amor; sólo porque no entendemos o no aceptamos su modo de amarnos, nos estamos privando de sentirnos amados. Y esto es claro, quien no se siente amado, está incapacitado para amar.
El discípulo de Jesús se sabe amado y sabe cómo permanecer en ese amor; dejándose amar por el Señor Jesús, aquél que ha dado la vida por él.
Dejando que su querer sea el nuestro, haciendo nuestra su voluntad, no nos extrañaremos de sus exigencias, ni nos acobardaremos ante sus tareas, en apariencia, tan imposible como es el amor fraterno.
La amistad de Jesús se consigue en la obediencia a su voluntad, por utópica e irrealizable que nos parezca. Jesús encuentra a sus amigos entre los que le son obedientes. Antes de quejarnos de su falta de amor, deberíamos examinarnos de nuestra falta de obediencia: el obediente de Dios jamás duda de su amor. Cuando dudamos del amor que Dios nos tiene - y parece que cada día, cada situación, nos dan nuevas razones para dudar de él -, estamos confesando nuestra desobediencia.
El fruto de la obediencia a Dios es el amor fraterno y el fruto del amor fraterno es la confianza ilimitada en el Dios amante.
La obediencia que Jesús pide a sus discípulos no es ciega; aunque sea muy exigente, nunca es servil. Pide nuestra vida, nuestra obediencia, porque ha dado la suya por nosotros; busca amigos que confían tanto en él que se atreven a vivir con libertad esa amistad de la que nunca dudarán. Sólo el amigo sabe las razones, sólo el íntimo conoce a su Señor.

Oración.
Oh Amor, de quien ha recibido nombre todo amor, Amor santo y santificador, vida que das la vida, revélanos el misterio de tu santo Amor y el secreto del canto que susurra en el corazón de tus hijos.
Nosotros poseemos una vida del espíritu solamente porque somos amados por Tí y el Espíritu viene a nosotros con su caridad.
Si conociéramos cuanto es grande tu amor por nosotros, jamás tendríamos miedo de ir tu encuentro con nuestra miseria y enfermedad espiritual, más bien conociendo tu amor, amaremos más presentarnos a tí con vestido de pobre. La miseria se vuelve ventaja nuestra cuando no tenemos que buscar más que misericordia.
Nos has llamado, Señor, te nos has revelado.
Delante de tu misterio insondable, dónanos el amor que cree.
Delante de nuestras frágiles fuerzas, danos el amor que espera.
Delante a las inevitables incomprensiones, danos el amor que soporta.
Delante del mal que nos hiere, danos el amor que perdona.
Delante a la nuestra y a otras miserias, danos tu amor que todo lo acoge.
Gracias, Señor, por invitarnos a vivir en el amor y llamarnos a ser obedientes a Tí. Manda tu Espíritu que me ayude a experimentar tu amor y descubrir cuánto me quieres y saberme y descubrirme amado por Tí por un don gratuito y no por un merecimiento personal. Enséñame a dejarme amar por Tí y obedecerte haciendo tu voluntad.

Contemplación.
Sentirme feliz porque experimento que Dios me quiere. Saberme y sentirme amado y contemplado por Dios. Invitado por Él a vivir en el amor y a obedecerle.

Un saludo para Ti y mi oración. P. Cleo sdb

martes, 5 de mayo de 2009

5° domingo de pascua, B (10 mayo 2009)


Texto que vamos a leer, meditar y a orar:
Juan 15, 1-8

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador. Al sarmiento que no da fruto en mí, él lo arranca, y al que da fruto lo poda para que dé más fruto.
Ustedes ya están purificados por las palabras que les he dicho. Permanezcan en mí y yo en ustedes. Como el sarmiento no puede dar fruto por si mismo, si no permanece en la vid, así tampoco ustedes, si no permanecen en mí. Yo soy la vid, ustedes los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante, porque sin mí nada pueden hacer. Al que no permanece en mí se le echa fuera, como el sarmiento, y se seca; luego lo recogen, lo arrojan al fuego y arde.
Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y se les concederá. La gloria de mi Padre consiste en que den mucho fruto y se manifiesten así como discípulos míos”.

Lectura (Lo que nos dice el texto)

En el presente texto Jesús usa una comparación muy querida y conocida por el pueblo judío. Jesús se refiere a una comparación Bíblica, pero le cambia el sentido original. En el Antiguo Testamento la viña representaba al pueblo de Israel, y se vivía en la conciencia de haber sido plantada y cuidada por el mismo Señor para que produjera frutos abundantes. Al tomar Jesús la imagen con un nuevo sentido declara que esa etapa concluyó y comienza, con Él, la etapa definitiva de la “vid verdadera y de su Padre, el viñador”. Jesús se declara esa vid “verdadera” y es raíz, tronco y planta completa y cada uno un brote o sarmiento unido a Él. Antes el pueblo era la vid, ahora Él es la vid. Así como el sarmiento sólo puede vivir unido al tronco, cada uno sólo vivirá si está unido a Cristo Jesús. Quien se separa de él está destinado a la muerte, como la rama desprendida del tronco que se seca y muere. Sólo quien vive unido a Él puede tener vida y dar el fruto apropiado debido a la savia que corre por el tronco del que se alimenta todo sarmiento, por eso afirma categórico: “sin mí nada pueden hacer”. Jesús concluye el texto señalando dos cosas: al que permanece unido a Él se le concederá lo que pida y la gloria del Padre consiste en que sus discípulos den mucho fruto, pues de ese modo serán reconocidos como tales.

Meditación (Lo que te dice Dios desde el texto)
La comparación con la vid no puede ser más sencilla ni más profunda, y no requiere ni muchas reflexiones ni muchas explicaciones. Fácilmente se aplica a nuestra Iglesia, a nuestras familias y personas. Nuestra comunidad, nuestra familia y cada uno somos valiosos y simples retoños que no podemos vivir separados de Cristo Jesús, Él es nuestra vida, porque Él es LA VIDA, y fuera de Él no hay vida. Por toda la planta, por toda la vid, circula la savia, el Espíritu que da vida y que hace producir frutos. Separados de Jesús no podemos ser ni hacer nada y estamos destinados al fracaso y a la muerte, igual que los retoños, ramitas o ramas, por más grandes que sean, cuando se separan se secan. Unidos a Cristo tenemos vida, tenemos la savia del Espíritu y podemos dar los frutos que dan gloria al Padre, que es el viñador. A los retoños y ramas unidos al tronco el viñador nos cuida y nos poda para que demos más y mejores frutos. De ese modo el Padre nos cuida para que demos los mismos frutos de Jesús y de su Espíritu: verdad, justicia, amor y paz. Con la imagen de la viña Jesús transmite un mensaje de unión. Vinculados a Dios por el amor, los apóstoles darán fruto. Serán los amigos de Cristo y llevarán a cabo al obra que les ha confiado: difundirán el amor a todos.(Te invito a hacer una experiencia para ver de modo concreto lo que nos dice Jesús: si tienes una pequeña planta en tu casa corta del tallo una pequeña ramita, sepárala y observa día a día lo con ella sucede, se seca, se muere. También poda o recorta ligeramente una ramita y verás que en una semana o dos le surgen nuevos retoños, precisamente porque permanece unida al tallo o al tronco, porque de allí viene la vida). Te ayudará a entender mejor el texto evangélico y lo que quiso decir Jesús; en realidad Jesús se esforzaba por simplificar sus mensajes, no tanto por complicarlos.

Oración (Lo que tú le dices a Dios desde tu vida iluminada por el texto)
Bendito seas, Señor Jesús, por ser la vid verdadera y nosotros los retoños, los sarmientos. Bendito seas, Señor Jesús, por ser la Vida que hace vivir nuestra vida. Haz que nuestras comunidades, familias y personas estén siempre unidas a ti para que alimentados de tu Espíritu demos los frutos que Dios Padre, nuestro viñador, espera de todos y cada uno de nosotros. Ayúdanos, para que ninguna situación nos haga separarnos de ti; que no caigamos en la tentación de la autosuficiencia, del individualismo, del desprecio o de la soberbia; que siempre vivamos agradecidos por la vida que nos das y que nos convenzamos de que separados de ti no podemos ser ni hacer nada. Señor Jesús, Tú eres la Vida que nos hace tener vida. ¡Bendito seas, Señor Jesús!

Contemplación (haz silencio en lo más íntimo de tu corazón y desde allí agradece, adora, alaba y bendice a Dios y deja que Cristo haga su Pascua en tu vida y la transforme colmándola de fe, de esperanza y de amor).

Somos invitados en este tiempo de Resurrección del Señor Jesús a vivir unidos a Jesús. Somos una pequeña y valiosa rama de Él y sólo unidos a Él tendremos vida y frutos. Seremos su Vid si estamos unidos a El y nos empeñamos en buscar estar unidos todos como comunidad, como Iglesia. Sabemos que el Padre cuidará esa Viña.

Nacho, SDB

Felicidades a todas las mamás.

lunes, 27 de abril de 2009

4° domingo Pascua, B (3 mayo 2009)

Texto a meditar y orar:
Jn 10, 11-18
“Yo soy el Buen Pastor”

Lectura. La expresión “Yo soy el Buen Pastor” dice el texto del Evangelio y es una fórmula auto-revelatoria que tiene su raíz en el Antiguo Testamento y que se refiere a las relaciones de Dios con su pueblo con un marcado sentido mesiánico. Este pasaje evangélico es polémico ya que critica a los profetas y a los jefes de Israel que son infieles a su misión. Los Salmos hablan de que el Mesías será quien cuidará el rebaño de Israel y el Nuevo Testamento en Jesús ve al Mesías como un verdadero y auténtico ideal de pastor del nuevo Israel.

Jesús es el pastor verdadero, porque da la vida. Como la puerta, el pastor es auténtico en la medida en que asegura la vida del rebaño; aquí el ejemplo es más personal: el pastor pone la vida por sus ovejas, porque la expone por ellas; al arriesgar la propia vida, se legitima como auténtico pastor, lo contrario del asalariado, que trabaja por interés propio. A la entrega de la vida se añade el conocimiento mutuo entre pastor bueno y rebaño como criterio que identifica el verdadero pastor: el mutuo conocimiento no es más que el reflejo del conocimiento recíproco de Dios y su Revelador; en ella se origina la solidaridad extrema del pastor auténtico con su rebaño.

Su pastoreo es universal y futuro; las ovejas pertenecientes al redil de Jesús no son únicamente aquellas a las que él se dirige sino todas las que le hayan sido confiadas, cuantas le escuchen y reconozcan, quienes bajo él permanezcan unidas. Y es revelador que esta misión por venir y que es universal vaya ligada a su voluntad de entrega. El amor del Padre tiene su causa en esa entrega voluntaria; la muerte de Jesús está vista así no como catástrofe y escándalo sino como acto soberano de libertad y obediencia a Dios. Jesús es dueño de dar su vida y de recobrarla: ése es su quehacer. La voluntad de Jesús responde a la voluntad del Padre; su pastoreo es fruto de dos protagonistas: Dios que ama y su Hijo que es amado.

La finalidad que va de fondo es hacer ver el hecho de la resurrección-vida del pastor (y por lo mismo de su posibilidad de guía eterna de la grey) y de legitimar la misión del “pastor” como acto de obediencia voluntaria al designio del Padre y como acto libre de todo tentativo de coercisión externa enemiga.



Meditación. Jesús tomando una imagen familiar a sus oyentes, se identifica a sí mismo como buen pastor. El conocimiento del rebaño es la razón de su bondad; éste conocimiento es fruto de donación por los demás y de intimidad con el Padre.

La entrega libre de la propia vida y el conocimiento que se logra por convivencia, son los rasgos que caracterizan la bondad de Jesús Pastor. Al presentarse Jesús como pastor, se nos propone como señor y como siervo, como guía y como compañero; se declara dispuesto a relacionarse con quien le quiera como pastor, como lo hace un pastor bueno; conviviendo con quienes apacienta, compartiendo con ellos el cansancio y el reposo, el alimento y la necesidad, el sol y el mal tiempo, el día y las noches.

Todavía más, Jesús se declara dispuesto a perder la vida antes que perder el rebaño; prefiere convivir con su rebaño a vivir sólo él. La voluntad de convivencia le ha llevado a Jesús a entregar su vida por nosotros; nos ha demostrado pagando con su propia vida, su bondad.

Jesús que ha entregado su propia vida, no nos podría dar otra prueba mejor que estar a nuestro favor y entregar hasta la vida por su rebaño.

Cristo ha dado ya la vida libremente por nosotros y Dios le ha hecho, por ello, pastor de nuestras vidas.

Sólo quien está dispuesto a entregar su vida antes que entregar su grey es un pastor digno de confianza, sólo quien prefiere convivir junto a nosotros que vivir sin nosotros merece ser seguido. Si no nos atrevemos a confiarnos totalmente en Cristo, entonces ¿en quién hemos depositado nuestra confianza?



Oración. Gracias Padre Bueno, por darnos en tu Hijo Jesús el Buen Pastor que nuestras vidas necesitan. Porque tu Amor ha sido tan grande, que estás con nosotros, nos conoces y nos quieres; nos quieres para Tí y para que formemos parte de aquellos que logran entrar en intimidad contigo; porque nos has enseñado que la intimidad y la confianza con el Padre, es lo que genera el hacer la Voluntad del Padre. Tanto ha significado para Tí, Señor Jesús el hacer la voluntad de tu Padre, que has entregado tu vida libremente en favor de los que pastoreas y para salvación de ellos.

Tu bondad. Señor Jesús, ha sido tan grande, que estás dispuesto a perder la vida antes que perder el rebaño y la misión que el Padre te ha encomendado.

Enséñanos, Señor Jesús a estar dispuestos a entregar nuestra vida por la grey que nos has confiado.


Contemplación. Te invito a agradecer que en el Señor Jesús tienes Alguien al cual seguir, es el criterio de vida y el Buen Pastor y siguiendo su ejemplo te invita a ejercer el pastoreo que te ha encomendado el Señor, mediante el amor y cuidado a los de tu familia a los de tu comunidad y a los destinatarios que te ha dado como misión.


Dios te bendiga. P. Cleo sdb.

miércoles, 22 de abril de 2009

3er. domingo de Pascua, B (26 abril 2009)


Texto a meditar y orar:
Lucas 24, 35-48

Cuando los dos discípulos regresaron de Emaús y llegaron al sitio donde estaban reunidos los apóstoles, les contaron lo que les había pasado por el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan.
Mientras hablaban de esas cosas, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: “La paz esté con ustedes”. Ellos desconcertados y llenos de temor, creían ver un fantasma. Pero él les dijo: “No teman; soy yo. ¿Por qué se espantan? ¿Por qué surgen dudas en su interior? Miren mis manos y mis pies. Soy yo en persona. Tóquenme y convénzanse: un fantasma no tiene ni carne ni huesos, como ven que tengo yo”. Y les mostró las manos y los pies. Pero como ellos no acababan de creer de pura alegría y seguían atónitos, les dijo: “¿Tienen aquí algo de comer?” Le ofrecieron un trozo de pescado asado; él lo tomó y se puso a comer delante de ellos.
Después les dijo: “Lo que ha sucedido es aquello de que les hablaba yo, cuando aún estaba con ustedes: que tenía que cumplirse todo lo que estaba escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos”.
Después les abrió el entendimiento para que comprendieran las Escrituras y les dijo: “ Está escrito que el Mesías tenía que padecer y había de resucitar de entre los muertos al tercer día, y que en su nombre se había de predicar a todas las naciones, comenzando por Jerusalén, la necesidad de volverse a Dios para el perdón de los pecados. Ustedes son testigos de esto”.

Lectura (El texto dice… )
El pasaje evangélico que hoy meditamos es parte del último capítulo del tercer evangelio y donde se exponen los hechos relativos a la Resurrección de Jesús. Jesús se aparece como Resucitado a la primera iglesia; se presenta y saluda con el augurio de la salvación ya realizada por él (“la paz sea con ustedes”); los discípulos se turban y se asustan por la sorpresa de encontrarse delante de un personaje más grande que ellos; Jesús y los discípulos que los fortifica dirigiéndoles su palabra; ellos dudan de su verdadera identidad y de la presencia física de Jesús, que se hace reconocer con los signos de la crucifixión y también al comer el pez asado. Y al estupor-miedo de los discípulos se convierte en estupor-alegría cuando conviven con Él y escuchan sus palabras.
Este relato así vivo y concreto, tiene la intención de superar la incredulidad de los discípulos; el Resucitado no es ningún fantasma, puede comer y ser palpado, ser visto y oido; hasta tuvo que hacer experiencia con el signo del compartir y el comer; el Resucitado tuvo que empeñarse a fondo para hacerles entender la realidad de su vida, gracias a su cuerpo glorioso.
Y también el evangelista hace ver que la Resurrección de Jesús tiene su raíz en la Escritura: lo que sucedió es parte de un proyecto, es decir, que cumple las promesas que Dios había hecho desde el Antiguo Testamento a los creyente de Israel, pero además, lo que le sucedió a Jesús, su muerte y Resurrección Gloriosa aporta la salvación a todo el que lo vea así y a todo el que crea en Él. Y termina enviándolos como testigos de esto.

Meditación ( Dios te dice desde el texto… )
Lucas busca superar la incredulidad de los discípulos resaltando la veracidad del suceso; el Resucitado no es ningún fantasma, puede comer y ser palpado, ser visto y oído; el evangelista vuelve a insistir en la incapacidad de los testigos para creer lo que están viendo y de entender cuanto oyen: de no haber sido por Jesús, lo hubieran seguido dando por un muerto. Jesús invitó a sus discípulos a que miraran y tocaran sus manos y sus pies, para que pudieran comprobar que era Él mismo, el que estuvo colgado muerto en la cruz: allí podían verse las marcas dejadas por los clavos. Luego les pidió algo para comer, y para demostrarles que no era un fantasma, comió delante de ellos. Ahora ya pueden estar seguros: Jesús, el que estuvo muerto, ahora ¡vive!. Ha resucitado. Y de la tristeza se convierte en alegría. Después el Señor les hizo comprender las Sagradas Escrituras. Les hizo ver que todo lo que había sucedido no era ningún fracaso, sino el cumplimento del plan de Dios. Después de esta explicación todo se hizo claro. Lo que para ellos era motivo de espanto era realmente una causa de alegría. Y como el plan de Dios no terminó con la Resurrección de Cristo, el Señor no deja que los discípulos se queden gozando ociosamente de su nueva presencia. El Señor los envía a llevar la noticia de que la Vida es más fuerte que la muerte, a todas las gentes; los manda a predicar a todas las naciones la conversión para el perdón de los pecados. Y que sean testigos de la Resurrección.

Oración (Tú le dices a Dios desde tu vida iluminada por el texto… )
Gracias, Padre Bueno, porque la Resurrección de Jesús ha sido predicada por estos testigos y ha sido para nosotros motivo de confianza en Tí y nos ha traído como resultado la salvación y la redención. Porque con la Nueva Vida que Él ha inaugurado nos ha permitido entrar a formar parte de tu familia y nos consideras como tus hijos predilectos, porque nos has creado para Tí y nos quieres como tu Hijo Jesús vivos en tu presencia. Ayúdanos a creer en Ti, en tu Resurrección y en la nueva Vida que nos has traído, a creer en tu Proyecto Divino de salvación y en el que quieres que entremos todos y en especial que tu Palabra fortalezca nuestros débiles entendimientos. Gracias, también, Padre, porque en el nombre de Jesús se ha predicado a todos la salvación. Porque me invitas y me envías a llevar adelante tu mandato amoroso del perdón de los pecados a todas las gentes, en especial a los de mi familia y a quienes se encuentran cercanos a mí. Señor, que seamos testigos de la Resurrección.

Contemplación (en silencio agradece, adora, alaba y bendice a Dios).
En este tiempo de Pascua sigamos viviendo “alegres” y llenos de esperanza porque el Señor se ha manifestado en nuestra historia y en nuestras vidas y estamos invitados a poner nuestra fe y confianza en Él.

Nacho, SDB.

viernes, 17 de abril de 2009

2° domingo Pascua, B (19 abril 2009)


Texto a meditar y orar:
Jn 20, 19-31

Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: «La paz con vosotros». Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor. Jesús les dijo otra vez: «La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío». Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos». Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor». Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré». Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro y Tomás con ellos. Se presentó Jesús en medio estando las puertas cerradas, y dijo: «La paz con vosotros». Luego dice a Tomás: «Acerca aquí tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente». Tomás le contestó: «Señor mío y Dios mío». Dícele Jesús: «Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído». Jesús realizó en presencia de los discípulos otras muchas señales que no están escritas en este libro. Estas han sido escritas para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre.
Palabra de Dios

LECTURA
Este pasaje evangélico presenta dos apariciones de Jesús a sus discípulos; ambas parece que ocurren el primer día de la semana y en referencia al lugar se dice que es el cenáculo. Son dos episodios distintos para presentar separadamente dos temas importantes: el primero es la misión (del Espíritu a los discípulos y de los discípulos al mundo) para el perdón universal y en el segundo, se presenta la fe personal que ha de superar la incredulidad del discípulo.
En este texto hay que reflexionar varios detalles; por una parte el miedo de los discípulos es un signo que sirve para recalcar la iniciativa del Resucitado. De unos hombres aterrados no habrían salido valientes predicadores de no haberse dado un encuentro real con el Señor Jesús; por otra parte, el darse a ver, Cristo, con las señales de la pasión, es decir en sus manos y en su costado traspasadas, confirma el interés que tiene el evangelista en probar la identificación de Jesús con el Resucitado; esto sólo lo lograron los discípulos gracias a la intervención del mismo Señor.
Otro detalles es que la presencia inesperada de Jesús en medio de ellos (los discípulos), les devuelve la alegría; Cristo es el gozo que se les había prometido. Y les concede la paz, ya que su saludo repetido varias veces, no es mero deseo sino un don concedido y el viático para la misión.
Un detalle más y puy importante es que Jesús les concede a sus discípulos la gracias del Espíritu y ésta gracia va unida a la imposición de la misión. Juan une el don del Espíritu, que asegura la presencia del Señor entre los suyos, con el perdón universal y sin condiciones de los pecados.
La tarea exclusiva, y la misión universal es el perdón de los pecados. Esta misión de quitar el pecado del mundo propia del Cordero de Dios, está encomendada a toda la comunidad creyente.
Tomás representa la incapacidad de los primeros discípulos para aceptar el hecho de la resurrección de Jesús, su poca preparación y su sorpresa. Con el tema de la duda, Juan ha querido así mostrar que fue el mismo Resucitado quien condujo así a sus testigos a la fe en Él y, al mismo tiempo, que no hará falta de una intervención especial suya, para que crean los que vienen detrás. Tomás es el último creyente y, en cierto sentido el paradigma de todo creyente; al proclamar al Resucitado como Señor mío y Dios mío. Y así en boca del mayor incrédulo se da la mejor confesión de fe cristiana.

MEDITACIÓN
Encerrados estaban los primeros discípulos en sus miedos y en sus casas, aunque Jesús ya había resucitado. Tuvo Jesús que presentárseles lleno de vida e imponerles una tarea: les envió al mundo con su Espíritu como viático y el perdón de los pecados como quehacer. Si al ver de nuevo a su llorado Señor les llenó de alegría, fue la concesión de su Espíritu y el mandato de perdonar lo que les liberó de sus temores y cambió sus vidas: Jesús les inspiró su aliento y creo en ellos nuevas posibilidades, de hombres miedosos e incapaces, a ser unos testigos de la resurrección. Por aceptar la misión de perdonar al mundo al que antes tanto temían, obtuvieron en propiedad el Espíritu de Jesús Resucitado. !Resucitaron también ellos aquel día para perdonar¡ El saber perdonar es un signo fehaciente de ser testimonio de la Resurrección.
Como Tomás, somos duros, pragmáticos, rebeldes. Tomás es un perfecto representante del hombre de nuestro tiempo. De todos los tiempos. De cada uno de nosotros. ¡Cuántas pruebas exigimos para creer. Nosotros nos comportamos muchas veces como el bueno de Tomás. Tal vez su incredulidad y escepticismo eran fruto de la crisis tan profunda en la que había caído. ¡En sólo tres días habían ocurrido cosas tan trágicas, tan duras y contradictorias que le habían destrozado totalmente el alma! Su Maestro había sido arrestado, condenado a muerte, maltratado de una manera bestial, colgado de una cruz y asesinado. Y ahora le vienen con que ha resucitado… ¡ Había sido tan amarga su desilusión como para dar crédito a esas noticias que le contaban ahora sus amigos…
Como a Tomás, exigimos también nosotros demasiadas pruebas para creer. Nuestra incredulidad es también fruto de la mentalidad materialista, mecanicista. Pero la fe es, por definición, creer lo que no vemos y dar el libre asentimiento de nuestra mente, de nuestro corazón y de nuestra voluntad, a la palabra de Dios y a las promesas de Cristo, aun sin ver nada, confiados sólo en la autoridad de Dios, que nos revela su misterio de salvación. Pero sólo Cristo resucitado tiene palabras de vida eterna y el poder de darnos esa vida eterna que nos promete. ¡Porque es Dios verdadero y para Él no hay nada imposible!

ORACIÓN
Señor Jesús, tu Resurrección me invita a ser testigos ante los demás de ella, porque soy creyente en Ti y porque creo en tu amor. Que tu Espíritu, el Espíritu del Resucitado me ayude para descubrir la Vida tuya que se palpa en la Resurrección y que abre los ojos a la Paz y a la alegría y llena los corazones de esperanza en Tí y en el amor de Dios Tu Padre.
Soy consciente, como Tomás, que la debilidad invade mi persona; que es frágil mi fe en Tí; que busco aferrarme a algo que sean pruebas porque tengo dudas y te muestro mis miedos. Por eso mi grito hoy es que me llenes de ese gran regalo que es el Espíritu, que es quien alienta los corazones y fortalece la fe en la Resurrección de Jesús. Porque con su presencia y con su aliento emprenderemos el camino de todo creyente que goza y viviendo en serenidad y paz disfruta en Cristo Jesús la alegría de su vida, pues Él es la nueva Vida y es el regalo de paz para nuestros corazones. Porque con su presencia, la del Espíritu, el creyente testifica esa Nueva vida ante los demás y asume la misión de Jesús y vive para perdonar al mundo que aún no cree en su Señor Resucitado. Porque con su presencia, los miedos y las dudas pueden convertirse en actos de fe. Señor Jesús, Resucitado, dueño de la vida y de la historia, que nos has llamado a vivir en común la misma fe en Tí y nos quieres experimentándola y testimoniándola ahí. Porque la comunidad es el lugar del encuentro con Jesús Vivo.


CONTEMPLACIÓN
Contempla en silencio al Señor Resucitado, reza y medita con los ojos de la fe, y descúbrete inmensamente dichoso, sereno, sencillo y feliz por la vida y la presencia del Señor Resucitado en ella. Felices Pascuas de Resurrección!


P. Cleo sdb

sábado, 11 de abril de 2009

Domingo de Resurrección (12 abril 2009)

Texto a meditar y orar:
Mc 16, 1-7

Transcurrido el sábado, María Magdalena, María (la madre de Santiago) y Salomé, compraron perfumes para ir a embalsamar a Jesús. Muy de madrugda, el primer día de la semana, a la salida del sol, se dirigieron al sepulcro. Por el camino se decían unas a otras: "¿Quién nos quitará la piedra de la entrada del sepulcro?" Al llegar, vieron que la piedra ya estaba quitada, a pesar de ser muy grande.
Entraron en el sepulcro y vieron a un joven, vestido con una túnica blanca, sentado en el lado derecho, y se llenaron de miedo. Pero él les dijo: "No se espanten. Buscan a Jesús de Nazaret, el que fue crucificado. No está aquí; ha resucitado. Miren el lugar donde le habían puesto. Ahora vayan a decirles a sus discípulos y a Pedro: 'Él irá delante de ustedes a Galilea. Allá lo verán, como él les dijo' ".
Palabra del Señor


LECTURA: El relato de la resurrección del Señor no nos dice cómo sucedieron las cosas, sólo nos habla del sepulcro vacío (incluso el relato de Mateo que presenta un terremoto y la aparición del ángel que remueve la piedra ante el estupor de los guardias, menciona que el sepulcro ya está vacío). El sepulcro vacío y los lienzos allanados (como comenta Juan) son los signos de la Resurrección del Señor. Así, Jesús no es el fantasma de un muerto, sino que verdaderamente, todo él esta vivo.
El día que hoy llamamos "domingo" (día del Señor) era el primer día de la semana, dedicado al Sol, así como el lunes a la luna, etc. Esto nos trae a la memoria el relato de la Creación, es - como se le ha llamado en la tradición de la Iglesia - el Octavo Día, la Nueva Creación en Cristo Resucitado, donde todo lo creado alcanza su plenitud. La resurrección no es la reanimación de un cuerpo muerto, sino una regeneración (ver: Homilía de Benedicto XVI en la Vigilia Pascual de 2006).
Es interesante que son mujeres las que van al sepulcro y son las primeras en dar testimonio de la resurrección, dada la poca estima en que se tenía a las mujeres como testigos. Esto se evidenciará en el relato de Emaús (Lc 24, 22-23). Tal vez sea una reivindicación de su dignidad, o tal vez porque la mujer es santuario de la vida nueva.
La aparición de un joven vestido de blanco - el evangelista no usa la palabra "ángel" pero el color blanco lo muestra como mensajero de parte de Dios - recalca el hecho de la resurrección sobre el testimonio del sepulcro vacío y recuerda una promesa hecha por Jesús (Mc 14, 28) de reencontrarlos en Galilea, donde todo empezó.

MEDITACIÓN: ¿Qué significa para mí la resurrección? Con relativa facilidad perdemos de vista el horizonte de la resurrección en nuestra vida cotidiana. Vivimos en el inmediatismo, y no calamos hondo en la experiencia pascual que fundamenta toda nuestra fe. El sepulcro de Jesús está vacío, pero en momentos tendemos a recluir su presencia en nuestras vidas al sepulcro del individualismo (donde mi fe no incide en mi vida), al sepulcro de la desesperanza (donde las contrariedades de la vida hacen que se tambalee mi confianza en Dios), al sepulcro del sinsentido (cuando la vida misma queda desligada del proyecto de salvación), entre muchos otros.
¿Quiero vivir la Pascua como una nueva etapa de mi vida? La nueva creación no es mera especulación teológica, sino una revolución existencial. Tiene que tocar todos los ámbitos de mi existencia humana. ¿Qué tanto me dejo transformar por Dios?
La credibilidad en la resurrección no se puede basar más que en el testimonio de los fieles. ¿Qué tanto creo en el testimonio de mi Iglesia -entendida como todo el Pueblo de Dios -, qué tanto puede ella creer a través de mi testimonio?
Jesús me espera en Galilea, eso implica volver a donde todo comenzó, pero no es un regreso al principio, porque ya estoy abierto al horizonte de la resurrección y tengo que ver todo con ojos nuevos, es un buen tiempo para evaluar mi vida de fe.

ORACIÓN: Gracias Padre, porque has roto las ataduras de la muerte y el temor con la resurrección de tu Hijo. En vez de tomar venganza, has dado tu palabra irrevocable sobre el ser humano: nos has destinado a la vida nueva y eterna. Danos la fuerza de tu Espíritu para vivificar nuestras obras muertas y transformar nuestras personas en criaturas nuevas, capaces de dar testimonio de tu nombre ante el mundo. Amén.

CONTEMPLACIÓN: Puedes hacer un recuerdo de alguna experiencia de Dios que te haya marcado y replantearte con esperanza tu existencia cristiana. Disfruta de ese amor de Dios que te abraza y te da la oportunidad de renovarte.


¡¡¡FELICES PASCUAS DE RESURRECCIÓN!!!